Dogstar y All In Now, el disco que confirma su gran regreso

Saludos queridos lectores de LaCarne Magazine, en esta ocasión les traigo una reseña con la agrupación Dogstar y su nuevo álbum, así que suban el volumen y prepárense para deleitarse en esta nueva entrega. 

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Un trayecto de tres décadas

dogstar

Dogstar nació en Los Ángeles en 1991 como un proyecto de amigos unidos por el deseo de tocar juntos, más que por la ambición de conquistar la industria. El grupo quedó conformado por Bret Domrose, Robert Mailhouse y Keanu Reeves, en 1996 publicaron su álbum debut Our Little Visionary y su EP Quattro Formaggi, para luego retomar en el 2000 con Happy Ending, discos que les dieron identidad dentro del rock alternativo de la Costa Oeste. 

Su gran giro llegó después de un largo silencio, en 2023 regresaron con Somewhere Between the Power Lines and Palm Trees, su primer álbum en 23 años, y ese regreso reactivó el interés internacional por una banda que siempre funcionó mejor como una conversación íntima que como una maquinaria de grandes titulares. Ese camino explica por qué “All in Now no suena a reinvención forzada, sino a continuidad natural de una segunda vida creativa.

El concepto del disco

All in Now es el cuarto álbum de estudio de Dogstar y fue lanzado el 29 de mayo de 2026 a través de su propio sello, Dillon Street Records. El disco fue producido por Nick Launay, un nombre de peso en el rock contemporáneo, y esa presencia se nota en un sonido más directo, más robusto y con bordes más definidos que en su trabajo anterior. 

Según la información difundida por la banda, las canciones nacieron a partir de la energía acumulada en la carretera y fueron registradas en Los Ángeles durante 2025. También se confirmó edición física en CD y vinilo a través de la tienda oficial, además de su disponibilidad en plataformas digitales. El álbum cuenta con 12 canciones y una duración aproximada de 37 minutos, lo que refuerza su carácter compacto, sin rellenos innecesarios. 

Sonido y factura

La gran virtud de All in Now está en su equilibrio entre oficio y espontaneidad. La producción de Launay empuja a Dogstar hacia un rock más musculoso, con guitarras en capas y bajo pesado, pero sin aplastar la personalidad melódica del grupo. Bret Domrose canta con una mezcla de serenidad y cansancio luminoso que encaja muy bien con letras de madurez emocional, mientras la base rítmica de Mailhouse y Reeves sostiene todo con una solidez que se siente ganada en vivo.

Lo mejor es que el álbum no pretende sonar “actual” a la fuerza; prefiere sonar honesto. Y en ese gesto hay una fortaleza poco común, Dogstar sabe que su identidad no depende de correr detrás de tendencias, sino de tocar con convicción y dejar que la canción mande. 

All in Now – Recorrido canción por canción

“Math” funciona como apertura que plantea el tono general del disco, una tensión entre precisión y emoción. El título sugiere cálculo, pero la música se mueve con una energía mucho más orgánica, como si la banda quisiera recordarnos que incluso en una vida desordenada hay patrones que se repiten. La guitarra entra con claridad y el estribillo apunta a una reflexión sobre cómo entender el presente sin convertirlo en fórmula. 

Presentada como uno de los sencillos previos, “This Sphere” es una pieza que gira alrededor de la idea de estar encerrados (o protegidos) dentro de un mundo propio. Musicalmente tiene un pulso ágil, casi hipnótico, y en lo lírico deja entrever una lectura existencial, vivir dentro de una esfera puede ser refugio, pero también límite. 

“All in Now” es la canción que da título al álbum funciona como manifiesto. Su enfoque parece simple, pero no lo es: estar “todo adentro, ahora” es una declaración de presencia, de compromiso con el instante. La banda la resuelve con un gancho inmediato y un balance entre melodía amable y guitarras con filo, ideal para resumir la filosofía del disco. 

En “Exalted” la banda se pone más expansivo. La pieza eleva el registro emocional y deja sentir una intención casi celebratoria, aunque no exenta de cierta melancolía. La combinación de guitarras en capas y base rítmica firme refuerza la sensación de ascenso, como si la banda buscara una pequeña épica doméstica. 

Con un título que remite al llamado y al peligro, “Siren” es la canción que juega con una dualidad interesante. La instrumentación parece diseñada para sostener una atmósfera de tensión suave, mientras la letra sugiere atracción por aquello que también puede desviar el rumbo. Es una de esas piezas que ganan peso por lo que insinúan más que por lo que explican. 

“Punch the Sky”, el nombre ya adelanta impulsividad, y la música acompaña esa idea con un ataque más frontal. Aquí Dogstar se permite un gesto de rebeldía controlada, con un coro que parece hecho para el directo. La canción transmite frustración, pero no derrota; más bien canaliza la energía hacia una salida física, casi catártica. 

“Joy” funciona como uno de los momentos más luminosos del disco, aunque no cae en un optimismo ingenuo. La canción parece construirse sobre una guitarra limpia y un pulso medio, con un estribillo que abre espacio para una sensación de alivio emocional. En lo lírico, el título sugiere celebración, pero la banda probablemente juega con esa idea desde la contradicción: encontrar alegría no como euforia permanente, sino como una pausa valiosa dentro del ruido cotidiano. Es una pieza que aporta respiro al recorrido del álbum y refuerza su vocación humana. 

Entre tanto, What Is funciona como interludio del tramo conocido hasta ahora apunta hacia la pregunta antes que hacia la respuesta. Ese gesto resulta coherente con un álbum que, en el fondo, no quiere dictar verdades sino acompañar una búsqueda. En términos sonoros, la pieza suena como una pausa reflexiva dentro del recorrido, un final abierto que deja resonando la idea de identidad cambiante. 

The Whisper” se mueve en un terreno más íntimo y sugerente. El título apunta a lo que no se dice en voz alta, y esa intención suele traducirse en una atmósfera más contenida, con un enfoque que privilegia la tensión emocional por encima del golpe frontal. Musicalmente, es fácil imaginar una interpretación más sobria, donde el bajo y la batería sostienen un clima reservado, casi confidencial. La canción parece hablar de la fragilidad de las relaciones, de los mensajes que llegan tarde o apenas rozan la conciencia.

Esta es una de las imágenes más poéticas del álbum. “Shards of Rain” sugiere una escritura fragmentaria, visual, casi cinematográfica, donde la lluvia no aparece como consuelo sino como una fuerza que rompe y dispersa. En términos sonoros, la pieza probablemente explora texturas más abiertas, con un trabajo de guitarra que enfatiza la sensación de caída o desintegración. Conceptualmente, encaja con la parte más reflexiva del disco: la idea de que la memoria y el dolor llegan en pedazos, nunca de forma ordenada.

Por su parte, “Shallow Easy” parece estar construida sobre una crítica velada a la comodidad superficial. El título tiene algo de ironía, como si la banda cuestionara las salidas rápidas, las emociones de superficie o la tentación de no profundizar. Desde lo musical, puede leerse como una canción con impulso accesible, pero con una lectura más amarga debajo de la melodía. Ese contraste entre forma amable y contenido más inquietante suele ser uno de los recursos más eficaces de Dogstar, y aquí probablemente se aprovecha al máximo.

Wing” cierra el álbum con una sensación de movimiento y escape. Es un título breve, pero muy potente, porque remite a la idea de impulso, vuelo, libertad y también vulnerabilidad. La canción parece pensada para dejar una impresión abierta, como si no quisiera cerrar el álbum con una respuesta definitiva, sino con una posibilidad. Musicalmente, probablemente apuesta por una resolución emocional amplia, con una progresión que deja aire y una melodía que se queda flotando. Es un buen cierre para esta sección del análisis porque resume una de las virtudes del disco: su capacidad de sonar contenido y expansivo al mismo tiempo.

La gira y lo que sigue

Dogstar no está usando este disco como un simple retorno de estudio, viene acompañado de una agenda de conciertos amplia en Norteamérica y Europa durante 2026. La ruta incluye fechas en ciudades como Dublín, Londres, París, Barcelona, Austin, Nueva York y Salt Lake City, con una gira que se extiende desde junio hasta septiembre. 

Eso confirma que la banda quiere sostener el impulso y convertir esta etapa en una verdadera segunda era, no en una anécdota de reencuentro. En ese sentido, el objetivo parece claro, consolidar el repertorio nuevo en vivo y seguir reescribiendo su lugar dentro del rock alternativo. 

All in Now encuentra a Dogstar en un punto muy saludable, más seguros, más compactos y menos preocupados por demostrar algo que por sonar verdaderos. No es un álbum que busque impactar con excesos, sino convencer con consistencia, y por eso termina dejando una impresión duradera. Su mayor mérito está en convertir la madurez en energía y la experiencia en canciones que aún conservan pulso y frescura. 

Gracias por acompañarnos en esta reseña de LaCarne Magazine. Déjanos tus comentarios sobre el artículo y cuéntanos qué te ha parecido este nuevo capítulo de Dogstar.

Encontrarás más información sobre Dogstar en su Website, Facebook, Instagram, YouTube, Spotify.

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