Briggida Ortiga: rizos de oro, gafas negras y el alma underground de Extremadura

En mis conversaciones privadas vía X con un reconocido periodista musical sobre la cultura alternativa y underground de Extremadura en referencia a sus libros sobre el panorama musical español, cometí el error de no hablarle de dos mujeres que considero fundamentales para nuestra región. Marisol Torres es una de ellas. Ya tuve la oportunidad de entrevistarla para este medio hace unos meses y resarcirme del error, encuentro en el que pudimos descubrir su importancia musical gracias a su prestigio, su experiencia y su saber estar a nivel institucional.

Sin embargo, hay otra figura de gran interés: Briggida Ortiga. Su estética es totalmente identificable (que esto sirva de pista para los noveles) por sus «rizos de oro» y su habitual outfit oscuro, siempre acompañado de gafas de sol negras al estilo Courtney Love. Más allá de su imagen, su función en la cultura underground y rural de la región es fundamental.

Quizás también te interese leer:
Canciones folk antifascistas: música para remover conciencias y despertar el espíritu crítico
Canciones punk antifascistas: el sonido de la resistencia
FEFA: La rebelión musical extremeña que impulsa los festivales autogestionados

Briggida Ortiga, de Asina a la New Wave Extremeña

briggida ortiga

No hay sarao cultural o encuentro musical alternativo de la región donde no encontremos tanto a la una como a la otra, de generaciones diferentes pero de espíritu creativo, inconformista y reivindicativo llevan a la mujer, la cultura, la música y a la región por bandera. 

Reconozco que fue un fallo por mi parte no mencionarlas ante tan reputado periodista. Siento que debo compensar ese error de alguna manera y, por ello, y en marzo, (qué mejor mes coincidiendo con el 8M) que hablar de esta vez de Briggida Ortiga.

Natural de Zafra pero reafincada en Los Santos de Maimona y de formación multidisciplinar, es una figura de referencia en la escena extremeña. Muchos la conocen por Asina, el grupo que compartía junto a Marco Dellfuturo; sin embargo, su actividad no se detiene ahí.

Actualmente, Briggida se encuentra inmersa en varios proyectos musicales (individual y colectivos), demostrando una inquietud cultural inagotable. Es parte activa del colectivo UHT (Unión de Hormonas Tontas y más cosas). Además, su huella en el territorio rural es innegable a través de colaboraciones en festivales como el Moñeco Fest, de la asociación O.G.E.T.E. de Llerena y ser una de las representantes entre bastidores de la New Wave Extremeña.


Briggida Ortiga: En esta nueva etapa en solitario aparece algo distinto: la performatividad y la naturaleza se convierten en pilares centrales de mi lenguaje creativo.

Ahora puedo profundizar sin límites en mis obsesiones: la poesía como arquitectura interna, la electrónica como pulso físico, y la metáfora como sistema que sostiene todo el espectáculo. Estoy cocinando este proyecto a fuego lento, desde la libertad absoluta del individuo y la necesidad de una expresión radicalmente personal.

En el formato dúo había intercambio y contraste; en solitario hay una inmersión total. Cada elemento —sonido, imagen, cuerpo, agua, luz— responde a una misma visión. Es más complejo, más simbólico y, al mismo tiempo, más vulnerable.

Briggida Ortiga: Cuando empiezas a construir un personaje artístico, inevitablemente aparecen esas dicotomías: qué es máscara y qué es piel. En mi caso, con el tiempo esas fronteras se han ido disolviendo. Ya no siento que exista una separación clara entre la artista y la persona; el personaje no es un disfraz, es una amplificación.

Los rizos dorados, el negro, la imagen contundente… Son códigos estéticos que ayudan a contar una narrativa, pero nacen de algo muy íntimo. Desde fuera puede percibirse como un personaje muy definido, casi mítico, pero por dentro sigo siendo yo atravesando procesos reales, emociones reales y preguntas reales. La diferencia es que en el escenario todo eso se vuelve más visible, más simbólico, más intenso.

No interpreto a alguien: expando lo que soy.

Briggida Ortiga: : UHT surge de una carencia concreta: para vivir en un pueblo pequeño necesitábamos eventos que de verdad nos interesen y nos llenen, fuera de bares y circuitos comerciales, con otro tipo de libertades y consumo. Y como no existían, los creamos.

Lo que no esperábamos del todo es lo que ha pasado después. Porque compartimos proyectos que la gente no conoce de antemano —música, libros, poemarios, talleres…— y sin embargo ha ido pasando algo curioso: el público que venía sin saber muy bien a qué, salía queriendo volver. No por el nombre del cartel, sino por la experiencia compartida. Se ha generado una confianza, y eso ha construido comunidad de una forma que no planeamos exactamente, pero que es lo más valioso que tenemos.

Hay una narrativa muy extendida sobre los pueblos: que aquí no hay nada, que lo interesante pasa en otro sitio. Y nosotras decimos que no. Que hay gente aquí, con ganas, con criterio, con proyectos. Lo que faltaba era el espacio.

Demostrar que la experimentación, el riesgo y la sensibilidad contemporánea pueden germinar en Los Santos de Maimona, sin pedir permiso al centro, es en sí mismo un acto. Más que llenar un vacío de programación, lo que intentamos es activar algo. Un tejido. Una forma de estar.

Briggida Ortiga: Para mí sin duda, aunque sea una tierra muy grande en extensión y estemos repartidos, hay una red de proyectos comunicados muy enriquecedores. 

Desde que nos pusimos en marcha con UHT en 2021 hemos colaborado con un sin fin de proyectos, eventos, asociaciones, colectivos y personas que tengo el privilegio de nombrar: Mala Sangre, Hi-Fi session (Badajoz), Oh, Murphy,Maldita Cultura, Plataforma mal, Boogaloo (Cáceres), Aguas vivas Fest, New Wave Extremeña, Bernalina Producciones (Alburquerque) Ehta Gente, Oh Brava Sura, Tentácula, Fiebre Rural (Carrascalejo), Os Jornaleiros, Festival Porrinero (Salvaleón), Andergrâo Olivença, Estanco 72, Moñeco Fest (Llerena), Bolsa de Moscas, Kmkr, Felipe Zapico… y tantos otros que hacen que esto sea posible. La red está ahí, tejiendo territorio. Muchas gracias a todxs.

Briggida Ortiga: Vanguarria

Briggida Ortiga: Más que satisfacción de ver crecer, me gusta asistir, ser participe, que haya una amplia gama de gustos y personas capaces de abrir sus mentes y abrazar lo desconocido o lo vanguardista.

Me emociona que se rescaten proyectos y se creen nuevos, y que además sean afines a nosotros. Son proyectos hechos desde abajo, desde la autoorganización, con muy pocos medios pero con mucha convicción. Y creo que lo que hay detrás de todo ello —la tolerancia, las ganas de seguir aprendiendo, el apoyo mutuo— es lo que verdaderamente merece la pena.

Briggida Ortiga: Ambas, pues una no existe sin la otra. Tanto a la hora de realizar los eventos como la creación de contenido artístico, requiere de una parte de organización y gestión previa al día del evento o de la defensa sobre un escenario.

Creo que todo, como en esta vida, tiene sus pros y contras. Pues si sumamos a esto la variante de la soledad a nivel creativo tiene una satisfacción diferente pero al mismo tiempo gustosa y para mi necesaria como artista.

No podría elegir. Se alimentan entre sí.

Briggida Ortiga: Pues siempre hay más de uno, dos, incluso tres proyectos en marcha a parte claro de los que van y vienen o de los que vuelan en círculos alrededor de mi cabeza. 

En ContraVersa estamos Gonzalo Sanz y yo, poniendo en valor la poesía clandestina, por el mero hecho de ser poemas propios o de amigos vanguarristas, o clásicos olvidados como por ejemplo el manifiesto surrealista. Sobre bases electrónicas con sonidos analógicos partiendo de la máquina de escribir como identidad.

Ruido para Señoras, saque un disco o no, ya está funcionando. Actualmente está formado por una batería, un bajo, un sinte, un teclado y voces. Somos cinco señoras que buscamos la juntiña y la práctica de instrumentos como nexo de unión. Con solo dos quedadas ya disponemos de nombre y unas cuatro canciones, mi preferida y para quedaros con ganas de saber más se titula: Madura.

Foto: Miguel Zapata

Briggida Ortiga: El estremeñu fue un pilar fundamental de mi viejo proyecto Asina, porque defendía la identidad extremeña como sentimiento de arraigo. Pero por encima de una temática, está mi metodología, contaora, término acuñado por mí, para referirme a una mezcla personal entre contadora y cantaora. Pues sí estoy aquí hablando contigo fué porque sentía la necesidad de expresar a través de la música sentimientos o versos que no encontraba en aquel entonces. 

Briggida Ortiga:  La New Wave Extremeña no nace de una reunión formal ni de un manifiesto. Surge de manera orgánica, de la afinidad personal y de una necesidad compartida: la de combatir desde nuestra tierra el discurso estereotipado y generalista que existe sobre Extremadura y lo rural. Utilizamos la electrónica de vanguardia como vehículo, pero lo que de verdad nos mueve es otra cosa.

Somos un colectivo de artistas —Mala Sangre, KMKR, Oh Brava Sura, S33TR33, Gonzalo Sanz, ATAR, Makiu, Estanco72, Belio, Alberto Cendra, Julia Duggan… y también profesionales de la comunicación como Patricia Berinald e Isabel Dublino— que nos hemos unido no para competir, sino para potenciarnos. En una disciplina como la música y en una tierra con pocas oportunidades, tener compañeros en los que apoyarte y crecer lo cambia todo. Incluso puede ser lo que hace que no te rindas y abandones tu proyecto.

Aquí la lógica es otra: ayudar y ser ayudado. Compartir. Generar tejido donde antes no lo había. Y sobre todo, hacerlo desde la amistad y la ilusión, con humildad y respeto. No sé exactamente hacia dónde vamos, pero sé que vamos juntos. Y eso ya es mucho.


Hablar con Briggida Ortiga es entender que la cultura en Extremadura no es algo estático, sino un organismo vivo que late con fuerza desde lo rural. Su capacidad para unir la gestión de espacios como Nave 4 de UHT con la experimentación electrónica la convierte en una figura indispensable para entender hacia dónde va nuestra región.

Ha sido un placer (y una deuda saldada) dedicarle este espacio a alguien que, desde la sombra o bajo los focos, sigue haciendo de Extremadura un lugar mucho más interesante. ¡Larga vida a los rizos de oro y al espíritu de la vanguarria extremeña!.

Encontrarás más información sobre Briggida Ortiga en Instagram, Spotify

Valora este contenido

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 4.6 / 5. Recuento de votos: 13

Hasta ahora ¡no hay votos! Sé el primero en puntuar este artículo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *