Alonso Torres nos habla en Figaro de “Los finales”

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Escribo esto según termina la Semana Santa, y como siempre que se “mueve a los santos”, ha sido una entrada primaveral pasada por agua (¿estará cantando esa maravillosa canción, “Singing in the rain”, en la Gloria de las estrellas jolibudienses, el gran Gene Nelly?… Es que acabo de volver a ver, casi por enésima vez, Un americano en París, y me he acordado de él), tantos esfuerzos, tantos ensayos de las bandas y de las cornetas, tantos sudores y repeticiones de los tambores (“atambores”, escribía el Maestro Manrique) y de los pendones (y pendonas) para no salir a procesionar, en fin… y por cierto, y traído por los pelos, lo sé, de eso precisamente quería hablar, de los fines, de los finales, y si no es cierto lo que voy a escribir después del punto y a parte que va a seguir a este párrafo, me la envainaré y asumiré que me he equivocado, pues para ser un lenguaraz como pretendo ser, uno tiene que aceptar sus responsabilidades y pedir perdón, pero… <<lo siento no lo puedo remediar, tu cara de culo nunca pude aguantar>>.

Quiero escribir sobre el final de las cosas y de las cositas, sobre el final de los asuntos, de los negocios de los mortales, pues según tengo entendido (ya he dicho que si me equivoco pediré perdón… o no, ¿a qué tanta moral franciscana, colega?) se va a producir un “clic” de apagado, un “se terminó lo que se daba y el que haya trincado que le de gracias a Dios y a esta nuestra maravillosa tierra de promisión”; Carnicer apodó a Extremadura como <<Las Américas Peninsulares>>. El “clic” afectará (no sé si creérmelo, pero cuento lo que he oído) a la televisión pública de este Lejano Oeste Peninsular porque dicen los que ahora organizan el cotarro que no se puede seguir haciendo una televisión de calidad con solo (“solo”, eso han dicho, “solo”) 350.000 euros (vamos, 60 millones de las antiguas pehetas) por cuatrimestre (je, je, je).

Y en todo este tiempo, los colegas y las colegas que han sido los responsables del Ente Público (el Eeeenteeee púuubliiiicoooo, pareciera el nombre de una momia), y sus asesores y asesoras, por supuesto, no han sido capaces de hacer, producir, encargar o preparar un programa de música clásica siguiendo a la Orquesta de Extremadura y a otras formaciones musicales igualmente convenientes de seguir, filmar, reproducir y retransmitir, peroooooo, ¿pa qué?

Si la cosa pública (Res Publica) está para defender los intereses de [email protected] [email protected], y la cultura lo es (¿o no?), ha habido pocos programas culturales o de divulgación en “Telextremadura”. Bueno sí, uno de juegos de palabras y adivinanzas varias (joder, ya os vale), y otro donde una belga y un italiano se “cocían” en diferentes fiestas folklórico-populares (¡yo también quiero!), y ninguno, que yo recuerde, dedicado a la música “reservata” sobre la que escribió Baricco, Alejandro, esa música que según él, <<nos hace reflexionar y preguntarnos sobre asuntos que en la inmensa mayoría de los casos no tienen respuesta, y cuando la tienen, esta no nos satisface>> y por eso seguimos buscando y escuchando a La Gabaudulina y al Shostakovich (añado yo).

Que apaguen ya lo que sea, que seguro que no nos quedamos sin luz.

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