Sinestesia – Prometeo, el poema de fuego de Aleksandr Skryabin

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Aleksandr Skryabin (Moscú 1872-1915) fue uno de los compositores y pianistas más extraordinarios y relevantes de la historia de la música. Formó parte de una corriente basada en la experimentación musical independiente de la tonalidad occidental en la línea de Glinka, Dargomïzhsky, Mussorgsky, Rimsky-Korsakov. En sus primeros años como compositor, aunque estaba fuertemente influido por la música de Chopin, comenzó a desarrollar una nueva visión de la armonía y la tonalidad que evolucionó a lo largo de los años. Aunque Skryabin al principio se inclinaba por emplear una armonía claramente tonal, de manera gradual se aproximó hacia pronunciadas inflexiones cromáticas y armonías inestables y ambiguas. Abordó la armonía desde la investigación y creación de escalas artificiales de tal modo que hacia el final de su vida realizó una ruptura total con la tonalidad tradicional. El nuevo sistema de relaciones tonales que creó tomo como referencia un acorde denominado como “acorde místico”:

Acorde mistico

Se trata de un acorde formado por las notas do, fa#, sib, mi, la y re, dispuestas a distancia interválica de cuarta. Este acorde también puede colocarse en forma de escala: do, re, mi, fa#, la, sib:

Escala prometeo

Este grupo de notas (incluyendo variaciones) servían a Aleksandr Skryabin como material fundamental para crear armonías y melodías para sus piezas, es decir, una fuente de recursos o almacén de notas a las que recurrir para escribir sus obras. Este acorde también se denominó “acorde Prometeo” porque fue en esta obra donde apareció por primera vez de modo más relevante.

“Prométhée, Le Poème du Feu” Op. 60 es una obra para orquesta, piano solista, coro y “Clavier à Lumières”. Fue compuesta entre los años 1908 y 1910 y estrenada en Moscú en 1911. Se basa en el mito de Prometeo, osado titán benefactor de la humanidad que devolvió a ésta el fuego, previamente retirado por Zeus. Éste para castigarle le condenó al sufrimiento eterno de ser encadenado en una alta montaña donde cada día un águila hambrienta le devoraría el hígado (que se le regeneraría diariamente al ser Prometeo inmortal). Asoció el empleo de la instrumentación a la mitología asignando el rol del “Cosmos” a la orquesta y el de “la humanidad” al piano solista.

Además, esta obra se caracteriza por su enorme carga sinestésica entre otros factores. Skryabin, compositor profundamente sinestésico, consideraba que existían relaciones entre el sonido y el color como demostró ampliamente creando para esta pieza el “Clavier à Lumières”. Consistía en un teclado que despedía luces de colores muy concretos a los que él mismo asociaba los sonidos, según la tecla que se pulsase:

Nota Color
DO Rojo intenso
DO# Violeta
RE Amarillo radiante
RE# Destello de acero
MI Blanco azulado, Azul luz de luna
FA Rojo oscuro
FA# Azul brillante
SOL Naranja
SOL# Púrpura
LA Verde
LA# Acero
SI Azul perlado

Esta sería la disposición en el teclado:

Teclado Scriabin

Y ésta la ordenación de los colores siguiendo el Círculo de Quintas basado en la teoría del color de Isaac Newton:

Circulo Scriabin

Skryabin detalló el uso de los colores en “Prometeo: El poema de fuego”, que debían ser proyectados sobre el escenario y el público, que debía asistir a la representación vestido de blanco (el compositor pretendía que los espectadores tomasen parte en sus espectáculos). De este modo el compositor ideo un sistema multimedial de correspondencia entre colores, sonidos y estados espirituales. Lamentablemente no quedó satisfecho con las representaciones a las que asistió en vida debido a las primitivas técnicas de iluminación de su época.

La sinestesia de Aleksandr Skryabin era muy característica ya que asociaba colores no solo a notas aisladas sino a ruidos, acordes y cambios de tonalidad, mientras que la mayoría de sinestésicos evocan colores ante la visión de números o letras (por ejemplo visualizar el color rojo al pensar o visualizar la A mayúscula). Además la música de algunos compositores le provocaba experiencias sinestésicas como el caso de Rimsky-Korsakov con sus frecuentes cambios de tonalidad y variedad de acordes.

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