Los Desaparecidos: la revolución del New Wave Andino

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Los Desaparecidos fusionan folk andino y New Wave sin fronteras

El entorno es lo que el músico interpreta en canciones; lo cotidiano se transforma en una reinterpretación.

Con respecto a las personas y nuestro entorno familiar, ha sido siempre el primer contacto que tuvimos con la música. Desde pequeños ambos vivimos en un ambiente sonoro: cada fin de semana se cantaba, ineludiblemente. Sonaban guitarras y voces de primos, parientes y cercanos. Crecimos en ese mundo donde expresarse era vital y la música fue el medio que nos regaló la posibilidad de hacerlo.

También vivimos etapas doradas de la agrupación que aún mantienen nuestro padre y sus hermanos, Los Alfiles Negros, ganadores de la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar, con cinco Gaviotas de Plata obtenidas en diferentes años, además de diversos reconocimientos en festivales de Latinoamérica. Parecía inevitable que ese mundo nos cautivara profundamente y terminara convirtiéndose en lo que más amamos hacer. Y así fue. En nuestro caso, se confirma la regla.

Los inicios fueron primero un juego. Entre hermanos y primos montamos nuestra primera banda y el objetivo era simplemente hacer canciones.

Luego vino la etapa profesional, con la creación de Aiken, banda que inició en 2009 y con la cual recorrimos hermosos escenarios en distintos países. Tocamos en Vive Latino en México, fuimos número de apertura para Placebo en el Movistar Arena de Santiago de Chile y participamos en festivales de Colombia, Perú y Argentina. Fue una etapa de mucho rock y víscera, con ganas de decir cosas desde esa trinchera y con un sonido que buscaba su propio discurso, aunque todavía estaba muy basado en gustos personales.

Hoy, junto a mi hermano Pablo, la definición fue mucho más clara. Queríamos fusionar algo poco visto, rescatar nuestra esencia familiar folclórica sin perder nuestros gustos musicales. Así fue como, luego de la pausa de Aiken, en 2020 nacen Los Desaparecidos. Esta vez había mucha más claridad en los ingredientes que queríamos mezclar: lo andino con el new wave, samples ochenteros, sintetizadores, melodías y armonías contemporáneas, junto a instrumentos acústicos únicos como el charango o el bombo legüero.

Ha sido un desafío, pero nos está encantando el camino. Tras el lanzamiento de nuestro primer disco en noviembre de 2025 y ahora establecidos en Ciudad de México, sentimos que la ruta sigue siendo hermosa y profundamente agradecida.

Sobre el proceso creativo, es algo difícil de definir. Primero ocurre. Nace desde la búsqueda de melodías y palabras que puedan sostenerse por sí mismas, sin un gran arreglo detrás. Simples y en bruto. Si eso funciona, sentimos que todo lo demás es aporte. Si no prende desde ahí, creemos que no es el camino.

Tenemos una comunicación muy aceitada entre ambos y sabemos cuáles son nuestras fortalezas, respetándolas y valorándolas mutuamente al momento de crear. Con el tiempo hemos logrado un complemento creativo muy potente, que finalmente se traduce en lo que suena y en lo que decimos a través de Los Desaparecidos.

Para un músico chileno, mexicano o de cualquier rincón del mundo, es sabido que el camino no será fácil.

En nuestros países la escena artística siempre ha contado con grandes exponentes, poetas y creadores prolíficos. Y aunque el mundo es enorme y la competencia también, Latinoamérica sigue siendo una fuente inagotable de nuevas propuestas y miradas.

Pero creemos que el músico que siente el regalo de poder crear melodías que «toquen» sin tocar, que conmuevan y acompañen a otros, es alguien que simplemente necesita seguir haciendo canciones. Persistir. Porque muchas veces la verdadera recompensa está en el acto mismo de crear.

Estamos en un momento de expansión y consolidación.

Después de los primeros años desarrollando nuestra propuesta, sentimos que hoy tenemos una identidad artística muy definida. Hemos encontrado un lenguaje propio donde conviven la tradición latinoamericana, los sonidos contemporáneos y una narrativa visual y conceptual muy clara.

Actualmente estamos radicados en Ciudad de México, trabajando activamente en la internacionalización del proyecto. Durante los últimos años hemos recorrido distintos escenarios de México y Latinoamérica, y ahora estamos enfocados en seguir llevando nuestra música a nuevos territorios.

También estamos desarrollando nuevo material que profundiza aún más en los conceptos que han estado presentes desde el inicio de la banda: la memoria, la cosmovisión originaria, la conexión con la Tierra y la búsqueda de una relación más consciente y armónica con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Más que una colección de canciones, nos interesa construir una experiencia artística completa donde la música, las imágenes y las historias formen parte de un mismo universo, se transformen en nuevas interrogantes y acompañen el viaje de quienes resuenan con ellas.

Que nuestras canciones son una invitación. No pretendemos dar respuestas definitivas ni enseñar una verdad. Nos interesa abrir preguntas. Preguntas sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos como sociedad y como individuos.

Muchas de nuestras composiciones están inspiradas en la cosmovisión de los pueblos originarios de América, pero no desde una mirada nostálgica o museística. Nos interesa dialogar con esa sabiduría desde el presente y preguntarnos qué puede enseñarnos hoy frente a desafíos tan urgentes como la crisis ambiental, la desconexión humana, el respeto o la pérdida de identidad cultural.

Si alguien escucha nuestras canciones con atención descubrirá temas recurrentes: los ancestros, la naturaleza, el agua, el sol, los ciclos de la vida y la esperanza.

Creemos que la música puede cerrar una herida, mostrar un nuevo camino o entregar una nueva conexión con la vida. Así como sentimos profundamente que nos ayuda a recordar que formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Lo vemos en cada melodía y en cada escenario, cuando presenciamos cómo ocurre esa pequeña magia.

Primero, agradecer profundamente el espacio y el interés por conocer nuestro trabajo.

Vivimos tiempos muy acelerados, donde a veces pareciera que todo nos invita a desconectarnos de nosotros mismos, de los demás y del planeta que habitamos. Nosotros creemos que el arte puede ser justamente un puente para volver a encontrarnos.

A quienes ya nos acompañan desde hace años y a quienes recién descubren nuestra música, les queremos decir gracias por formar parte de este viaje. Cada escucha, cada mensaje y cada persona que conecta con una canción ayuda a que este proyecto siga creciendo.

Los invitamos a seguir caminando junto a nosotros, a mantener viva la curiosidad, a escuchar las historias de quienes vinieron antes y a imaginar juntos futuros más humanos, más conscientes y más luminosos.

Nos vemos en el camino, en todas nuestras redes como @losdesaparecidosoficial y, por qué no, también por España muy pronto.

José y Pablo FerreraLos Desaparecidos

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