Entre lo místico y lo gamberro, lo oscuro y lo irónico, Carmencita Calavera lleva años construyendo un universo propio difícil de encasillar. Autodefinidos como “Rock Serie B de Frontera”, su propuesta transita sin complejos entre el punk, la copla, la psicodelia o el pop, siempre con una narrativa cargada de imágenes extrañas, surrealismo y una particular forma de mirar el mundo. Con Una noche en el desierto, la banda granadina afianzó ese imaginario y lo llevó a terrenos quizás más sombríos, pero igual de magnéticos, consolidando una trayectoria en constante evolución.
CONCIERTO MUM 2026
- Jueves 16 de abril – 21:15 H. Showcase Carmencita Calavera. Lugar: Templo de Diana
Carmencita Calavera y su universo de Surrealismo, Copla y Punk

Estuvimos en vuestro concierto dentro de la MUM, con ese universo tan particular que manejáis, ¿qué tipo de “película” queríais que viviera el público que se acercara a ver a Carmencita Calavera?
Jajajaja, la verdad es que ninguna en concreto y todas a la vez. Las canciones de Carmencita Calavera están ambientadas en nuestras películas favoritas, que van desde las más cursis de Disney hasta las de aventuras, ciencia ficción, universo Tarantino, incluso las más folclóricas de cine español que ponían en “Cine de Barrio”.
Lo que más nos atrae son las imágenes que se crean en nuestra cabeza a la hora de componer y el ambiente que se puede generar. Es cierto que el concierto fue muy cortito y al ser la primera vez que nos asomábamos a Extremadura (amenazamos con volver), queríamos dar una pequeña píldora de lo que somos para dejar al público con curiosidad y ganas de vernos en un concierto más largo, pero tenemos aún muchas más escenas que describir, y os aseguramos que algunas muchas más interesantes y divertidas.
Os definís como Rock Serie B de Frontera… ¿cómo nace ese concepto y qué os permite hacer a nivel creativo que quizá no encajaría en etiquetas más convencionales?
Surgió como todo este proyecto, en un bar y de cachondeo. Cuando el proyecto de Carmencita surgió, hace ya más de 10 años, la gente nos preguntaba qué tipo de música hacíamos y no sabíamos muy bien qué contestar, ya que tenemos rock, tenemos copla, tenemos incluso canciones que se acercan más al universo mexicano, con tintes “chavelavarguescos”, tenemos canciones que nos llevan a los pantanos de Nueva Orleans o surf.
Todo eso mezclado con letras localistas, que hablaban de personajes o localizaciones de Granada, de donde somos. Todo esto aderezado con poca vergüenza y ganas de cachondeo, zombies, calaveras mexicanas y los conductores del autobús urbanos de Granada cuya “malafollá” es famosa en el mundo entero, salió esa definición que puede acercar al oyente a lo que hacemos. Pero vaya, que lo más fácil es que nos escuchen y nos definan ellos mismos para no caer en etiquetas.
Vuestras letras siempre se mueven entre lo irónico, lo surrealista y lo oscuro… ¿de dónde salen esas historias y cómo es vuestro proceso a la hora de construir ese imaginario tan reconocible?
Últimamente están saliendo más canciones cuyas letras las escribe Ignacio, el bajista. Siempre se le ha dado bien sacar letras muy contundentes y oscuras, que llevan a quien las oye a sitios tenebrosos o sentimientos potentes, a veces angustiosos, pero siempre reconocibles por quien escucha.
Las letras escritas por Carmen suelen ser más descriptivas, más “de coña”, imágenes o historias que ella tiene en su cabeza y que intenta describir con una melodía alusiva que transmita la sensación que tiene al imaginársela. Normalmente va surgiendo todo un poco a la vez, desde una melodía resultona, mal tocada a la guitarra, sale una canción base que luego, en el local de ensayo, va tomando forma con todos los miembros de la banda aportando su granito de arena.
Pero donde realmente surge la magia es en el estudio de grabación, donde suelen salir los últimos arreglos, donde se meten teclados, vientos, samples o lo que surja en ese último proceso. Tampoco nos gusta sobrecargar mucho las canciones con cosas que luego no podamos defender en directo, porque queremos transmitirlas al cien por cien como fueron creadas. Por eso también pasamos mucho de las superproducciones que vemos en otras bandas, que luego las ves en directo y parecen otra cosa completamente distinta. Somos como la colonia aquella de hombre que se la jugaba en las distancias cortas… jajajajaja.
En Una noche en el desierto se percibe una especie de “anti épica”… ¿qué os interesaba explorar con esa idea y qué creéis que aporta a vuestra evolución como banda?
Bueno, siempre nos hemos visto un poco como el amigo o la amiga simpática que va siempre a la sombra del capitán guaperas del equipo de fútbol o de la capitana del equipo de animadoras del instituto de Wisconsin. Esa o ese que no se comía un colín, pero que ahí estaba, haciendo reír a la gente, siempre un poco freak y un poco rarito, pero, por lo que fuera, le caía bien al público. Esos somos nosotros. No nos comemos un colín, pero ahí estamos.
Nos identificamos con los personajes de los que hablamos en las canciones. Los vemos mucho más interesantes que los verdaderos protagonistas. Por otro lado, creemos que tenemos un poco ese papel en el mundo de la música. Hay bandas que siempre van a llenar más que nosotros las salas de conciertos y tienen canciones cuyos estribillos la gente puede corear entre papelitos de colores en macrofestivales, pero nosotros tenemos nuestro universo pequeñito lleno de zombies y criaturas del pantano que quien lo escucha y lo pilla, se va con buen rollo a casa. En realidad, nosotros somos los verdaderos “anti épicos” de la música.
Musicalmente no dejáis de cruzar estilos: del postpunk al narcocorrido, pasando por psicodelia o sonidos disco… ¿cómo decidís hacia dónde llevar cada canción sin perder vuestra esencia?
A veces pensamos que nuestra esencia es no tener esencia, y en realidad eso es una buena estrategia, porque no te “casas” con ningún estilo y puedes tocar todos los estilos que te apetezca sin miedo a que te encasillen. Si un día nos levantamos en modo folclórica, pues componemos una copla.
Si te acabas de ver Breaking Bad y te flipas pensando que puede molar hacer un narcocorrido que hable de cómo se nos daría ser traficantes en Tijuana en vez de una banda de rock, la hacemos y nos partimos de risa. Si otro día de frío invierno sueñas con que Granada capital tuviese playa y siempre luciera el sol, como en las playas de Santa Mónica donde las chavalas hacen surf y bailan como en las pelis de los años 50, pues sueñas y lo gozas. Es una manera de viajar y de contar historias muy divertidas, que si hiciésemos solo un estilo, a lo mejor nos sería más difícil de trasmitir.
Ha sido un placer contar con vosotros y sumergirnos en vuestro universo tan particular. Os deseamos que sigáis haciendo ruido, creciendo y dejando huella en cada escenario que piséis.
Muchísimas gracias a vosotros por darnos voz y poder acercaros algo más lo que hacemos. Si os pica la curiosidad, no dudéis en escuchar nuestros discos y ver de verdad de qué hablamos. Si veis algún día en un cartel nuestro nombre, ¡no dudéis en venir a escucharnos! Somos mejores en directo que en el disco y seguramente os demos conversación después del concierto y algo de lo que hablar camino a casa. Un saludo a todos los lectores de LaCarne Magazine y ¡hasta pronto!
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