Figaro – Teatros liricos

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Leo no con sorpresa, y no por ello menos preocupado (de todas formas, este sentimiento tan cainita de pensar “que les jodan, a cada cerdo le llega su San Martín”), y además preocupado por egoísmo, “cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”, digo, que leo en una revista “curturá” (¿se acuerdan de lo que vociferó, como no podía ser de otra forma, Millán-Astray en el Paraninfo de la universidad salmantina, y además increpando al viejo y cansado señor don Miguel de Unamuno? “Cada vez que oigo la palabra cultura, saco mi pistola”) que las grandes orquestas del mundo mundial, y pongan aquí a la de Berlín, a la de Viena, a la de NYC, a la de Boston, a la de… todas ellas se van, o se pueden acabar yendo, al carajo; y no, no, por supuesto, no hay entre “las grandes” ninguna española, y menos aquellas que tuvieron que ser fundadas por cohones, por aquello que se vino llamando el “café para todos” (y eso que se ha apostado, y muy fuerte, para con algunas filarmónicas/sinfónicas de esta piel de toro, por ejemplo, con la de Euskadi, que por cierto, en el año de la conmemoración “majleriana” llego hasta este nuestro Lejano Oeste Peninsular que es Extremadura y se “atrevió” a interpretar para [email protected] [email protected] a Mahler… en fin, a esa, a la del País Vasco, que la johan también -¿y por qué la Orquesta de Extremadura no programó, por ejemplo, “Titán”, del compositor austriaco, eh?-): “si esta Comunidad Autónoma tiene una (orquesta), nosotros también. ¡No somos menos que nadie!”, esto se dijo en tiempos de bonanza (y despilfarro económico). Si a las grandes les llega su fin, qué no será de las pequeñas y paupérrimas de la periferia. Y voy a dejar el tema de las orquestas para seguir con los teatros líricos.

Lo sé, en el Extremis Duris, capital Emerita Augusta, no hay teatros líricos, hay escenarios multidisciplinares que lo mismo sirven para un ballet, que para una zarzuelita, que para una ópera, que para una representación teatral, que para un concierto de música contemporánea, que para… un agasajo postinero para algún/alguna que sin duda se lo merece, y yo me pregunto, si tan mal está la cosa (que lo está, por lo menos la económica), ¿por qué, si no se quiere renunciar a programar ciertos espectáculos (que no se renuncie, por favor), imitan esto que tan de moda está en España desde que El Mortier, jefe del Teatro Real, llegó a Madrid (antes sin duda se hacía, pero ahora se le da más publicidad), y se unen todos los teatros de Extremadura, y ponen una pasta (no gansa, que no está el horno pa bollos, y menos operísticos) y comparten un espectáculo de los gordos? Giraría la cosa artística (una representación aquí, otra allá, otra acullá, otra más en tu pueblo, otra en el mío… y el próximo año en los sitios no visitados con anterioridad –y en las tres capitales siempre, por ejemplo-) veríamos algo en condiciones, y no digo que lo que ahora se ve y escucha no tenga condiciones, sino que veríamos algo que habitualmente no vemos (en la diferencia está el gusto) en nuestra tierra, y además se habilitaría no uno, o dos, o a caso tres teatros, sino bastantes más, creo que ganaríamos [email protected]

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