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Rodrigo Pagavino: técnica, melodía y electrónica en Velomorph
Para los artistas y músicos no es fácil marcar la diferencia en un panorama cada vez más diverso. Para quienes aún no te conozcan, ¿cómo describirías tu esencia sonora y el elemento que te distingue del resto?
Rodrigo Pagavino: Mi esencia sonora nace de la combinación entre la complejidad y el virtuosismo del rock y el metal progresivo con una parte mucho más emocional, melódica y atmosférica. Me gusta explorar diferentes géneros y recursos, desde el math rock y la fusión hasta sonidos más experimentales y electrónicos, pero siempre intentando que la música tenga una identidad y una intención detrás.
Creo que lo que más me distingue es precisamente esa búsqueda de equilibrio entre técnica y emoción. Para mí, la técnica no es el objetivo, sino una herramienta para contar algo y crear sensaciones. Intento que cada composición tenga su propio universo, que pueda transmitir imágenes, paisajes o emociones al oyente, y al mismo tiempo sorprender con estructuras, cambios y sonidos poco convencionales.
Más que encajar en un género concreto, me interesa crear algo que pueda evolucionar y transformarse constantemente sin perder su esencia
Todo gran camino tiene un comienzo que suele estar marcado por anécdotas y aprendizajes. ¿Cómo recuerdas tú esos primeros pasos en la música y qué episodios han sido cruciales para llegar al momento en el que te encuentras ahora?
Rodrigo Pagavino: Han sido muchas las experiencias, personas y momentos que me han ido llevando hasta aquí. Pero si tuviera que elegir uno que marcó especialmente mi camino, sin duda sería lo que ocurrió cuando tenía 16 años.
En aquel momento tocaba en una banda llamada Brotherhood, que años después se transformaría en lo que hoy es Logobit. recibimos una invitación de Mike Portnoy para participar en el Progressive Nation, un festival relacionado con el mundo del rock y metal progresivo. Para mí fue algo enorme, no solo porque Portnoy era el baterista de Dream Theater (mi banda favorita) sino porque era alguien a quien admiro profundamente y que, de alguna manera, estaba creyendo en la música que estábamos haciendo.
Que alguien con una trayectoria y una importancia como la de Mike Portnoy se fijara en nuestra música y quisiera que formáramos parte de ese festival fue un empujón de confianza muy grande.
Más allá de lo que significó profesionalmente, creo que aquel momento me dio algo todavía más importante: seguridad para seguir apostando por la música. Me hizo pensar que aquello que estaba creando podía llegar a otras personas y que quizás sí había un camino que recorrer.
Desde entonces han pasado muchísimas cosas, he aprendido, he cambiado y mi música también ha evolucionado muchísimo, pero creo que aquella experiencia sigue siendo uno de esos puntos de inflexión que, visto con perspectiva, ayudaron a construir al músico que soy hoy.
Las luces se apagan, el público ruge y llega el momento de darlo todo. Antes de ese instante mágico, ¿hay algún ritual, manía o costumbre que siempre te acompaña para entrar en sintonía?
Rodrigo Pagavino: La verdad es que no tengo ningún ritual o manía concreta antes de salir al escenario. Después de tantos escenarios y tantos años haciendo música, creo que esa sensación previa se ha convertido en algo mucho más natural para mí.
Antes en mis comienzos podía sentir más nervios o esa sensación de estar esperando algo enorme, pero con el tiempo se ha convertido casi en una rutina. A veces es como ir a la oficina: llegas, preparas todo, revisas que esté en su sitio y, cuando llega el momento, simplemente haces tu trabajo.
Normalmente suelo estar bastante tranquilo antes de salir. Creo que he aprendido a no luchar contra esos nervios ni intentar forzar un estado de euforia, sino a dejar que el momento llegue por sí solo. Y cuando finalmente se encienden las luces y empieza la música, es cuando dejas de pensar y simplemente te dejas llevar por lo que has preparado durante tanto tiempo.
Quizás esa sea mi verdadera costumbre antes de un concierto: estar tranquilo, concentrarme, disfrutar y confiar en el trabajo que hay detrás.
Parece que estás en un momento interesante de tu trayectoria, acabas de publicar tu nuevo single “Velomorph”, un tema que nos ha volado la cabeza. ¡Felicidades! Pero cuéntanos, ¿en qué andas metido ahora mismo y qué novedades musicales puedes contarnos?
Rodrigo Pagavino: Ahora mismo estoy centrado principalmente en todo lo que viene después de “Velomorph”. Este single es una pieza muy importante dentro de mi proyecto en solitario, porque representa bastante bien la dirección que estoy tomando y, al mismo tiempo, es una pequeña ventana a lo que será mi primer álbum solista.
El disco está prácticamente terminado y su lanzamiento está previsto para octubre. Será un trabajo bastante variado, donde conviven el rock y metal progresivo con elementos de math rock, fusión, electrónica y momentos mucho más atmosféricos y melódicos. Cada tema tiene una personalidad diferente, pero todos forman parte del mismo universo.
Al mismo tiempo, sigo trabajando con Logobit, mi banda principal, con la que estamos preparando nuevo material. Tenemos algunas ideas bastante interesantes entre manos y esperamos poder compartirlas próximamente.
Ahora estoy prepararando todo el contenido audiovisual y promocional que acompañará al lanzamiento del álbum, de momento, “Velomorph” es solo una parte de todo lo que está por venir.
A menudo, la inspiración llega en los lugares más inesperados. ¿Hay algún sitio peculiar o inusual que recuerdes como escenario de un ensayo o una sesión creativa?
Rodrigo Pagavino: La verdad es que no creo que exista un lugar concreto donde la inspiración aparezca siempre. Para mí, la creatividad puede surgir en cualquier momento y no depende necesariamente de estar en un sitio determinado. De hecho, muchas ideas pueden aparecer simplemente estando en casa, caminando o haciendo cualquier cosa cotidiana.
Pero si tuviera que elegir un lugar donde realmente siento que entro en un estado creativo especial, diría que es un estudio de grabación. Hay algo en ese entorno que cambia completamente la perspectiva. Estar rodeado de instrumentos, amplificadores, equipos y, sobre todo, tener la posibilidad de convertir una idea que tienes en la cabeza en algo real, hace que empiecen a aparecer posibilidades que quizás no habías imaginado.
El estudio para mí no es solamente un lugar donde grabar lo que ya está compuesto, sino también un espacio de experimentación. Muchas veces una canción puede terminar tomando una dirección diferente simplemente porque pruebas un sonido, una textura o una idea que surge en ese momento.
Muchas gracias por compartir este rato con nosotros y permitirnos conocer más de cerca tu mundo musical. Para cerrar, ¿te gustaría añadir algo más para los lectores de LaCarne Magazine? ¿Quizás algún mensaje para tus seguidores?
Rodrigo Pagavino: Simplemente me gustaría agradecer a LaCarne Magazine por el espacio y a todos los lectores por dedicar un momento a conocer mi música. Para quienes ya me siguen, gracias por estar ahí y acompañarme en este camino, y para quienes todavía no conocen mi trabajo, les invito a descubrirlo y dejarse llevar por la música. Gracias!
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