Antes del concierto – Carnica

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Cuando mi amigo Pedro me propuso escribir esta sección la acepté rápidamente, pero al momento caí en la cuenta de que se me planteaban dos problemas. El primero era que hacía casi tres años que no me subía a un escenario, por lo tanto, tenía que remontarme a esos días en los que tocaba con mi anterior banda, “PepperWish”.

Entonces era bastante joven y recuerdo que antes de un concierto no tenía ninguna costumbre o ritual específico, aparte de los típicos mariposeos en el estómago de la noche anterior y el mismo día del concierto ligados a la veintena. Básicamente lo que solía hacer antes de salir era darle un buen limpiado a la guitarra, dejarla puesta a punto e imprimir los repertorios de ese bolo, que casi siempre me tocaba a mí. Una vez puestos en camino sí que teníamos una costumbre, nos gustaba siempre viajar juntos en la misma “furgo”, donde nos pasábamos todo el viaje bromeando y, cuando llegábamos al sitio del concierto, deseábamos que nos estuvieran esperando unas cervezas fresquitas en el camerino para saborearlas tranquilamente, costumbre muy española. Y justamente minutos antes de subirnos al escenario una cosa que nunca faltaba era que los cinco nos juntábamos en circulo y poníamos las manos unas encima de las de los otros en el centro a la vez que pegábamos nuestras cabezas y soltábamos al unísono nuestro grito de guerra.    Pero si hay una cosa que personalmente siempre hacía en un concierto y no podía subirme a un escenario sin ellas era: pintarme las uñas de negro y colocarme en el brazo derecho mi vieja muñequera de Metallica. Esas eran para mí mis dos reglas de oro. Sagradas. Y nunca me subía a un escenario si alguna de esas dos cosas faltaba.

Y el segundo problema que se me planteaba era que tras tres años de sequía directo-musical estaba a punto de dar mi primer concierto con mi nueva banda, Cárnica, que significaba mucho para mí,  por lo que primero debía dejar pasar el bolo para descubrir si seguía con mis viejas costumbres y, aún así, sería difícil comparar con un solo concierto a las espaldas.

Y la verdad es que casi todo fue nuevo para mí. No abrillanté mi guitarra y tampoco la puse excesivamente a punto. Estaba nervioso, quizás por el tiempo que hacía desde mi último concierto. Y me limité a repasar mentalmente los días antes durante largos ratos cada punto del show. Eso sí, imprimí los repertorios, como antiguamente. Y, una vez en el concierto,  tampoco percibí en mis compañeros ningún tipo de costumbre a señalar, así que sólo dejaba que pasasen los minutos hasta que llegase el momento de subirnos al escenario.

Y lo más curioso de todo fue que cuando llegó ese deseado momento, justo antes de empezar a aporrear mi guitarra, me di cuenta de que ni mis uñas estaban negras ni en mi muñeca  había rastro de muñequera con logo de Metallica. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Puede que fueran los nervios los responsables de romper mis reglas de oro o, quizás, puede que ahora con Cárnica tenga que cambiar de hábitos…
CÁRNICA + DARKSOUND
Sábado, 16 de Marzo de 2013
Sala “Barroco” (Cáceres)

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