Jorge Valenzuela, el metal es cultura

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Jorge “Cone” Valenzuela, apoyo incondicional a la movida rockera y metalera

Tuve la oportunidad de entrevistar a Jorge “Cone” Valenzuela, conocido, querido y respetado personaje en la escena metalera de La Paz. Él es parte muy importante del Illimani Metal Fest, y se destaca por su apoyo a la movida rockera y metalera local.

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¿Cuál fue la primera banda metalera que te llevó a desarrollar esa pasión por el género metalero?
Después de escuchar rock en sus inicios, desde Elvis Presley, Bill Halley, etc., a mis siete años, en los años 50’s del Siglo XX, años después, a fines de los 70’s, un amigo me regaló un casette grabado por él que en un lado tenía Judas Priest, y en el otro Black Sabbath, no recuerdo bien si el Sin After Sin o el Sabbath Bloody Sabbath.

Desde entonces, habiendo conocido esos sonidos totalmente nuevos que me llenaban por completo, seguí buscando heavy metal, aunque era muy difícil conseguirlo en un medio de tan poca difusión de esta música como era Sucre entonces.

¿Me cuentas algo sobre los inicios del metal en Bolivia?
Más que hacer un recuento histórico puedo hacer referencia a mi propia vivencia, mis experiencias personales, ya que no cuento con datos o fechas. Los años 80’s fueron muy importantes para el desarrollo del metal nacional, aunque no debemos desmerecer los 70’s, que dejaron una base muy fuerte. Las primeras bandas de metal boliviano que conocí fueron Trueno Azul, y prácticamente fui testigo de la formación de Metalorfosis, dos bandas que, con Trilogía de Santa Cruz, y Stratus, en mi opinión, son las pioneras del heavy metal en Bolivia.

La importancia de los 80’s radica en que, siendo el heavy metal un género internacionalmente “muy aceptado” esos años, casi una moda, los medios de comunicación y los sellos discográficos se apuntaban a considerar a estos grupos. También la situación política aportó lo suyo, habiendo salido de una larga y dura etapa de dictaduras, en democracia la juventud vivía con más libertad para expresarse. No tardó mucho en aparecer el thrash metal de Arise y Black Mass, y luego los pioneros del death metal, Subvertor. Seguramente hay muchas personas que pueden detallar con más solvencia que yo esta historia del metal boliviano.

metal Muchos te vemos trabajar y mover montañas para apoyar a la escena metalera en La Paz, y sin embargo mantienes un perfil bastante bajo. Hace algunos años organizas el Illimani Metal con mucho éxito. ¿Cómo nació la idea y cuál es tu motivación detrás del evento?
Tanto como a “mover montañas” no creo haber alcanzado, sin embargo, siempre he buscado apoyar a la escena metalera porque en ella me siento como “en familia”, estoy con gente que entiendo, que quiere expresarse igual que yo, y donde creo que puedo aportar con mi experiencia y mis años. Hubo una época en la que organicé conciertos, pero, aparte de la enorme satisfacción de lograr espectáculos con calidad, responsabilidad y buena organización, la falta de recursos y de tiempo me apartó de ello. En el Illimani metal soy el coordinador de un equipo de voluntarios que se encargan de la organización, no el organizador.

La idea del Illimani Metal fue una iniciativa de Krupskaia Peredo y un grupo de amantes del metal que logramos el apoyo del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, desde la entonces Oficialía Mayor de Culturas (hoy Secretaría Municipal de Culturas), dentro de su Programa de Expresiones Culturales Urbanas. El Illimani Metal apoya la creatividad de nuestros jóvenes artistas incentivando la producción de música propia, y ofertándoles las mejores condiciones posibles de escenario, de sonido y de organización para elevar el nivel de calidad en la presentación de su obra, y, a partir de 2008, ha mostrado muchos logros al respecto. Creo que eso es lo que realmente me motiva a estar en el equipo de organización, generar oportunidades para que jóvenes músicos difundan su arte y mostrar que el metal es cultura, abriendo espacios de difusión hacia los “no metaleros” como las Ferias Dominicales.

¿Cómo ves la escena metalera y rockera actual en La Paz, y en Bolivia en general?
Es indudable que la escena ha crecido. Como es fácil suponer, el rock en sus formas menos extremas tiene más oportunidades de difundirse en medios de comunicación, en locales donde se presenta música en vivo, con promotores de eventos y en sellos discográficos. Sin duda que el rock ha elevado su nivel con la producción de bandas muy creativas y profesionales como, por mencionar algunas que, en mi opinión rompen esquemas, Walkman, Ragdoll Architect o Mal-amen.

A la escena metalera le cuesta más difundirse y abrir espacios, se desarrolla y crece más como un movimiento “underground”. En el metal hay una variedad grande de sub-géneros y estilos, y muchos seguidores, no todos, generan divisiones basadas en gustos personales, y desunen lo que debiera ser una familia enorme. Creo que se está superando poco a poco cierto conformismo y aquella equivocada impresión de que “lo ‘under’ debiera carecer de calidad”, y se tendía a la costumbre de mal sonido, muy mala organización, pésimos escenarios. Sé que ahora no estamos en lo óptimo, aún hay mucha desorganización, impuntualidad e informalidad, incluso de parte de las bandas, deficiencias que han contagiado al público que se conforma y no exige la calidad que merece.

“Siempre he buscado apoyar a la escena metalera porque en ella me siento como “en familia”, estoy con gente que entiendo.”

El esfuerzo de las bandas por producir material es enorme, la producción discográfica ha crecido mucho, el aporte que deja como expresión cultural es muy importante. De este esfuerzo deviene la realización de eventos que convocan a bandas y público prácticamente cada semana. Sin embargo, aún es insuficiente el apoyo que la escena metalera da a sus artistas, no toda la gente compra el material de las bandas, y muchos son renuentes a pagar el valor de las entradas en los conciertos, y no piensan que comprar un CD o un “tape” y pagar una entrada es la mejor forma de apoyar a las bandas, así como lo es la obligación de los organizadores de respetar al público que paga y a los artistas que hacen los eventos ofreciendo calidad y responsabilidad.

¿Tocas o tocabas en alguna banda? ¿O alguna vez consideraste ser productor de música?
Nunca he tocado un instrumento, me quedó claro siempre que no tengo el talento. Mi talento va por otros caminos del arte. Ser productor de música también requiere de talento, buen oído y mucha creatividad. Posiblemente, después de tantos años de escuchar música, algo he formado pero no creo sea suficiente para ser productor.

Detrás de la movida metalera hay toda una filosofía que pocos conocen o entienden. ¿Lo puedes explicar un poco para eliminar algunos prejuicios?
Nunca he estado muy convencido de aquello de “el metal es una forma de vida”, yo creo que el metal es parte de mi vida, no la moldea, aunque su presencia en mi vida si ha moldeado rasgos de mi personalidad. El rock, y más el metal, son expresiones de rebeldía e inconformidad con los lineamientos de cómo vivir dictados por el sistema, no siguen modas. Aunque alguna vez el heavy metal fue una moda, son críticos y duros al mostrar la realidad.

Estas características hacen que se generen prejuicios y estereotipos sobre los metaleros, que se dice son borrachos, drogadictos, irresponsables, violentos, satánicos, etc. Pues hay gente con esos vicios y defectos que escuchan tango, cumbia o música clásica. Si bien hay muchas bandas, especialmente de black metal, que se dicen son ateas y satanistas, eso no quiere decir que sea condición para ser metalero profesar el satanismo o ser ateo.

“El rock, y más el metal, son expresiones de rebeldía e inconformidad con los lineamientos de cómo vivir dictados por el sistema.”

Para mí el metal es música, junto con la música clásica, la mejor música, lo que digan las bandas de black, death o thrash o de cualquier sub-género del metal en sus letras puedo o no aceptarlo, disfruto la música y, estoy totalmente seguro, no cambiarán mis creencias y respeto la libertad de expresión de todos.

Quiero destacar que la afirmación de que “el metal es cultura” tiene una base muy sólida. En mi opinión, el metal es una expresión que tiene profundas y antiguas raíces, ha seguido la línea de evolución de formas musicales como el jazz, el blues, el rock and roll de los 50’s, y ha recibido influencias muy fuertes en los más de 50 años que le ha tomado desarrollarse hasta lo que es hoy, con todas sus ramas, formas y estilos, generando, además, expresiones gráficas, literarias y de imagen y vestimenta muy propias.

Muchas gracias por acceder a la entrevista! Y ya se acerca el evento principal del Illimani Metal Fest y también el MegaFest…
Muchas gracias por esta entrevista, me ha gustado mucho verter mis opiniones muy libremente, y mostrar y defender la pasión que siento por esta música tan elaborada, que llega tan hondo y que me puede acompañar en tantas situaciones, buenas o adversas.

Gracias también por darme la oportunidad de invitar a todos sus lectores a participar del Illimani Metal Fest que este año presentará su novena versión, el 1º de octubre en el Parque Urbano Central. Mencionar el Mega Festival, organizado por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz para el 3 de septiembre, es importante porque es un evento que concentra las más variadas expresiones de arte urbano y vale la pena recordar que el Illimani Metal Fest nació como un componente del programa de Expresiones Culturales Urbanas del GAMLP hasta consolidarse como un evento cultural de La Paz.

www.facebook.com/illimanimetalfest/

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