
Edgar Allan Pop: de una habitación en la periferia de Madrid a la metamorfosis del indie español
La escena musical local es el corazón de cualquier movimiento artístico, y siempre tiene sus peculiaridades, fortalezas y desafíos. ¿Cómo veis la escena musical en vuestra área? ¿Hay algo que cambiaríais o destacaríais?
Si hablamos de la escena local madrileña, lo que apreciamos es una considerable saturación. Es difícil encontrar salas con fechas disponibles para tocar, y más aún destacar entre tanta oferta. En nuestro caso, a pesar de residir en Madrid, tenemos varios miembros de fuera: Beatriz es de Vitoria, Amaia de Benavente y Eva de Vigo. Hemos podido tocar mucho fuera de la capital, y vemos una mayor demanda de conciertos y mejor acogida.
Los conciertos son una fuente inagotable de anécdotas, y a veces lo inesperado puede convertirse en lo más memorable de la noche. ¿Qué es lo más raro que os ha pasado durante un concierto?
Hay tantas anécdotas… Hemos pasado noches y tardes verdaderamente surrealistas. En nuestro primer concierto, sin ir más lejos, a los nervios hubo que sumar fallos técnicos que casi nos hacen cancelar, como que la pedalera de la guitarra, con todos sus efectos para cada tema, decidiera no encenderse.
También es común cuando tocamos fuera de Madrid llegar al concierto con el tiempo justo, tan justo que apenas podemos comer algo antes de tocar, lo cual llevó a nuestra bajista a darle mordiscos a un bocata de lomo entre canción y canción en el Benafest. Pero, sin lugar a dudas, uno de los conciertos más surrealistas fue tocar en los 1000 del Wizink a las 9:00 de la mañana y conocer al mismísimo Raphael, que estaba por allí como artista honorífico.
Dedicarse a la música no siempre es un camino evidente desde el principio. Para muchos, hay un momento clave que lo cambia todo y les hace tomar esa decisión. ¿Hay algún momento de vuestra vida en el que supisteis que queríais dedicaros a la música?
Todos los miembros de la banda hemos tenido algún que otro proyecto musical anterior; es una inquietud que todas y todos hemos tenido, ya sea en mayor o menor medida. Jaime es, con diferencia, el más veterano en el sector, y me atrevería a decir que el más melómano de los cinco, por lo que probablemente naciera ya con la necesidad de hacer música. De todas formas, en el caso particular de la creación de Edgar Allan Pop, fue indispensable la relación sentimental de la que surgió el proyecto, por lo que podríamos marcar esa chispa como punto de partida.
El equipamiento y los montajes del escenario son una parte esencial de los conciertos, pero también el origen de historias curiosas e incluso caóticas. ¿Hay alguna anécdota graciosa relacionada con el equipamiento o el montaje del escenario?
Llevamos un montaje muy fácil de transportar y de montar en cuestión de minutos, pero al mismo tiempo difícil de monitorizar, ya que lo controlamos todo desde el ordenador de Jaime. Esto no siempre hace gracia a los técnicos de sonido, porque algunos sienten que les quitamos el trabajo; nada más lejos de la realidad, sencillamente es lo que nos podemos permitir para nuestro estilo de música con los recursos que tenemos.
Además, nos hace depender totalmente tanto del ordenador como de la tarjeta de sonido, lo cual, efectivamente, nos ha hecho pasar más de un apuro: una entrada de la tarjeta que deja de funcionar, un cable que se desconecta de un tirón accidental en medio del concierto o una actualización del ordenador justo antes de empezar. ¡Ideal para rebajar nervios!
Vuestra área tiene una gran personalidad musical, y seguro que hay lugares especiales para disfrutar de la música en directo que merecen ser destacados. ¿Qué lugares recomiendas para disfrutar de música en directo en los alrededores?
Recomendamos, sin lugar a dudas y principalmente, disfrutar de la música en directo en salas pequeñas: es más íntimo, la cercanía que se siente entre artista y público es recíproca y se apoya el comercio local. Y, en segundo lugar, a quienes prefieren los festivales, os animamos a protegeros del sol con crema y una gorra y asistir a los conciertos de artistas emergentes, por muy “incómodas” que sean las horas a las que los programan; se descubren a bandas verdaderamente interesantes y es de agradecer, como artistas, el apoyo del público.
Gracias por compartir con nosotros estas historias y reflexiones. Antes de terminar, nos encantaría saber si tenéis algún mensaje final que queréis enviar a vuestros seguidores o a los lectores de LaCarne Magazine.
Tanto a nuestras seguidoras y seguidores como a quienes leen LaCarne Magazine os animamos a escuchar los temas que ya están a vuestra disposición y los que están por venir, y si podéis escucharlos en directo, ¡mucho mejor!
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