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Desert Gñomos: la banda que lleva el stoner rock más allá
Para comenzar nos gustaría que nos contarais qué os impulsó a dar el paso de crear vuestro propio proyecto. ¿Cómo os encontrasteis y cuál fue la primera meta que os marcasteis como banda?
Nos conocimos entre aulas de una escuela de música, amigos comunes y unas cuantas cervezas, que suelen resolver mejor las cosas que cualquier algoritmo. Empezamos haciendo versiones porque todos tenemos héroes musicales, pero tardamos muy poco en darnos cuenta de que lo que realmente nos apetecía era contar nuestras propias historias.
Nuestra primera meta nunca fue “hacernos famosos”. Queríamos escribir canciones de las que pudiéramos sentirnos orgullosos y defenderlas sobre un escenario. Ese camino terminó convirtiéndose en Rust&Dust, nuestro primer disco, que lanzamos en febrero de 2026 y en una colección de conciertos que nos han confirmado que tomamos la decisión correcta.
¿Cómo es vuestro proceso creativo cuando surge una nueva idea o canción? ¿Quién suele aportar las primeras ideas dentro de la banda?
Las canciones pueden empezar de cualquier manera: un riff, una peli, una frase soltada en un ensayo, una conversación absurda en un bar o una obsesión que se niega a salir de la cabeza. Tenemos una expresión que repetimos mucho: “Ahí hay una canción.”
Normalmente Nacho o Marcos suelen traer el primer chispazo, ya sea un riff, una progresión o una idea, pero a partir de ahí todos empezamos a desmontarla y volver a construirla. Lorena y Aude no se limitan a acompañar: transforman las canciones desde la batería y el bajo hasta que dejan de pertenecer a uno solo y pasan a ser de los cuatro.
No creemos demasiado en el genio solitario. Creemos bastante más en cuatro cabezotas encerrados en un local de ensayo hasta que algo empieza a sonar como Desert Gñomos.
De hecho, tocar las cosas en bucle, introduciendo pequeñas variaciones hasta que nos gusta lo que escuchamos, suele resultarnos muy útil.
La música es un terreno infinito de exploración, y muchos artistas sienten curiosidad por probar nuevos sonidos y estilos más allá de lo que ya dominan. ¿Hay algún género musical que os apetezca explorar ahora o en el futuro?
Nos encanta el desert rock, pero no le hemos firmado un contrato de exclusividad, ni queremos ser los más puristas del genero. La música es demasiado grande para dejarla encerrada en un establo. Debe correr libre.
Nos gustan el blues, el hard rock, el garage, el doom, el post-punk, el grunge, el metal… incluso hay quien amenaza con colar algún día un groove funky y seguramente nadie lo impedirá. Todos lo disfrutaremos, como siempre.
Mientras la canción siga teniendo personalidad, riffs con mala leche y nos ponga una sonrisa cuando la tocamos, no vemos motivos para ponerle puertas al desierto.
En un panorama musical tan diverso, cada banda o artista tiene algo que los hace únicos, algo que los diferencia y conecta con su público. ¿Qué pensáis que distingue vuestra propuesta musical del resto?
Creemos que hacemos stoner sin pedir permiso al manual de instrucciones. Nos gustan los riffs pesados, el fuzz abrasivo y las bases contundentes, pero también las armonías vocales, las melodías pegadizas y las canciones que cambian de paisaje varias veces sin pedir permiso, ni perdón.
Y, sobre todo, cuidamos muchísimo el directo. No queremos que nuestros conciertos sean una reproducción del disco. Cada actuación tiene algo diferente: una temática, una intro distinta, alguna performance o alguna sorpresa para la gente que vuelve a vernos.
Porque nuestros seguidores no son simplemente público. Son parte de la banda, son familia. En nuestros shows, todo el que nos ve por primera vez, acaba siendo “bautizado” como Gñomo, desde ese momento y para siempre. Solemos gritar ”¡Todos somos Gñomos!”. Y cuando toda la sala responde… sabemos que esa noche ha merecido la pena.
La química entre los integrantes de una banda o equipo creativo es clave para que todo funcione, y hay rasgos en los compañeros que siempre acaban siendo esenciales. ¿Qué es lo que más valoráis de vuestros compañeros de banda (o equipo creativo)?
Que antes de compartir escenario compartimos amistad.
Todos somos bastante diferentes entre nosotros y precisamente ahí está la gracia. Cada uno aporta una personalidad distinta, tanto musical como humana. Hay quien trae riffs, quien escribe letras, quien encuentra una línea de bajo imposible o quien convierte una idea sencilla en una tormenta desde la batería.
Discutimos sobre canciones, sobre arreglos y sobre cómo mejorar, pero nunca dejamos que eso pase por delante del cariño que nos tenemos. Desert Gñomos funciona porque nadie intenta ser más importante que la canción que estamos componiendo.
Muchas gracias por compartir vuestras experiencias y reflexiones. Para cerrar, ¿hay algo más que queráis decirles a vuestros seguidores o a los lectores de LaCarne Magazine? Este espacio es todo vuestro.
Si todavía no nos habéis visto en directo, os invitamos a venir a comprobar que todo esto que acabamos de contar es verdad, a participar de una extraña y a veces pervertida comunión en la que entras sin darte cuenta y después no quieres ni puedes salir
Prometemos riffs, fuzz, sudor, alguna tontería sobre el escenario y muchas ganas de pasarlo bien. Lo único que pedimos a cambio es que vengáis con ganas de hacer ruido.
Y si al terminar el concierto os descubrís gritando “¡Todos somos Gñomos!”, tranquilos. No tiene cura. Bienvenidos a la familia., os estábamos esperando…
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