Desde Santiago de Chile, una ciudad donde el Hip Hop ha encontrado durante décadas una poderosa forma de expresión, Cristian Telurico Santana, conocido artísticamente como Producciones Sísmicas, ha construido desde 1997 una trayectoria marcada por la experimentación, la disciplina y una profunda búsqueda de identidad sonora.
Beatmaker, productor musical, ingeniero de grabación y sonidista, su recorrido comenzó mucho antes de que las herramientas digitales democratizaran la producción musical: casetes, teclados, consolas análogas y equipos que hoy forman parte de la memoria histórica del Hip Hop fueron sus primeras escuelas.
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Producciones Sísmicas, desde 1997 haciendo vibrar la cultura Hip Hop

Desde entonces, casi tres décadas de aprendizaje constante lo han llevado a trabajar junto a distintas generaciones de MC’s, participando en proyectos que forman parte de la historia independiente del Rap chileno y desarrollando una filosofía donde técnica, creatividad y autenticidad caminan de la mano.
En pleno 2026, continúa explorando nuevas tecnologías, trabajando con Maschine y otros dispositivos, llevando el beatmaking a los escenarios mediante el finger drumming y preparando Cimática, un ambicioso proyecto discográfico que reúne a diversos MC’s para crear canciones desde cero, además de nuevas colaboraciones y presentaciones junto a artistas de la escena.
En esta entrevista exclusiva junto a LaCarne Magazine recorremos sus casi treinta años de trayectoria, sus primeras experiencias construyendo beats, la evolución del Hip Hop chileno, la importancia del entrenamiento y la disciplina, su relación con las máquinas, el presente de la producción musical y el impacto de la Inteligencia Artificial, pero también hablamos de algo mucho más profundo: la necesidad de construir una voz propia y entender el Hip Hop como una expresión humana, colectiva y cultural. Una charla con un creador que sigue trabajando, aprendiendo y haciendo vibrar los pads desde la capital chilena.
¿Cómo nació su proyecto de vida y qué lo motivó a dedicarse profesionalmente a la producción musical?
Desde muy joven, diría que desde que tengo memoria, la música es un ente que vive en mí; solía tocar de oído un órgano eléctrico que hasta el día de hoy conservo. Ya de adolescente encontré el Hip Hop, primero en su forma musical y, con el paso del tiempo, aprendiendo de sus otras disciplinas. Como MC y beatmaker me desarrollé de forma paralela, pues para mí una cosa es intrínseca de la otra; eran tiempos de total experimentación y aprendizaje.
Básicamente no sabía cómo; por lo tanto, había que «inventar y crear», sin manuales, forjar una identidad y un estilo más propio, y aprender a sacar partido a los pocos recursos disponibles. No tardé mucho en precisar mis gustos y definir mi área profesional; fue así como decidí estudiar Tecnología en Sonido, carrera que me permitió desarrollar mi música desde un enfoque técnico y profesional. Más de 20 años después, sigo estudiando las nuevas herramientas y tecnologías. Es una búsqueda latente y que no termina.
¿Cómo ha evolucionado su manera de construir un beat desde aquellos primeros años hasta la actualidad?
Netamente, la manera es la misma desde su elemento primigenio; las estructuras rítmicas y musicales prácticamente se siguen construyendo de la misma forma, independientemente de la herramienta en cuestión. Más o menos son los mismos procesos desde los 90. A su vez, la evolución tecnológica y su implementación en la industria musical del Hip Hop fue de la mano con las nuevas técnicas, que nos permiten optimizar el flujo de trabajo.
¿Qué característica busca en un artista para decidir colaborar en un proyecto?
Creo que compartir con otro músico es un acto de confianza pura; siento que debe incluir una afinidad, primero en lo personal y luego en lo artístico. Sobrepongo los atributos humanos por sobre el talento; con el tiempo, ser más selectivo da más confianza y seriedad a cualquier proyecto.
¿Cómo describiría la identidad sonora de Producciones Sísmicas y qué elementos consideran indispensables en cada una de sus producciones?
Me autoformé siempre una idea clara: es fundamental y primordial trabajar una identidad propia. Doy suma importancia a la pre idea: buscar, descubrir, descartar y clasificar material fonográfico, samples y bibliotecas personales; intentar salir de lo genérico y de las tendencias; escapar del cliché de intentar sonar como otros. Para mí, el Hip Hop en todas sus ramas debe ser una expresión propia que, a su vez, se entrelaza y complementa con la visión del otro.
Ha sido productor, ingeniero de grabación y sonidista tanto en estudio como en eventos en vivo. ¿Qué le ha aportado cada una de esas facetas a su desarrollo profesional?
Cuando partí, siempre me interesé por lograr entender y, en cierta medida, dominar el mundo del audio y sonido. Desde lo práctico y teórico, al igual que en el aspecto musical, el área más técnica se volvió una obsesión. Intentar resolver instancias con los recursos técnicos limitados en los inicios, junto con la evolución tecnológica constante, fue un círculo virtuoso.
Recuerdo con nostalgia y orgullo las primeras grabaciones en cintas de casete en un minicomponente Aiwa y un micrófono de juguete, también las primeras veces que me hice cargo del audio en vivo de los eventos a los que me invitaban a tocar.
Con el tiempo, ser reconocido por tus pares y ganar la confianza para formar parte de la identidad sonora, tanto en vivo como en estudio, hace sentirte parte del proceso inicial de nuestra identidad colectiva. En mi camino profesional, cada área ejercida termina confluyendo en algo más amplio; la amalgama de saberes y experiencias acumuladas por sí mismas solo son palabra muerta si no se aplican ni se comparten.
En una época donde muchos beats se crean con herramientas digitales, ¿qué importancia sigue teniendo para usted el uso de equipos como la MPC, Maschine y otros dispositivos clásicos dentro del proceso creativo?
Mi relación y experimentación con las máquinas y equipos de audio partió de manera temprana. Tuve la suerte de que en mi adolescencia (a los 15 años de edad), uno de mis hermanos mayores, sonidista, trajo una consola Tascam análoga, con la que aprendí de forma autodidacta su uso más elemental.
En cuanto a la creación de mis instrumentales, me inicié con un pequeño teclado Casio Rapman; no tenía secuenciador, así que para ir sumando capas de sonidos (batería, bajo y otros), tenía que ir tocando de principio a fin usando dos cintas de casete, técnica que también usábamos al momento de grabar las voces y dobles voces. Lógicamente, cada capa añadía ruido; era mejor grabar sobre cintas de mayor calidad, como las de cromo.
Ya en el año 1999, organicé una tocata en una conocida y ya extinta discoteca (Grammy), con la finalidad de adquirir mi primer sampler Akai MPC 2000, un equipo caro y escaso con el que pude llevar mi música y sonido a un terreno más sólido y profesional. En esos tiempos, los computadores personales eran un lujo y no tenían las capacidades de un equipo dedicado, como los de Akai. Si bien el flujo de trabajo era lento, el solo hecho de trabajar sobre dispositivos dedicados era razón suficiente para pasar horas y días creando sin ver la luz del sol.
Actualmente, para la creación de beats utilizo el sistema de Native Instruments Maschine (MK2, MK3) y el teclado Akai MAX49 como mi set principal, conjunto que me permite optimizar mis tiempos y tener un flujo rápido de trabajo en producción; e igual de importante es lo portátil y cómodo que resulta, desde su fácil configuración a la hora de tocar en vivo. Aun así, creo que la mejor herramienta es la que uno tiene a mano optimizando su uso.
Su trabajo ha acompañado tanto a artistas emergentes como a nombres consolidados del Rap chileno. ¿Qué diferencias encuentran al producir para músicos con distintos niveles de experiencia?
El compromiso es el mismo, tanto para el primerizo como para el más aventajado. He visto evolucionar a gran cantidad de artistas, algunos en paralelo y otros de forma más tardía. Sin embargo, por experiencia puedo afirmar que la disciplina y la constancia son el camino; tener talento no basta sin ensayo ni preparación. La sed de querer hacer y seguir intentando hasta plasmar esa idea en un track final es la real diferencia entre los artistas que se lo toman en serio y los que no. Más allá del estilo y la esencia musical.
¿Cómo percibe la evolución del Hip Hop chileno desde finales de los años noventa hasta el panorama actual?
Nuestra escena, desde el espacio que habito, la he visto transitar y evolucionar de manera orgánica: primero desde la novedad, pasando por la experimentación y el autoaprendizaje individual y colectivo. En estos casi 30 años, me ha tocado vivenciar los distintos procesos, como también otras influencias artísticas cercanas y lejanas que nos fueron esculpiendo, para bien y para mal.
Creo que las tendencias más nuevas, como el reguetón y el trap latino, lejos de aportar al enriquecimiento musical y lírico, fueron llenando con más de lo mismo: lenguaje limitado y música hecha y diseñada con el objetivo de acaparar una audiencia que no cuestiona el mensaje de fondo; por supuesto, siempre hay excepciones.
Aun así, influencias más o menos, nuestra escena se articuló de manera nativa desde nuestra propia identidad sociocultural. Somos los hijos de padres y abuelos que vivieron años bajo una dictadura fascista; nuestra bandera por antonomasia siempre fue denunciar al poder como tal, desde la mirada personal y comunitaria, entendiendo que el Hip Hop parte desde su génesis hasta el hoy como un movimiento organizativo, cultural y político.
Además de producir música, también imparte clases personalizadas de producción y audio. ¿Qué aspectos consideran fundamentales para formar a un nuevo beatmaker?
Lo fundamental para entregar conocimiento e impartir clases o talleres es que haya un compromiso del interesado; no es un proceso para cualquiera, requiere mucho tiempo y, a la larga, dinero. Es común ver a gente invertir en equipos que terminan llenándose de polvo y rematando.
Para los que quieran emprender este hermoso camino, nunca es temprano ni tarde para comenzar, más aún en estos tiempos donde el conocimiento universal está tan a la mano y todo corre tan deprisa. No hay métodos ni recetas como las que ofrecen y venden «productores influencers» en redes sociales. Solo hay un método fiable: dedicar tiempo y creer en lo propio, sin buscar aprobación.
Del Cassette a la Maschine, una vida a puro Bear
En sus publicaciones recientes se aprecia un fuerte énfasis en la disciplina y el entrenamiento. ¿Qué papel juegan esos valores dentro de su filosofía de trabajo?
En la búsqueda de perfeccionarnos, es primordial y la única vía para la evolución. Antes de grabar y antes de subir a tarima, se conlleva una responsabilidad y respeto por tus pares, quienes dedican tiempo y energía en sacar adelante un proyecto serio. También por respeto propio, es un mínimo común en cualquier actividad de la vida.
La relación de un trabajo profesional está sujeta de forma proporcional al ensayo; eso en tarima se nota y se agradece, y, por el contrario, la falta de entrenamiento también se nota.
Ha participado en proyectos junto a artistas como Rapbrina, Antesis MC, MC Brown y otros exponentes de la escena. ¿Qué aprendizajes le ha dejado colaborar con perfiles tan diversos?
Indistintamente del estilo, pienso que la verdadera esencia del Hip Hop radica en colaborar con otros y formar algo único. Soy un agradecido de ser parte de muchas producciones de varios artistas talentosos y disciplinados, muchos con los que guardo una gran amistad y admiración.
¿Cuál ha sido el proyecto más desafiante de su carrera y qué obstáculos tuvieron que superar para llevarlo adelante?
Mi proyecto más importante, sin duda, es un trabajo que está en proceso de grabación: es un disco en el que soy productor y beatmaker, y en este invito a distintos MC’s solistas a crear desde cero, desde la junta inicial a crear el beat y la posterior grabación.
Postergado por largo tiempo, hace un par de años comenzamos. Hoy este material ya cuenta con varias canciones mezcladas y otras por grabar; algunos de los MC’s son Oscio, Maximus, Key Malva, MC Insierto, Empedernida, Diego Tinto y Rapbrina, entre otros. También contará con la participación estelar de DJ Bigshowteks en las tornas. Sin fecha de lanzamiento aún, pretendo sacar Cimática a fines de este año 2026 o inicios del 2027.
El show de beatmaker es una propuesta distinta a un concierto tradicional. ¿Qué puede esperar el público de una presentación en vivo de Producciones Sísmicas?
Una de mis tareas pendientes era presentarme en tarima tocando beats con máquinas en vivo. Llevo unos tres años asistiendo a numerosos festivales y tocatas usando esa modalidad, tanto en presentaciones como beatmaker solista o acompañando a artistas como Empedernida y Rapbrina. Es con esta última que ya llevamos un par de años mostrando un show basado en remezclar canciones con beats acomodados para la ocasión. El finger drumming requiere mucho ensayo, memoria y coordinación. Para mí es una de las formas favoritas de expresar mi música, una faceta que seguiré estudiando y aplicando. Sin duda, espero seguir perfeccionando la técnica y, así, continuar participando y aportando desde los pads.
En una industria donde la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías están transformando la producción musical, ¿cómo ve el trabajo del beatmaker ahora y en los próximos años?
La verdad, la tecnología subyacente seguirá estando, por más que uno la use o no. Creo que todas las herramientas son positivas o negativas según el uso y la intención. Es cierto que actualmente las IA han evolucionado y revolucionado todo tipo de actividades en lo profesional y cotidiano; sin embargo, los oficios y actividades profesionales artísticas tienen un carácter reservado para lo humano. Las intenciones y sentimientos, aun siendo composiciones creadas con máquinas, necesitan sí o sí alma, algo que ninguna Inteligencia Artificial tiene ni tendrá.
¿Qué significa la música para Producciones Sísmicas?
Cada vez que me han hecho esta pregunta me explota el cerebro; la cantidad de respuestas posibles y certeras que se me vienen, y, aun así, me quedo corto. Desde lo más primigenio y, a su vez, vasto del cosmos, donde haya un píxel de energía, habrá movimiento y vibración, neta manifestación de vida: ¡la música!
Si tuviera que elegir tres obras que definan la historia de Producciones Sísmicas, ¿cuáles serían y por qué?
Demo Imperio CMS (2001), porque fue la primera vez que trabajé música en un estudio de grabación profesional.
En La Cancha, del álbum Por encima de la media (2005 – 2006), en colaboración con mi hermano Insierto Locuaz. Trabajo que terminó por definir en gran parte mi identidad sonora y musical.
Versobredosis, del álbum Prepara la Bomba (2009). Si bien en todos mis proyectos hago énfasis en el ensayo y la constancia, con mis compañeros (un DJ y cuatro MC’s venidos de distintos recovecos de la urbe), sagradamente ensayábamos mínimo una vez por semana, enseñanza que se hizo mantra.
Bonus: Imposible no nombrar a Oscio feat. Santana aka Prod. Sísmicas, álbum 21unik Autónomo (2005); Máximo Embrujo (2003); Rapbrina, álbum Amnesia (2016); Empedernida & Prod. Sísmicas, álbum homónimo (2006); Agazapados en la Multitud, álbum homónimo (2010), etc.
¿Qué consejos les darían a los jóvenes productores que desean construir una carrera sólida y sostenible dentro del Hip Hop independiente?
Estudiar, sea de manera formal o autodidacta; estudiar y mucho, todo el tiempo aparece nueva tecnología y herramientas. Oír de todo, pero ser muy selectivo. Ser extremadamente ordenado en el almacenamiento del material, sea físico o virtual…Tener gatos…
Pero, sin duda, el más importante para mí: haz música que primero te guste a ti, sin buscar aprobación; desde ahí parte el autoconvencimiento, eso te hará auténtico. En el Hip Hop, ser genuino tiene un valor épico.
¿Qué proyectos, colaboraciones o lanzamientos prepara Producciones Sísmicas para lo que resta de 2026?
Hay varios proyectos avanzando que irán apareciendo a lo «Carlos Pinto«, por supuesto muy activo durante todo este segundo semestre de 2026. Con mi hermana Rapbrina y toda La Colmena, colaborando con su show, adaptando canciones del repertorio con beats nuevos y otros reversionados, tocadas en vivo con Maschine.
Para finalizar, ¿qué mensaje les gustaría compartir con quienes han acompañado su trayectoria desde 1997?
Como beatmaker, siempre se agradece cuando tus pares reconocen el trabajo detrás y te incorporan en sus presentaciones; no hay nada más desafiante y motivante a la vez. Intentar y lograr engranar, y que el público nos apañe… ¡uf, gracias!
Y, por último, pero siempre fundamental, agradecer a todos los que han sido parte de este viaje; son muchos, la música nos hizo coincidir más allá de la coincidencia.
Por supuesto no puedo no nombrar a: Familia Santana Sepúlveda Crew, Sebastián Santana, Kali Mist, Keka, Valentina, Juan, Ariel y Carlos, Imperio CMS, Eminencia Crew, Tuty, Pródigo 4ever, Heroína, Grilla 4ever, Don Mulato, 21Hrs Crew, Rapbrina, Zeken 4ever, Tintero Negro, Máximo Embrujo, MC Insierto Locuaz, Judith, Mista, Karina, Consentida, Soledad, DJ Bigshowteks, Víctor Orellana, Loco How, Cerrillos Graff, DJ Reina, DJ Aboyd, DJ Seltzer, DJ Carossi, Versobredosis y a sus familias: gratitud y paz.
Cristian Telurico Santana a.k.a. Producciones Sísmicas (1997-2026). Santiago de Chile, capital del Hip Hop mundial.
Casi tres décadas después de sus primeros beats, Producciones Sísmicas continúa entendiendo la producción musical como un territorio de búsqueda, aprendizaje y creación permanente. Entre máquinas, samples, escenarios y nuevas tecnologías, su filosofía permanece intacta: trabajar con disciplina, defender una identidad propia y hacer música sin depender de la aprobación externa. Su historia demuestra que la evolución artística no consiste en abandonar las raíces, sino en encontrar nuevas formas de hacerlas vibrar.
Con Cimática en camino y nuevos proyectos junto a distintos exponentes del Hip Hop chileno, Cristian Telurico Santana mantiene encendida la inquietud de aquel joven que comenzó experimentando con casetes y un teclado. Desde Santiago de Chile, Producciones Sísmicas sigue aportando beats, conocimiento y energía a una cultura que, como él mismo plantea, nace de la colaboración y de la necesidad humana de expresarse. La búsqueda continúa; la vibración también.
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