Música de Abajo recupera la historia de Scoria, una de las bandas surgidas de la escena underground paceña de los años 90, y reconstruye, a través de archivos, testimonios, fotografías, animaciones y música, el recorrido de una agrupación nacida en El Alto.
Para conocer el proceso detrás de este largometraje documental, conversamos con su director, Anselmo Beltrán, a la cabeza de Strobocine, quien durante ocho años reunió y dio forma a una historia marcada por la música independiente, la memoria y la cultura underground boliviana.
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Música de Abajo: Anselmo Beltrán recupera la historia de Scoria

¿Cómo nació la idea de convertir la historia de Scoria en un largometraje?
Es la banda Scoria la que tiene la iniciativa de hacer un largometraje y mediante su líder, el cantante y guitarrista Edgar Mendieta, se contactan conmigo a través del Facebook. Edgar Mendieta puso un mensaje en su muro, abierto a todo el público, que decía que necesitaban un cineasta.
Yo respondí al mensaje, simplemente puse la palabra “inbox” y, eventualmente, él me escribió y pudimos tener una conversación; de alguna manera ellos han confiado en mi visión, en la manera en que yo podía lograr este documental y demás. Entonces así es cómo nace la idea de hacer este documental de ellos. Y bueno, a partir de eso hemos empezado a trabajar con el material que ellos tenían y demás.
¿Por qué Scoria?
Yo creo que está bueno que Scoria tenga un material así cinematográfico, porque es una banda que viene de abajo, ¿no? Es una banda que viene del underground y me parece muy entretenido y muy divertido poder contar la historia de una banda de esta manera en un documental que se va a ver en el cine, ¿no?
¿Por qué Scoria? Porque es una banda que viene de abajo, que viene del under y con tantos años de carrera merece tener un documento de este tipo.
¿Cuánto tiempo llevó realmente reunir los archivos?
El trabajo ha sido de ocho años, pero bueno, Scoria ya venían con su archivo. Ellos tenían un montón de afiches, de periódicos, de certificados, de cassettes, de fotos, de VHS. Entonces ese rato ya tenía el material.
Después, varias personas me han colaborado a lo largo de estos ocho años, me han ido dando afiches, algunos tenían los casetes de Scoria, otros tenían CDs, o yo también tenía mi parte. Tenía varios periódicos que salen en la película.
¿Qué materiales desaparecieron?
Más que desaparecer, no han sido registrado. Hay cosas que obviamente han pasado y que no tienen registro. Tratamos de llenar ese vacío con animaciones, pero bueno. Te podría decir que faltó el primer disco de Scoria, que es el primer demo, que se llama Justicia Criminal, que no lo pudimos encontrar y nos hizo falta.
¿Qué historia tuvieron que reconstruirse sin imágenes?
Uh, bastantes. O sea, había muchas anécdotas que ellos cuentan, ¿no?, de cosas. Ese tipo… las anécdotas es lo más interesante para mí, contarlo en animaciones, ¿no? Entonces se reconstruyeron a través de animación las anécdotas que ellos tenían. No todas, ¿no?, pero un par de algunas. Un par de anécdotas que se cuentan en la película se recrean, se reconstruyen con animación.
¿Cómo se decidió qué testimonios incluir?
Hemos hecho muchas entrevistas. Había como un timeline, que es como de principio a fin la historia de Scoria, cómo inicia y cómo continúa hasta el día de hoy. Entonces se decidía a través de los entrevistados, contaban una anécdota y se la incluía, digamos, ¿no? Todo era a través de la historia. O sea, Scoria es el centro de la historia, todos los testimonios que hablaban específicamente de Scoria han sido los que más se han incluido.
¿Qué representa El Alto dentro de la historia de la película?
El Alto es la cuna de Escoria, ¿no? El Alto los ha visto nacer. Ellos eran changos de allá y tocaban allá y cuando bajaban a la ciudad a tocar, bueno, era como… llamaba mucho la atención que ellos vengan de la 16 de julio, porque no solamente es El Alto o La Ceja, sino de la 16 de julio, que es un poco más alejado, ¿no?, quizás, por así decirlo, un poco más under. Entonces El Alto representa mucho en la historia, porque es la ciudad que los ha visto nacer a los Escoria.
¿Cómo era la escena underground paceña que el documental intenta recuperar?
La escena de los 90 estaba llena de creatividad, había un montón de bandas que estaban proponiendo, que componían y tenían algo que decir y llamaban la atención individualmente cada una de ellas. Cada banda tenía realmente su personalidad y Scoria ha sido una de ellas.
Esta es la escena paceña de los 90, que es lo que más se habla en el documental, es lo que se intenta recuperar, ¿no? Y esa escena, como te digo, está llena de creatividad, llena de gente que proponía, llena de gente que componía y que producían, que no se quedaban ahí tirados, sino que grababan, componían, tocaban, viajaban y se lo tomaban muy en serio, ¿no? Eso es, yo creo, lo que veo en esa escena de los 90 y principios de los 2000.
¿Cómo influyó tu propia experiencia como músico de Hardcore en la mirada cinematográfica?
Ah, por supuesto. De alguna manera mi visión es interesante, porque yo pertenezco al mundo underground a partir de una banda que se llama Anarkotizados, que tiene 21 años en la escena y yo estoy 13 años, voy a cumplir 14 años dentro de la banda. Entonces, en estos 14 años, digamos, he podido ver muy, muy desde adentro cómo es el movimiento underground.
Yo soy cineasta, eso es lo que he estudiado, esa es mi profesión, ese es mi oficio. Yo trabajo haciendo películas, ¿no? Entonces obviamente, la mirada que yo tengo -de repente-, siento que es una mirada sincera. Porque de alguna manera yo también formo parte del movimiento y mezclo mis dos pasiones, la música y el cine.
¿Qué significa hacer cine independiente en Bolivia?
Uf, me da mucho orgullo ser cineasta. Es una decisión que he tomado y que no me arrepiento, es mi pasión. Hacer cine independiente en Bolivia para mí es una maravilla. El cine independiente puede llegar muy lejos, a muchos niveles, ¿no?, y es parte de mi vida.
Para mí significa mucho hacer cine en Bolivia y lograr este tipo de producciones, aunque tome ocho años, yo no voy a parar y voy a seguir. Ya quiero hacer mi siguiente película, ¡ya estoy haciéndola! El cine es como mi vida. No voy a dejar de hacerlo.
¿Cómo se financió un proyecto que tardó ocho años?
Al principio no había recursos económicos, entonces yo andaba solamente con mi cámara y con mis recursos, haciendo entrevistas, que eso era lo primero que se hacía. Edgar Mendieta me ha colaborado mucho con eso, con el tema de las entrevistas. Él me llevó a hacer varias, y yo fui a la mayoría también de las entrevistas por mi cuenta, con mi dinero, por así decirlo.
Lo primero que les pedí a Scoria es que me dieran un disco duro, porque yo no tenía espacio en la computadora como para meter todas estas entrevistas. Entonces ellos, aparte de la información que tenían, también me dieron un disco duro de dos teras, eso es parte como un financiamiento semilla.
A partir de eso, entra Arturo Carrasco a la jugada, D.A.S. Street Art, que es un amigo del colegio, es el guitarrista de Anarkotizados, con quien nos conocemos desde hace más de 20 años, es un gran amigo mío, mi mejor amigo; él tenía dinero y me lo ofreció para poder trabajar la película y que no muera, ¿no?, en cierto punto, para seguir adelante.
Ese dinero me ha servido para comprar un mejor disco duro, subirle RAM a la computadora y hacer muchas cosas. Después, también ha servido para rodar, porque hemos ido a hacer unas imágenes en El Alto. Ese ha sido el financiamiento.
Luego entra Transbordador, que nos ayuda a conseguir el FOCUART del 2024, que son 20 mil bolivianos, eso ha servido para hacer la corrección de color, la mezcla de audio y terminar de montar y hacer, así como una finalización; básicamente esa ha sido como la financiación del proyecto.
¿Qué papel tuvo Scoria durante el proceso?
Ellos estaban muy ocupados, básicamente desde que me han dado ese material, el disco duro y demás, y las entrevistas, por supuesto que hemos laburado con ellos, que han estado haciendo sus cosas, y yo básicamente, me he encargado de ver todo lo que es el guion, el montaje, la digitalización de los materiales.
Edgar ha sido la persona que más me ha ayudado en ese nivel, llevándome a unas cuantas entrevistas, hemos hecho digitalización de casetes, etc. Pero eventualmente, como ha durado ocho años el proyecto, los Scoria tienen su vida, tienen sus cosas que hacer, yo he sido el que más se ha concentrado en esto. La banda estaba al lado mío, haciendo sus cosas y yo obviamente siempre comunicándome con ellos, haciendo mis descargos, ¿no?
Eventualmente, cada cierto tiempo hablábamos y les decía cómo iba la cosa, cómo íbamos avanzando y ellos siempre me daban su visto bueno, porque yo tenía -de alguna manera- una libertad creativa en el proyecto.
Básicamente lo he hecho, entre comillas, solo, la mayor parte del tiempo, porque eran solamente las entrevistas y de repente montar y hacer guion. Cuando entra D.A.S., CROMA y Transbordador, son ayudas que han sido clave. Básicamente ese ha sido como el papel que ha tenido Scoria y también las otras personas que me han ayudado.
¿Qué aportaron D.A.S. Street Art y los recursos de animación?
Los recursos de animación han servido para recrear algunas anécdotas que los chicos tenían y cosas que no se han podido filmar y que es interesante saberlas. Y yo no quería solamente mostrar a una persona hablando o siendo entrevistada, sino que yo quería mostrar un poquito -más o menos- cómo se veía eso.
Las animaciones han sido un aporte muy, muy, muy importante, y no sólo las animaciones, sino el manejo de las fotos, el parallax, es como un término muy técnico, pero es un trabajo que se le ha hecho a las fotografías. Se ha animado la fotografía fija; las fotografías que Scoria nos ha dado y las que he conseguido, han tenido un proceso de animación para que se muevan y tengan un poco más de vida.
¿Qué lugar ocupa la música original dentro de la narrativa?
Scoria ha puesto el 95% de la música. He tratado de utilizar todo lo que he podido de la banda. Obviamente he necesitado eventualmente algunos tracks para poder cubrir algunas partes de la película, que se las he pedido a Diego Gómez, de Illapa, a Ronax Arandia, que es un producto musical; y también de mi cosecha, yo tengo mis grabaciones sonoras, temas que he grabado y mucha información musical, que he ido metiendo -así un poquito-, un par de cosas, como para rellenar vacíos que ya no se podían llenar con la música de la banda. Anarkotizados también ha aportado, hemos grabado una cancioncilla aportando con unas cuantas notas.
¿Qué esperas que descubran las nuevas generaciones al ver la película?
Quisiera que las nuevas generaciones dejen de hacer tanto Tributo, dejen de hacer tanto cover y que de repente se inspiren, que entiendan que la movida de los 90 estaba llena de creatividad y de gente que proponía, componía y decía lo que tenía que decir, o sea, contaba su vida y la gente se identificaba mucho con eso.
Hoy en día veo que se pierde un poco de esto, porque los jóvenes están tratando de imitar, remedar, también gente de mi edad -que tiene 40 a 42 años-, que se han pasado décadas haciendo covers, tributos y demás.
Espero que los jóvenes puedan encontrar en esta película el que no se vayan por ese camino, sino que vean el poder volver a tener los 90 de vuelta, con bandas que proponen, con bandas que confían en lo que componen y que tocan sus composiciones, que son caprichosos y tercos, y sólo tocan composiciones. Quisiera que las nuevas generaciones puedan sacarle valor, puedan entender el valor que tiene componer, crear y ser creativo.
¿Dónde y cómo podrá verse el documental?
Se va a ver en el Multicine de La Paz, el martes 29 de septiembre, en una función que es una gala y está abierta al público. El 2 de octubre también, que es el avant premier (en el Multicine). Y a partir del 15 de octubre se va a ver el documental en las salas del Cinebol en la ciudad de El Alto.
Estamos muy felices de esta función en la ciudad de El Alto porque Scoria nace ahí, entonces es muy importante que la película se vea en esta ciudad. Pero bueno, tenemos estas dos primeras funciones acá en el Multicine. Agradecerles a ellos porque han sido muy buena onda para poder mostrar este documental en una sala tan linda.
Después de hacer estas exhibiciones acá en Bolivia, vamos a tratar de obtener algo de dinero para poder mandar la película al extranjero. Haremos las gestiones una vez hayamos adquirido un poco de recursos económicos para poder mandar esta película al exterior y que tenga un estreno fuera de Bolivia, por ahora estamos aquí en el circuito interno. Estaremos en un festival que se llama Fenavid, y en el festival Diablo de Oro.
Música de Abajo no sólo recupera la historia de Scoria, sino también una parte de la memoria musical de La Paz y El Alto. A través de ocho años de investigación, archivos y testimonios, Anselmo Beltrán construye un documento que rescata una época en la que crear, componer y tocar música propia era también una manera de construir identidad desde el underground.
Ahora, la historia de Scoria llega a la pantalla grande para encontrarse con nuevas generaciones y mantener viva la memoria de una escena que dejó huella en la música boliviana. ¡El mejor de los éxitos!
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