El Peyote Asesino fue y es una de las bandas más influyentes e innovadoras del rock uruguayo. Con una mezcla explosiva de rock, hip hop, funk metal y música electrónica, el grupo logró crear un sonido único que rompió con los moldes tradicionales del rock local.
A pesar de tener una discografía relativamente breve, su impacto cultural fue enorme en su momento y su influencia se mantiene vigente en la escena musical de Uruguay y América Latina.
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El Peyote Asesino y su impacto en el rock alternativo Uruguayo

La banda se formó en Montevideo en el año 1994. Sus integrantes originales fueron Juan Campodónico en guitarras, Roberto Rodino en batería, Daniel Benia en bajo y Fernando Santullo en voces. Cada uno aportó influencias distintas que terminaron moldeando la identidad musical del grupo. Desde el inicio, el proyecto se destacó por su actitud irreverente, su estética provocadora y letras cargadas de humor negro y “mexicanismos”, crítica social y referencias urbanas.
En 1995 Rodino deja la banda y es reemplazado por José, (Pepe) Canedo; a su vez se suma a la banda Carlos Casacuberta en guitarra y voces.
En 1994 gana un concurso de bandas y como premio obtienen horas de grabación en un estudio. Gracias a ese premio graban su primer disco, El Peyote Asesino, producido por Gabriel Casacuberta, hermano de Carlos. El disco combinaba riffs pesados de guitarra con bases rítmicas cercanas al hip hop y al funk, algo poco común en la escena local de la época. Las canciones presentaban narrativas oscuras y personajes marginales, con un estilo vocal que alternaba entre el rap y el canto tradicional. Temas como El Peyote Asesino y una versión de Satisfaction de los Rolling Stones, se transformaron en piezas emblemáticas para el público joven de la época.
El sonido del grupo estaba claramente influenciado por el rap rock y el rock alternativo que dominaban la escena internacional en los años noventa, sobre todo tenían una clara influencia de bandas como Beastie Boys Sin embargo, El Peyote Asesino logró reinterpretar esas influencias desde una perspectiva local. Sus letras hablaban de violencia urbana, paranoia, drogas, marginalidad y cultura pop, todo con un tono sarcástico y cinematográfico que los diferenciaba del resto de las bandas uruguayas.
En 1998 publicaron su segundo disco, Terraja, considerado por muchos críticos como una de las obras más importantes del rock uruguayo. Este trabajo fue grabado en Los Angeles por el productor argentino Gustavo Santaolalla. Musicalmente, Terraja profundizó el estilo del grupo, incorporando más elementos electrónicos, producción más sofisticada y estructuras musicales más complejas. Canciones como Mal de la Cabeza, Cable Pelado o Criminal, consolidaron la reputación de la banda como una de las propuestas más originales del continente.
Este disco los proyecta a nivel internacional realizando giras por Latinoamérica y Estados Unidos.
A pesar del éxito artístico, la banda se separó poco tiempo después del lanzamiento de Terraja. Sin embargo, sus integrantes continuaron desarrollando carreras musicales muy relevantes. Juan Campodónico se convirtió en un reconocido productor y fue una figura clave en proyectos como Bajofondo, mientras que Carlos Casacuberta siguió trabajando como compositor, productor y solista.
Con el paso de los años, El Peyote Asesino fue adquiriendo un estatus de banda de culto. Su música comenzó a ser redescubierta por nuevas generaciones que encontraban en sus canciones una propuesta adelantada a su tiempo. Muchos críticos consideran que el grupo anticipó tendencias que más tarde se volverían comunes en el rock latino, como la mezcla de géneros, el uso de rap dentro del rock y la experimentación sonora.
El legado de la banda también se refleja en la influencia que tuvo sobre músicos uruguayos posteriores. Numerosos artistas han citado a El Peyote Asesino como una referencia clave para entender la evolución del rock alternativo en el país.
Después de más de dos décadas separado, el grupo volvió a reunirse ocasionalmente para presentaciones especiales, generando gran expectativa entre sus seguidores. Estos regresos demostraron que el impacto de la banda no había disminuido con el tiempo.
En 2019, luego de idas y venidas, se juntan para grabar el que hasta el momento es su último disco, Serial. El mismo contó con la producción de Juan Campodónico y fue publicado en 2021. De este trabajo se destacan temas como La tumba de los Cra, Es lo que hay y Vos no me Llamaste.
Hoy, El Peyote Asesino sigue siendo uno de los proyectos más audaces y originales del rock uruguayo. Su combinación de actitud punk, energía del hip hop y experimentación sonora logró romper barreras musicales y culturales convirtiéndose en una influencia en la escena musical actual, confirmando su lugar como una banda fundamental dentro del panorama del rock latinoamericano.
Encontrarás más información sobre El Peyote Asesino en su Website, YouTube, Spotify.