Grande Amore no se andan con rodeos. «III» irrumpe como un golpe seco sobre la mesa, un disco que abraza el ruido, la aspereza y la urgencia como lenguaje propio, sin filtros ni concesiones. Lejos de domesticar su propuesta, el trío gallego parece haber encontrado en la crudeza una forma de claridad: canciones que suenan a entrañas, a electricidad mal contenida y a una pulsión creativa que no busca gustar, sino decir. En este nuevo trabajo, la radicalidad no es pose, sino consecuencia natural de un momento vital y artístico en plena ebullición.
Ese mismo espíritu se traslada al directo y cobra especial sentido en el marco de la gira Girando Por Salas (GPS), un circuito que permite a Grande Amore reconectar con la cercanía, el sudor y el cuerpo a cuerpo con el público. Entre dedicatorias que funcionan como declaración de principios —de Robe Iniesta a Steve Albini— y una manera de entender la música desde el riesgo y la honestidad, la banda afronta una nueva etapa con las ideas más claras que nunca. Hablamos con Grande Amore sobre el presente creativo del grupo, el proceso que ha dado forma a III y lo que está suponiendo volver a la carretera para defenderlo como se merece.

Grande Amore
Viernes 6 de febrero
Sala OffCultura – Badajoz
Quizás también te interese leer:
– Juventude aterriza en Cáceres con Girando Por Salas #GPS16
– Grande Amore desata su caos sonoro con ayudas de Girando Por Salas #GPS16
Grande Amore en estado puro: nuevo disco «III», carretera y espíritu GPS
Grande Amore lleva desde 2019 desafiando etiquetas y expectativas, y publicasteis vuestro último trabajo en 2025 titulado “III”. Contadnos, ¿en qué punto creativo y vital se encuentra ahora mismo Grande Amore?
En el punto vital de estar cada día un poco más viejos y decrépitos… Pero teniendo también en cuenta que ese es el mejor de los escenarios posibles, claro. En cuanto al punto creativo, yo diría que estamos ahora mismo en el mejor. Primero, porque como amante de la música oscura y ruidosa, me gusta que las cosas sean hechas por gente como nosotros, que está cada vez más vieja y decrépita.
Por otra parte, estamos en constante actividad desde que empezó el proyecto, no parando nunca de girar y de grabar discos, lo cual creo que siempre es objetivamente positivo para un proyecto, porque así es como aprendes a hacer mejor tu trabajo. Esperemos que no tarde mucho en llegar “Vol. IV” (así se va a llamar nuestro cuarto disco, en un nuevo alarde de originalidad).
En “III” da la sensación de que el estudio deja de ser un refugio para convertirse en una prolongación del escenario, donde el ruido y la intensidad mandan. ¿Cómo fue el proceso de composición y grabación de “III”, y qué decisiones fueron clave para definir su sonido final?
Carai, ¡Qué bonitas palabras! Sí, para nosotros la idea era totalmente esa, que el estudio fuese tal cual una prolongación del escenario. Lo que pasa es que el trabajo de Jaco (nuestro productor) y Campi (el ingeniero de grabación del disco) fue tan bueno que la verdad es que al final no fue ni prolongación, ni reflejo, ni nada por el estilo.
De hecho, tuvimos que ensayar más que nunca para llevar los temas nuevos al directo. E inicialmente, ya digo, iba a ser coser y cantar, porque ya teníamos mucho callo de tocar en este formato. Esa es, sin duda alguna, una constante en nuestra vida musical (y en la otra también), que creemos que algo va a ser de una forma y acaba siendo justo de la contraria.
En un disco donde el ruido y la radicalidad no se esconden, las dedicatorias (a Robe Iniesta, Steve Albini y Ascensión Fernández García) apuntan directamente a una manera muy concreta de entender la música y la creación. ¿Qué aprendizajes o actitudes de esas figuras están presentes en este nuevo trabajo?
Caray, ésta es una muy buena pregunta que nunca nos ha hecho nadie y que tampoco nos la hemos hecho nosotros mismos. Espero que la respuesta esté a la altura. Si no lo está, que conste que es porque me encuentro ahora mismo en la casa semiabandonada que es nuestro local de ensayo, abrigado con un polar porque hace un frío devastador aquí dentro y bebiendo un café frío de estos que venden en el súper. O porque no doy para más en lo que a respuestas se refiere, claro. De todas formas, allá que vamos:
Robe es una de las figuras creativas que más me ha marcado en mi vida. Su música me acompaña desde que tengo 14 años y a día de hoy me parece aún más fascinante que cuando lo descubrí. Admiro muchísimo la evolución de su trayectoria con Extremoduro. De hecho, si me preguntas ahora mismo, el disco que más me apetece ponerme es el último, “Para todos los públicos”, porque en él están muchas de las virtudes y la frescura de sus inicios, pero también se ve reflejada una maestría en el componer y en la forma de tocar esas canciones que solo puede darse como fruto de la experiencia de muchos años dedicándose a ello.
Y eso, la verdad, no es que no sea muy frecuente, es que directamente es casi inaudito en la trayectoria de una banda. Robe nunca hizo una cover de sí mismo, ni con Extremoduro ni en solitario. Y ya sólo por eso (además de por una infinidad más de motivos) tiene mi respeto y admiración eternos.
Steve Albini es otro de mis héroes de adolescencia (en este caso, adolescencia tardía). Shellac, su grupo desde hacía décadas, me voló por completo la cabeza al descubrirlos, y aún sigue haciéndolo a día de hoy. Ese sonido de guitarra que parece una cuchilla de acero, ese minimalismo extremo a la hora de elegir siempre la nota exacta que dar en cada momento, que deja unos silencios fascinantes que otros estropearíamos al llenarlos con notas y notas por puro miedo y ansiedad…
Podría estar aquí dando una chapa casi eterna sobre las bondades que yo le veo a este señor. “The End of Radio” es una de las mejores obras de la historia de la música grabada. Además, Steve Albini iba a mezclar este disco, nuestro “III”. Es más, Jaco y yo íbamos a ir a su estudio a mezclarlo. Por motivos que desgraciadamente todos conocemos, nunca pudimos hacerlo. Y ya nunca lo haremos. Como es la vida, eh…
Ascensión Fernández era mi abuela materna y también la persona más importante que ha habido en mi vida. Todo lo que hago va dedicado a ella en mayor o menor grado. Y no solo en la música, sino en general.
Grande Amore ha vivido una transformación clara desde sus inicios, pasando de una identidad individual a una dinámica plenamente colectiva. ¿Qué ha cambiado más en vuestra manera de crear música? ¿Cómo se reparten ahora las decisiones creativas y qué aporta cada una a la identidad de Grande Amore?
De momento, en la composición como tal ha cambiado solo la parte de la ejecución. Es decir, las ideas de las canciones siguen saliendo de mí (Nuno) y soy yo quien hace las demos. Luego, lo ponemos en común en el estudio con Jaco y ahí es cuando todos tocamos nuestras partes y vemos qué es necesario modificar o adaptar. Antes, todo esto lo hacía una caja de ritmos y un sinte. Era un proceso mucho más triste y tedioso.
Además, de nuestras limitaciones técnicas como instrumentistas (que son muchísimas) sale un resultado que, por lo menos a mí, me parece muy interesante. No solo de eso, ¡ojo! También me flipa que a Clara y María no es que les encante precisamente la música acelerada y distorsionada al extremo como la que hacemos. Pero, precisamente por eso, su acercamiento a ese género y lo que a él pueden ofrecer es radicalmente genuino. Yo que sé… me doy cuenta, escribiendo esto, de que no soy muy objetivo para opinar. Estoy demasiado metido en el proceso, claro. Pero, vamos, que en resumen… para mí está todo genial en ese aspecto.
En un contexto musical dominado por los grandes festivales, Girando Por Salas ofrece un espacio diferente, más íntimo y menos condicionado por el formato. ¿Qué historias y sensaciones os está devolviendo esta gira? ¿Qué os permite este circuito que no siempre es posible en grandes festivales?
Esto va a sonar a tópico, pero juro que lo digo totalmente en serio: para mí, un proyecto como Grande Amore cobra su pleno sentido en las salas. En salas no muy grandes, concretamente. Es más, en salas no muy grandes, tocando cerca de peña que está sudando y gritando. Esa energía es algo inimitable e irreproducible de cualquier otra forma. Esos son, con diferencia, los conciertos que más disfrutamos.
Obviamente, tocar en un festival ante 4 o 5 mil personas también es increíble. Te da una visibilidad enorme y mucha gente que jamás te conocería de otra forma está llegando así a tu proyecto. Pero, ya digo, para mí la esencia del grupo son los conciertos en salas. Por eso me alegra tanto formar parte de GPS y por eso estoy tan agradecido de que se nos brinde esta oportunidad de visitar salas y ciudades a las que a lo mejor nunca podríamos haber llegado de no ser por este ciclo.
El 6 de febrero llegáis a la Sala OffCultura de Badajoz con “III” bajo el brazo: ¿qué tipo de directo estáis preparando? ¿Cómo pensáis convertir esa noche en una experiencia inolvidable para el público extremeño?
Creo que, ahora mismo, tenemos un directo muy rodado, con todos los engranajes funcionando y en una dirección clara. Disfruto muchísimo de los conciertos que estamos dando ultimamente, y creo que el público también. ¡Ojo! Que habrá a quien le parezca un directo horrible e insoportable. De hecho, tocamos el año pasado en el Mallorca Live justo después de Rigoberta Bandini, y la estampida general que se produjo justo al dar la última nota Rigoberta y nosotros la primera fue digna de película bíblica. De 8 mil personas que había, pudieron quedar allí… no más de 200. Pero bueno, por lo menos fue un espanto con unos engranajes muy funcionales, ya digo.
Muchas gracias por dedicarnos un rato,amigos. Ha sido un placer conoceros un poco más. Sólo nos queda desearos mucho éxito con “III” y ¡nos vemos en los conciertos!
¡Muchas gracias por darnos este espacio! Nos vemos en los conciertos, que es donde mejor se está 🙂
ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE GRANDE AMORE EN: Facebook, Instagram, YouTube, Spotify.