Hiperbórea: entre la distorsión emocional y la ciencia ficción sonora

hiperbórea

Hiperbórea: atmósferas, melancolía y la necesidad de otro lenguaje musical

A menudo pensamos que podríamos haber llegado al punto en el que estamos antes, pero también habríamos perdido todas las experiencias y personas que hemos conocido por el camino.

Hemos vivido momentos que guardaremos para siempre y otros que preferiríamos no repetir, pero todos forman parte del proceso. Al final, lo que somos ahora como banda no se entiende sin ese recorrido: los errores, los aciertos y todo lo que ha ido construyendo nuestra forma de hacer música y de entender esto.

Ahora mismo sentimos que estamos donde tenemos que estar, con una identidad mucho más clara y sabiendo hacia dónde queremos ir.

El setlist lo trabajamos bastante, pero siempre dejamos espacio a lo que pase en el momento. Hay un orden base que sabemos que funciona, sobre todo para mantener la energía del concierto, pero también nos gusta adaptarnos a cómo estamos nosotros y a cómo responde la gente.

Hay canciones que tienen un sitio muy claro. Fuego, por ejemplo, es una de esas que marcan el ritmo del directo, y Superocho también juega un papel importante.

Al final buscamos que el concierto tenga sentido de principio a fin, que no sea solo tocar canciones, sino contar algo y que quien esté delante lo viva con nosotros.

Somos bastante heterogéneos en cuanto a influencias, y eso se nota en el sonido.

Juanki tiene una base muy marcada de artistas en español como Los Piratas o Los Planetas, pero también bebe mucho del jazz y el blues. Cristian viene más del hard-rock y de referencias internacionales como Biffy Clyro, y está muy pendiente de bandas emergentes.

Juanma tiene influencias que van desde el pop-punk americano hasta el rock en español y el indie, lo que aporta mucha energía y dinamismo a la base rítmica. Manu, por su parte, se mueve en un terreno más alternativo, con un sonido potente y expresivo, muy influenciado por el funk-rock y el rock alternativo, en la línea de Foo Fighters o The 1975.

Al final todo eso se mezcla de forma natural y da como resultado canciones que tienen parte de cada uno, pero con una identidad propia que estamos terminando de definir en esta etapa.

El momento más importante fue cuando se disolvió el proyecto anterior y, en lugar de dejarlo ahí, decidimos seguir adelante con las canciones que teníamos.

Montamos un grupo de versiones para poder financiar el proyecto y seguir trabajando en lo nuestro. Ese paso fue clave, porque nos obligó a tomárnoslo en serio, a invertir tiempo, dinero y energía en algo en lo que realmente creíamos.

Ahí es donde nace de verdad Hiperbórea.

El nombre surge escuchando un podcast en el que se hablaba de Hiperbórea, un lugar de la mitología griega asociado a una especie de paraíso: eterna juventud, abundancia, un sitio donde todo fluye.

Nos gustó mucho esa idea porque conecta bastante con lo que sentimos cuando estamos ensayando o tocando. Es ese espacio donde desaparece todo lo demás: el tiempo, las preocupaciones… y solo quedan las canciones.

De alguna forma, Hiperbórea es ese lugar para nosotros.

Nos gustaría que la gente no solo oiga nuestra música, sino que la escuche de verdad. Hoy en día todo pasa muy rápido: canciones que duran segundos, que se saltan, que no se terminan. Y detrás de cada tema hay muchas horas, decisiones, momentos en el estudio, dudas, aciertos…

Nos conformamos con que alguien se pare, aunque sea con una canción, y la escuche de principio a fin. Que conecte con la letra, con lo que hay detrás. Si eso pasa, ya merece la pena todo.

ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE HIPERBÓREA EN: Instagram, YouTube, Spotify.

Valora este contenido

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 4.6 / 5. Recuento de votos: 25

Hasta ahora ¡no hay votos! Sé el primero en puntuar este artículo.