
Contra El Viento: pop‑rock y folk, así suena su mundo musical
Vuestra música tiene algo que atrapa y marca la diferencia en un panorama cada vez más diverso. Para quienes aún no os conozcan, ¿cómo describiríais vuestra esencia sonora y el elemento que os distingue del resto?
Son varias cosas lo que hace que seamos diferentes a lo que domina el mercado actualmente. Las influencias de otros estilos que cada miembro de la banda lleva en su mochila, y la diferencia generacional, se funden y se mezclan en la marmita. Canciones y melodías que pueden pertenecer en un principio a un género determinado acaban incorporando influencias de cada uno de los músicos. Influencias del hard rock, del heavy metal, del country, del funk, del pop, o del folk. Todo aparece de forma muy sutil, integrada y natural. Eso es lo que hace que nuestra música suene distinta a lo que se escucha habitualmente.
Otro aspecto clave es que no seguimos modas, no componemos pensando en encajar en tendencias. Surgen propuestas muy diversas y personales, alejadas de lo previsible. Esa libertad creativa junto con todo los demás es lo que nos hace distintos.
Todo gran camino tiene un comienzo, y el vuestro parece estar lleno de anécdotas y aprendizajes. ¿Cómo recordáis esos primeros pasos en la música y qué episodios han sido cruciales para llegar al momento en el que os encontráis ahora?
Nuestros comienzos fueron algo difusos. La motivación inicial no era crear una banda como tal, sino simplemente reunir a personas que querían expresarse a través de la improvisación, generar música de forma libre y mezclar sus instrumentos con los de otros músicos. En ese primer momento tuvo mucha importancia un cuarteto inicial formado por dos guitarras, batería y bajo.
Con el tiempo, se ponen en común letras y composiciones que cada uno había creado de manera individual en anteriores etapas. En ese momento empieza a tomar forma la idea de crear una banda para hacer su propia música. Asi surge el proyecto que acabaría convirtiéndose en Contra El Viento.
El nombre del grupo se toma precisamente del título de una canción compuesta en esa fase inicial, para nosotros es muy representativa. Contra el Viento, contra la adversidad y la dificultad, contra las barreras, y contra el Zierzo de cara. Tomada la decisión de crear la banda, se incorpora una vocalista y un teclista, y en enero de 2023 la banda da su primer concierto en la sala Moliner 7 de Zaragoza.
Hasta llegar a la formación actual, con siete personas, hubo varios movimientos y cambios. Sin embargo, llevamos ya dos años con la misma alineación, con la que se hicieron las primeras grabaciones en estudio y el lanzamiento en plataformas digitales del primer EP.
Las luces se apagan, el público ruge y llega el momento de darlo todo. Antes de ese instante mágico, ¿hay algún ritual, manía o costumbre que siempre os acompaña para entrar en sintonía?
Antes de salir al escenario solemos hacernos una foto de grupo. Es una imagen muy especial, siempre se refleja la emoción y la ilusión que sentimos por el momento que estamos a punto de vivir. Es una forma de parar un segundo, mirarnos y ser conscientes de lo que viene. Y por supuesto, después del concierto el ritual continúa de una manera más relajada: unas cervezas para celebrar lo vivido y compartir sensaciones. No hay mucho más, pero esos pequeños gestos son los que nos acompañan y nos unen antes y después de cada directo.
El público es una pieza clave en cada concierto, y sabemos que en cada lugar la energía y la conexión pueden ser distintas. ¿Cómo valoraríais la respuesta del público local en comparación con otras ciudades o regiones donde habéis actuado?
Llevamos poco tiempo, y somos conscientes de cómo está la escena musical a día de hoy. Hay una gran competencia y el reconocimiento y la popularidad tarda mucho en llegar, suponiendo que alguna vez llegue. Somos poco conocidos asi que para bien o para mal seguimos teniendo la etiqueta de banda emergente.
No hemos tenido demasiadas oportunidades de tocar fuera de nuestra ciudad. Aun así, las dos experiencias que hemos vivido fuera de Zaragoza han sido muy positivas. Tocamos una vez en Logroño y la acogida fue espectacular, también en algún pueblo del Pirineo aragonés, donde el público respondió con mucho cariño.
Evidentemente, cuando tocamos en nuestra ciudad, la respuesta es especialmente intensa. Existe un vínculo muy fuerte con el público local, a la gente le gusta apoyar a las bandas de su propia ciudad, y eso se percibe en el escenario. Cuando interpretamos Paseando mi ciudad, canción dedicada a Zaragoza suele ser un momento muy emotivo.
Este nuevo año, ya estamos en conversaciones y tenemos pequeños proyectos en marcha con bandas de otras ciudades. Haremos intercambios: ellos vendrán a tocar y darse a conocer en Zaragoza, y nosotros les devolveremos la visita. Compartiremos escenario y público.
A menudo, la inspiración llega en los lugares más inesperados. ¿Hay algún sitio peculiar o inusual que recordéis como escenario de un ensayo o una sesión creativa?
Hay una anécdota respecto a nuestro tema Es el momento. La canción originalmente además de ser en ingles, se interpretaba con guitarras eléctricas, lo que le daba un toque más agresivo. Tomando unas cervezas en una terraza después del ensayo, nos dio por cantarla acompañada por una guitarra acústica. Nos quedamos mirando todos al ver el nuevo aire que tomaba y por aclamación popular decidimos cambiar el arreglo. Podéis escucharla y juzgar el resultado. Nosotros estamos muy satisfechos del cambio.
A la hora de crear solemos basarnos en la inspiración individual, cuando la musa se le aparece a alguien la guarda. La idea de una letra, o de un buen riff, se trae al local y se pone en común y si gusta sobre eso empezamos a construir.
Muchas gracias por compartir este rato con nosotros y permitirnos conocer más de cerca vuestro mundo musical. Para cerrar, ¿os gustaría añadir algo más para los lectores de LaCarne Magazine? ¿Quizás algún mensaje para vuestros seguidores?
El mundillo musical a cambiado mucho en los últimos años, y las cosas están muy difíciles para todos los que se lanzan a un proyecto como el nuestro. La industria musical y todo lo que se genera alrededor vive y se aprovecha del músico, y el músico rara vez puede vivir de la música. Los fans y los seguidores son la clave. Ellos tienen la palabra y el poder de elegir qué es lo que les gusta y lo que quieren escuchar, tienen a su alcance muchas herramientas para hacerlo. Pero para eso tienen que pararse a distinguir entre lo que la industria actual quiere que escuchen y lo que a ellos les gustaría escuchar.
Hay muy buenos artistas debajo de toda la maraña publicitaria en redes y medios de comunicación con la que nos bombardean continuamente. Su objetivo es crear las tendencias que a ellos les conviene. Solo hay que bucear y escarbar un poco para llegar bajo esa superficie donde realmente esta lo autentico, la honestidad, lo creado desde el corazón y no desde la moda impuesta desde un despacho.
Gracias por fijaros en nosotros y darnos difusión.
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