Charly Glez and The Crazy Bros, a la vanguardia del Blues

Charly Glez

Conocemos y seguimos a Charly Glez desde hace años, y cuando supimos que iba a presentar su nuevo trabajo, The last sun, en el Gran Teatro de Cáceres junto a sus Crazy Bros, no pudimos resistirnos y decidimos no perdernos este gran evento.

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Nada más acercarnos al Gran Teatro ya comenzamos a ver músicos extremeños por todos lados. Veteranos y noveles, todos juntos para ver el concierto. Si existía alguna señal clara para confirmar que íbamos a presenciar un conciertazo, la teníamos delante de nuestros ojos. Después de saludar a varios músicos y comentar lo que esperábamos esa noche del concierto de Charly Glez, nos dirigimos a nuestros asientos dispuestos a sentir blues, a dejar que la música nos impregnara de energía positiva.

Cuando se apagaron las luces y comenzaron a salir uno a uno todos los integrantes de la banda estaba ya “atacado” y ansioso porque empezara ya. Rafa Huertas (Batería), Jorge Galavís (Guitarra), Luis Sanz (Bajo), Geni Simoes (piano), Juanlu Rabazo (Saxo’s), Toni Martín (Trombón) y Charly González (Guitarra y voz) en todo su esplendor.

Desde el primer tema vimos un gran trabajo de composición y ejecución sobre el escenario. La delicadeza y la pasión con la que trataban cada corte era máxima… y el blues casi se hace tangible cuando se sucedían los temazos de esta gran banda. Yo ya no pensaba en nada, sólo disfrutaba la música de estos grandes músicos.

Me gustó mucho la cercanía con la que Charly nos hacía partícipes de cada tema, y cómo la banda disfrutaba cada instante.Los colaboradores de los que se rodeó Charly Glez para esta presentación hicieron que el nivel de la actuación subiera aún más, haciendo las delicias de todo el público, que aplaudíamos con ganas cada nueva intervención. Fueron muy, muy acertadas.

Extremadura es cuna de muy buenos músicos, y Charly Glez and the Crazy Bros es la prueba de ello. Con este último trabajo, The last sun, se posicionan a la vanguardia del blues hecho en esa región, y auguramos que esto sólo es el principio, ya que creemos que llegarán a donde quieran llegar. Gran trabajo!

Hace unos meses acudimos a la presentación de tu nuevo trabajo, The Last Sun, y disfrutamos mucho de tu directo y de todos los músicos que te acompañaron. Sabemos que no has parado de trabajar desde entonces, ¿en qué has estado ocupado?
Principalmente ocupado con todos los conciertos de la Gira de invierno, que afortunadamente han sido muchos y muy intensos, algunos de ellos en Festivales y Teatros de poblaciones muy interesantes que no conocía.

Dar conciertos, viajar, conocer otros lugares, resulta realmente inspirador. De las experiencias vividas surgen también nuevas canciones, nuevas ideas. Vuelta a componer, volver a tocar… si no parase nunca esto, se convertiría en un adorable bucle. Gran parte del oxígeno que necesitamos para respirar los músicos está precisamente ahí, en las actuaciones, en las giras, en dar conciertos. Aunque hay más cosas en la vida. La familia, tu gente. Hay también que parar y vivir.

“Gran parte del oxígeno que necesitamos para respirar los músicos está precisamente ahí, en las actuaciones, en las giras, en dar conciertos.”

Tu último disco es una pasada y muy recomendable para los amantes de la buena música. ¿Cómo está siendo la respuesta del público?
Pues la verdad es que muy bien. Tiene muy buenas críticas. En cualquiera de las actuaciones que realizamos se vende bien, quizás porque es un reflejo muy cercano de lo que el público nos ve hacer en directo, y eso mola.

Si hay algo de lo que estoy un poco sorprendido es de la variedad de público al que les atrae. No hay una edad ni un perfil concreto de personas a las que les gusta, sino que es bastante amplio. En muchos sitios les ha encantado, por ejemplo, a niños que venían acompañados de sus padres. Flipante, algo que no me esperaba. Que se acerquen niños para que le firmes el disco y que te digan que les ha encantado la actuación, es algo realmente reconfortante. Son el futuro y su educación es vital en este sentido. Que haya niños que desde pequeños les atraigan otras músicas que no sean las típicas radio-formulas es muy positivo.

No me cansaré de decir que hay que invertir más en la educación infantil, tanto con la música como con muchos otros conceptos importantes.

Tu nombre ya se menciona en las esferas más altas del Blues español ¿Ha sido un camino difícil?
Pues nunca me lo he planteado. Esto de la música te absorbe de tal modo que no te da tiempo a plantearte muchas de esas cuestiones. Esto es un camino de aprendizaje y realización constante en el que, para mí, la mayor de las satisfacciones es estar haciendo lo que te apasiona sin obsesionarte demasiado en algo que no sea eso. En ser sincero contigo mismo y en rodearte de músicos que te entiendan, que crean en ti y que tengan un planteamiento lo más cercano posible al tuyo. Compartiendo todo esto, aprendiendo y disfrutando unos de otros.

Tengo también la suerte de tener el respaldo de nuestra agencia de management La Tortuga Producciones, de la que soy socio, y es la que principalmente se encarga de toda la logística y organización de la complicada tarea que resulta gestionar las giras de un grupo. “My brother”, Lalo González, hace una tarea muy importante en este sentido, además de su aportación como genial músico. Es un “todo terreno” y tenerlo ahí es una gran suerte.

Charly Glez Como banda, ¿qué experiencia tenéis en cuanto a actuaciones? ¿hay más o menos demanda que hace unos años?
El tema de los conciertos es complejo, pero demanda de público hay, y me atrevo a decir que la habrá siempre. Otra cosa es cómo esté el panorama de contratación. Lo que todo músico queremos es actuar y en las mejores condiciones posibles, tanto técnicas como económicas, y en lugares donde haya una cultura musical que puedan apreciar lo que vas a mostrar. No se trata de actuar porque sí. La música es un transmisor y canalizador de emociones, y a la hora de mostrarla, exponerte y transmitirla, no hay nada más gratificante que percibir esa conexión con el público.

Por otro lado, los grupos necesitan que se les pague dignamente. Son muchos los gastos que se originan en giras de actuaciones (viajes, alojamientos, comidas, caché de los músicos, etc.), y en ese sentido la cosa está más complicada. Cuesta mucho entrar en Festivales o circuitos de actuaciones donde paguen a los músicos un caché digno. Y esto, para muchos de nosotros no es un hobby, es una profesión como todas las demás, de la que comemos o intentamos comer de ello.

En el mundillo de la música hay mucha gente involucrada por pasatiempo, a los que no les importa tocar gratis o por los gastos, porque no viven de ello, y en muchas de las programaciones de conciertos se prestan grupos a actuar de esa forma, denigrando la profesión. Todo esto, sumado a que cada vez hay más grupos (lo cual no es necesariamente malo), hace que sea más complicado aún.

En cualquier caso, los músicos tenemos que asumir que lo que hacemos depende en gran medida de la aceptación del público y de ello depende en gran parte que pueda haber más o menos actuaciones.

¿Para cualquiera de los estilos de música es igual? ¿Qué posibles soluciones crees que se pueden llevar a cabo?
En el caso de las programaciones musicales que se llevan a cabo en salas de conciertos privadas, entiendo que dichas salas tienen que mirar por su negocio, y si una banda, por muy amateur que sea, les resulta a dicha sala rentable porque cobran poco o nada, pues muy bien. Pero en el caso programaciones de circuitos, festivales, teatros u otras salas, en las que intervienen subvenciones o apoyo institucional, creo que se debería diferenciar lo profesional de lo amateur, e implantar, como obligación a las instituciones, apoyar más a los músicos o grupos profesionales, y sobre todo a los proyectos de creación propia.

“Grabar un disco creo que es siempre una labor gratificante, por muy duro que pueda resultar en algunos de los procesos.”

Hablemos del disco, de The Last Sun. Sabemos que ha sido un duro y largo trabajo. ¿qué parte del proceso es el que más te ha gustado?
Grabar un disco creo que es siempre una labor gratificante, por muy duro que pueda resultar en algunos de los procesos. Desde la creación y composición de las canciones hasta que llega el momento de tenerlas grabadas, puede a veces resultar una tarea larga y compleja. No siempre, ni con todas las canciones. Hay veces que todo fluye y resulta algo rápido y sencillo. Lo importante es que estés satisfecho de lo que estás haciendo y del resultado.

En este disco, uno de los procesos más gratificantes ha sido el contar con la producción de Luis Cotallo, que desde un principio entendió y le encantó el proyecto. Su complicidad, conocimientos y generosidad me llevó a poder grabar con total tranquilidad, sin prisas. Algo que para mí, en todo el proceso creativo, ha supuesto una satisfacción enorme.

De igual modo, todos los músicos de la banda, e invitados involucrados en dicha grabación, aportaron su enorme creatividad. La unión de todos estos elementos ha concluido en un trabajo del que me siento muy satisfecho.

Rafa Huertas, Jorge Galavís, Juanlu Rabazo, Toni Martín, Luis Sanz,… son sólo algunos de los artistas que te acompañan. Háblanos un poco de todos y de cómo es tu relación con ellos. ¿Es verdad que la música crea amistades eternas?
Con la mayor parte de ellos llevo ya unos años tocando. Qué te puedo decir, somos una familia. Como decía antes, en esto de la música se exponen, se viven y se transmiten muchas emociones. Es importante que exista esa “química” con los músicos con los que trabajas, y yo ahí tengo suerte también. Nos entendemos, nos respetamos y llevamos juntos una tarea que disfrutamos y nos apasiona a todos.

Con Rafa Huertas llevo desde el inicio del proyecto. Su “toque”, su involucración y su aportación en este proyecto es vital, aportando solidez al grupo y es en gran medida el motor de la banda, además de ejercer de director y organizador de muchas de las tareas que se requieren para llevar a cabo, como ensayos, actuaciones, etc.

Charly Glez

Alfredo Martín

Con Jorge Galavís tengo, además de un excelente músico como compañero, un gran amigo. Conectamos desde que nos conocimos, y desde entonces trabajamos mucho juntos, tanto en proyectos míos como suyos. Es un enorme guitarrista y nos complementamos perfectamente, además de cantar genial.

Juanlu Rabazo se unió al proyecto igualmente desde los inicios. Me apoyó y me ayudó bastante, junto con Pablo García, en los arreglos de viento. En un principio con el saxo alto. Desde entonces y hasta ahora ha crecido mucho como músico, aportando arreglos e ideas. Investigando y arriesgando con diferentes instrumentos de viento (saxo alto, tenor, soprano, barítono…). Es un crack.

Toni Martín se unió  también desde los inicios, reforzando la sección de vientos junto a Juanlu y Pablo García. Tras la desaparición de Pablo, quedó Toni junto a Juanlu en los arreglos de metal, complementándose perfectamente.

Luis Sanz se unió a formar parte la banda tras el paso de varios bajistas (Ismael Hernández, Santi de Paz y Alex Ordóñez). Luis aporta un sonido fresco a la sección rítmica y es un musicazo increible y un tipo genial.

Todos ellos forman la sección base de esta banda. Juntos recorremos kilómetros y disfrutamos de los escenarios, y como dije anteriormente, somos una familia.

Anteriormente, han pasado por el grupo grandes músicos y amigos que han aportado su arte, como son Geni Simoes al piano, Pepe Olmedo a la guitarra, Ismael, Santi y Alex al bajo, Juanlu García al teclado, además de Pablo García con el Saxo barítono, a quien dedicamos el disco.

¿Sabías quién querías que participara en este disco desde que pensaste en hacerlo?
Sí. Además de los miembros de la banda estable, tenía claro algunas de las colaboraciones, aunque por motivos de agenda no hayan podido estar todos los que pretendía.

Casi todos los que han pasado por la banda han colaborado en menor o mayor medida en este disco: Santi de Paz y Alex Ordóñez al bajo; Pepe Olmedo a la guitarra; Geni Simoes al piano; además de Jose Luis Naranjo con la armónica, Troy Nahumko con la guitarra, Lalo Glez. con percusión, Elisa Olmos con su voz, Juan F. “Chino” a la guitarra. Incluso niños: mi hijo Javier y mi sobrino Jaime en los coros de un tema. Contar con toda este gente ha sido una labor muy bonita. Creo que hay pocas cosas tan gratificantes como compartir, y, en mi opinión, la música se convierte en algo mucho más grande cuando la compartes.

“El blues forma parte de mí. Es mi lenguaje, la manera de expresarme y, de un modo u otro, siempre está ahí.”

El disco The Last Sun suena a blues americano, a música emocional que se mete en el cuerpo y te hace sentir desde el primer tema. ¿Has pensado alguna vez hacer otros estilos, o el “veneno” del Blues es para siempre?
Desde hace tiempo grabo y hago colaboraciones en directo con artistas y grupos de otros estilos (música africana, rock, canción de autor, etc…), y trabajo también en un proyecto interesante con Elisa Olmos (Desmond) de pop electrónico, con sonidos de sintetizadores, unos climas increíbles y con un rollo muy personal, del que pronto tendréis noticias.

En cualquier caso, el blues forma parte de mí. Es mi lenguaje, la manera de expresarme y, de un modo u otro, siempre está ahí. Pero como te digo, disfruto tocando otros muchos estilos. Todo depende de qué y con quién.
En mi proyecto, y en concreto con el disco The Last Sun, a la hora de componer nunca me puse ningún tipo de barreras. Eso quizás hace que los temas, aún teniendo ese “toque blues”, tengan tintes y toques de otros estilos.

Curiosamente nos contratan y estamos tocando no sólo en festivales de blues, sino en festivales de jazz, de rock, incluso de pop. A la vez que en salas que programan todo tipo de estilos. Creo que, salvo excepcionalmente en algún tema, todo suena muy abierto.

Hemos estado en festivales de jazz porque según dicen tenemos bastante “swing”. También en festivales de rock y de pop porque somos cañeretes y tenemos un directo divertido. Donde no me veo es en un festival de reguetón, eso si que no. Jajajaja

Tocar con toda la banda en los directos conlleva mover a mucha gente ¿te acompañas de todos ellos o vas con un formato más pequeño?  ¿Eres capaz de adaptarte?
En un principio, el proyecto está concebido con toda la banda al completo. Nada, ni nadie sobra. Sí es cierto que a veces me adapto al tipo de concierto, pero más sumando que restando, es decir, que en ocasiones voy acompañado de más músicos. Excepcionalmente colaboran en el directo: Pepe Rincón a la trompeta, Joaquín de la Montaña con saxo tenor, Lalo Glez. con percusión, Elisa Olmos en coros, Juanlu García con el piano, etc…

Creo que en la música hay varios conceptos diferentes. Una cosa es grabar un disco, y otra distinta tocar en directo. La música en directo supone exponerte y mostrar al público las canciones, y en ese sentido, según mi concepto, interviene lo que denominamos “espectáculo”. Para escuchar y disfrutar tranquilamente los temas tienes los discos, bien escuchándolos en tu casa, en el coche viajando, o donde sea. Pero cuando el público va a ver un directo, no solo va a escuchar música, va también a divertirse, a observar, sentir y disfrutar de sensaciones que se viven en ese preciso instante y que, al menos es mi pretensión, sean únicos y diferentes.

Tocar y adaptarme a formatos más pequeños, a dúo o trío e incluso solo, no tengo problemas, pero ese sería otro espectáculo distinto.

Charly GlezSabemos que ya has pasado por escenarios importantes, y que has tocado con artistas de prestigio. ¿Qué recuerdo o sensación guardas con más cariño?
Tener esa suerte es algo que todo músico agradecemos. En Festivales o escenarios importantes se agradece sobre todo el trato, la calidad técnica y humana, la organización, etc… al igual que la cultura musical del público que asiste a este tipo de eventos.

Tocar con artistas consagrados o de enorme talento es igualmente gratificante. Siempre se aprende compartiendo.
Como anécdota, recuerdo una ocasión en que actuamos con Poker de Blues en varios festivales por la comunidad de Madrid, de teloneros de Hook Herrera, un “show-man” americano con un toque increíble. Por aquel entonces ya hacía mis pinitos con el slide-guitar y este artista era un genio, tanto con la guitarra, como con la voz o la armónica.

Uno de esos días, después de un par de conciertos, me llamó a su camerino y me propuso que le acompañase en algún tema. No hablaba ni jota español, y mi inglés era aún bastante precario, pero nos entendimos perfectamente. Me mostró algunas técnicas realmente complejas para acompañarle en un tema en el que él realizaba una exhibición en su show, mostrando sus tremendas dotes de armonicista y cantante. Se montó un rollo increíble con un subidón que duró mas de 7 u 8 minutos, mientras yo le acompañaba con los toques que me había propuesto. Eran técnicas tan complejas para mí en esa época que casi se me parte la mano aguantando dicho acompañamiento. Pero de todo se aprende. Hay que formarse, practicar, ejercitarse y estar preparado… siempre.

Curiosamente, al cabo de aproximadamente un año, me llamaron de su productora para que le acompañase con su banda durante una gira europea. Algo que, por motivos de agenda en ese momento, desgraciadamente no pude realizar.

Detrás del escenario suceden muchas cosas previas al concierto. ¿Cómo son esos momentos para ti? ¿Hay tensión, nervios, ilusión…?
Tocar en directo es mágico y receptivo. El día de una actuación es emocionante, desde que te reúnes con los compañeros y montas en la furgoneta para viajar. Las comidas, los viajes, las bromas, las pruebas de sonido, etc… es algo realmente divertido.

Los momentos previos son muy curiosos y diferentes en muchos de nosotros. Nervios hay, pero suelen ser nervios positivos, de deseos para que comience el concierto. Normalmente hay momentos de concentración, al principio individualmente y luego nos unimos. Hay concentración, pero nunca faltan bromas.

“El día de una actuación es emocionante, desde que te reúnes con los compañeros y montas en la furgoneta para viajar.”

En esta gira, por ejemplo, decidimos en alguno de esos instantes previos, salir a escena de un modo diferente, con algún toque de humor. A Toni se le ocurren siempre cosas genialmente graciosas, y a pesar de la seriedad que imponen muchos de los teatros donde hemos actuado, las hacíamos. Bromas con respeto siempre hacía el público, pero que tiene que ver mucho con nosotros, y nos crea un buen rollo para comenzar el show. Algo que además notamos que se transmite y se rompe de algún modo ese gélido silencio en un recinto tan serio, como puede ser un teatro.

¿Qué puedes contarnos del directo de Charly Glez and The Crazy Bros? ¿Qué va a ver y a escuchar el público en vuestros conciertos?
En directo solemos tocar la mayor parte de los temas del disco, además de alguna otra versión que nos mola y encaja muy bien en nuestro directo.

En un concierto, básicamente estás contando una historia. Todo tiene un comienzo, un camino y una resolución. Hay momentos de emoción contenida en algunos temas, pasando a instantes de euforia en otros. Con frecuencia, incluimos algo nuevo en cada una de las actuaciones y, por supuesto, hay mucha libertad a la improvisación y a la creatividad del momento. Un concierto en el que nos divertimos e intentamos transmitir ese buen rollo en directo, sin mayor pretensión. Es algo que percibimos y que honestamente, creo que conseguimos.

Charly Glez, cuéntanos los planes actuales que tienes con The Crazy Bros. ¿cuáles son vuestras expectativas?
Después de esta intensa gira, hemos disfrutado de un descansito y ya estamos preparando nuevas actuaciones. Han pasado muchas cosas y muy rápido todo. Con muchas propuestas interesantes. A estas alturas no considero esto una carrera de fondo, y prefiero disfrutar de todo ello con calma, como he hecho hasta ahora. Nos faltan horas en el día a día para poder hacer todo lo que nos gustaría.

Seguimos componiendo para próximos discos, e igualmente colaborando en otros proyectos. Los músicos con los que trabajo tocan también con otras bandas y necesitan respirar, al igual que yo.

No obstante, estaremos en varios Festivales, y por supuesto seguiremos rulando en conciertos que en breve iremos publicando en nuestra web y en redes sociales.

Sabemos que no paras de trabajar, por lo que te agradecemos el rato tan agradable que hemos pasado juntos. Esperamos que sigan llegando los éxitos como hasta ahora. Un abrazo, Charly!
Muchas gracias y enhorabuena por el buen trabajo que realizáis en la labor de difusión de la música. Un abrazo muy grande para vosotros y para los lectores de LaCarne Magazine.

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