Lucy Lummis, mucho más que jazz

Lucy Lummis

Lucy Lummis no sólo es una artista dedicada al jazz. Ha trabajado en cine, en televisión, en musicales… Nos ha sorprendido saber que además de cantar, baila, interpreta y lo que más le gusta es poder hacer sus propias canciones. En la presentación de su nuevo disco se acompañó de 15 músicos, todo un lujo para cualquier artista. Durante la entrevista hemos descubierto a una gran artista con una voz espectacular y que además, derrocha simpatía.

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Lucy, cuando comenzaste por primera vez a estudiar música, ¿sabías qué camino querías seguir? ¿Quién ha ido guiando tus pasos?
Estudiar música se me daba bastante mal, la verdad. La música siempre me ha venido más de oído que de estudiarla. Todo esto de la teoría y el solfeo lo llevaba fatal. Y realmente mis pasos musicales los ha guiado mi padre, que era músico saxofonista. Aunque me costara, era el que me seguía obligando. Me gusta pensar que lo hacía porque alguna facilidad tenía, que quizá me dedicaría a ello y quería que lo hiciera bien y que estudiara.

“Para dedicarte a esto tienes que ser muy exigente. Hace falta tanto esfuerzo y tanto sacrificio que si no lo haces desde el principio no lo vas a poder llevar a cabo.”

¿Y ha sido muy exigente contigo en ese aspecto?
Sí. Mi padre y mi madre han sido muy exigentes conmigo porque los dos se dedican a esta profesión, y para dedicarte a esto tienes que ser muy exigente. Los dos además, han pasado a la docencia de sus correspondientes profesiones, y los que se dedican a la docencia de este tipo de cosas son muy exigentes, porque tienes que obligar al alumno a serlo porque si no, no vas a llegar a ningún lado. Hace falta tanto esfuerzo y tanto sacrificio que si no lo haces desde el principio no lo vas a poder llevar a cabo.

Y una vez decides qué camino querías andar ¿qué recuerdos te traen tus comienzos, esos primeros conciertos, audiciones, etc?
Al principio, con muchísima ilusión, con ganas de ver qué aceptación tenías en el mundo laboral real. Cuando era pequeña hacía muchos festivales, los espectáculos de la escuela, y ahí los padres siempre son muy amables. Y luego, cuando te aventuras en el mundo profesional dices “a ver si ha sido todo un engaño y realmente sirvo para esto”. Y por suerte me han ido cogiendo, así que pienso que para algo sirvo.

Hace pocos meses presentaste tu nuevo disco en solitario en Madrid. Cuéntanos cómo fue ese día para ti. ¿Hubo nervios?
Pues la verdad es que hubo nervios pero no por mi actuación como tal, sino de que todo saliera bien. Yo estaba un poco al cargo de todo y esa era la presión que yo notaba: que todo salga bien, que viniera gente, que sonara bien, que no hubiera errores. Y aparte ya casi se me olvidaba mi propia actuación, que no se me olvidaran las letras, y pasó casi a un segundo plano. Por suerte ya me conozco los temas, porque la mayoría son los del disco y ya los tengo bastante memorizados. Nervios de “ay! Qué haré delante del público” no había. El salir al escenario y estar yo sola (bueno, sola no, con 15 músicos),  ese momento de actuar digamos que es lo que más tranquilidad me da. Pero era todo lo demás lo que sí me creaba un poco de nervios.

El público respondió muy bien, la gente que vino se lo pasó muy bien. Algunos amigos y gente conocida que después me hicieron comentarios, me decían “Buah! Es que lo hemos pasado tan bien, estábamos muy agusto”. Así que genial, eso era lo que pretendía. Eso es lo que te interesa, que la gente se lo pasara bien y que hayan estado a gusto y eso parece que lo logré, así que en ese sentido, misión cumplida.

Desde luego, tiene que ser fantástico poder tocar con 15 músicos en el escenario, ¿no?
Pues sí, la verdad es que es una gozada. Es un regalo que me hago a mí misma realmente. Todos mis compañeros de profesión me dicen “Jo, qué envidia el poder hacer eso!”. Es muy diferente, este tipo de música es muy difícil tocar con una formación así por el presupuesto básicamente, porque hay mucha gente involucrada. Pero bueno, como decidí hacer el disco de esta manera, cuando lo presento tiene que ser así.

Háblanos de este disco. Hemos escuchado alguna de las pistas, pero queremos que le cuentes a los lectores qué van a encontrar en él.
Van a encontrar a muchos músicos de verdad, todos instrumentos reales, canciones estándar de jazz con arreglos grandiosos y elegantes. También algunas canciones incluyen una orquesta de cuerda que le dan una grandiosidad al sonido muy bonito y muy elegante. Es un disco bastante tranquilo, quiero decir, no es un disco que aturde, es un disco para escuchar tranquilamente (una cena romántica jejjeje). A la gente que le gusta mucho la música, es para sentarte y escucharlo porque tienes la interpretación de muchos instrumentos unidos para crear un sonido muy concreto y una persona cantando, que soy yo. Luego depende de los gustos, pero bueno, lo he hecho con todo el cariño para que sí que guste.

En cuanto a lo musical, ¿hay alguna diferencia entre cantar jazz y tocar jazz?
Me encantaría poder tocar. He intentado tocar instrumentos y la verdad es que se me da fatal, pero me encantaría poder improvisar con un instrumento. Yo tengo el instrumento con el que más cómoda me encuentro, que es la voz. En este disco, por los arreglos que hay, porque es con Big Band (que son tantos músicos), no hay mucho espacio para la improvisación. Hay algunos instrumentos que hacen algunos solos, pero no da mucho lugar a la improvisación porque son arreglos digamos cerrados, son arreglos hechos, que se toca la partitura y punto.

En algunos momentos yo con la voz puedo improvisar algo, pero no es esa locura de improvisación en los que hago scatting. Improviso en el sentido de que lo canto a mi gusto. De hecho, es lo que más interesante me parece de cantar jazz, darle tu interpretación absoluta, tienes la libertad de a lo mejor de repente cambiar la nota, de repente cambiar la melodía, de hacer una pausa o no, esa libertad de expresión que te da… Yo creo que es la misma libertad ya sea con la voz o con un instrumento. La sensación de libertad, de poderlo hacer a tu manera es la misma.

Lucy Lummis¿Has interpretado otros estilos aparte del jazz?
Sí, pero no he grabado nada. El jazz es el estilo que he escogido para grabar porque es el que más me llega, el que más me conmueve. Pero por trabajo he tenido que cantar de todo jejejeje. Yo creo que, gracias a que he podido cantar de todo porque lo he tenido que hacer o porque lo he escogido, es cuando he podido decidir cuál es el que más me gusta. Habrá gente que tiene suerte y a los 15 años ya tiene clarísimo el estilo de música que le gusta cantar y no se mueven de ahí, pero creo que como todos, al mismo tiempo que te vas desarrollando como persona lo haces también como artista.

Siempre vas a ir explorando, tienes nuevas inquietudes, de repente escuchas el disco de otra persona y dices “ostras! Nunca me había planteado hacer esto”, y te abre los ojos escuchar diferentes músicas. Te abre los ojos a algo que a lo mejor nunca te habías planteado. Yo, por lo que fuera, pues ha sido un poco así. Estaba haciendo varias cosas y cuando me lo planteé dije, “No, es que esto es con lo que más a gusto me siento y ya está”. Lo tengo clarísimo y ahora ya lo puedo plasmar.

Has trabajado también en cine y televisión y también en musicales. ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué más te gusta hacer?
Sí, jejeje. Ahora estoy con el musical Sister Act, donde me han dado el trabajo de supervisar las coreografías. Mi madre es bailarina, y yo siempre he bailado desde pequeña. Tengo una buena base técnica de baile y, aunque no soy la mejor bailarina para nada, sí que tengo un buen ojo analítico para ver si la gente lo hace bien o no, y me gusta mucho este trabajo también.

Tengo una parte de responsabilidad con los compañeros, también tengo que salir yo al escenario y seguir cantando, otro estilo, pero bueno, es seguir trabajando dentro de este mundo que es el que más me gusta. De momento tengo la suerte de tocar varias disciplinas ya sea como actriz en cine, o como actriz en musicales, que involucra también bailar, cantar e interpretar. De hecho, muchos actores hacen las tres cosas. Se me ocurre ahora mismo Leonor Watling, por ejemplo, que tiene un grupo de música, Marlango, o Asier Etxeandia, que también ha estado en musicales, que canta brutal y que es un super actor.

Lucy LummisY de todo esto ¿qué es lo que más te gusta hacer, cine, musicales, hacer discos…?
Lo que es más personal es hacer mi música, poder hacer mis conciertos…, eso es lo que más me llena, lo que más cerca llevo, porque es algo totalmente mío. Hago realmente lo que quiero hacer, es una expresión directa de lo que estoy sintiendo y de lo que quiero hacer. En lo otro, me tengo que meter en un personaje, que también es muy entretenido y me encanta.

Y ¿sigues con la promoción del disco? ¿tienes conciertos programados?
No tengo ningún concierto programado por la complicación que conlleva mover a tanta gente. Va a ser muy complicado, pero estoy intentando darle la vuelta de cualquier manera para ver cómo consigo poder seguir con los conciertos de alguna manera. Pero obviamente ya era consciente cuando empezamos a pensar en el disco, que con tanta gente involucrada  no iba a ser una cosa de 30 bolos al año. Ya veíamos claro que eso no iba a poder ser.

Tampoco es una decepción, quiero decir, ya sabíamos que esto iba a ser así. Si tuviera suerte y al año que viene pudiera hacer uno más… Es poco pero es la realidad. No me molesta que sólo pueda hacer un concierto al año, pero voy a intentar hacer algún bolo con un formato más pequeño, que es lo que estoy pensando para hacerlo más viable.

Lucy Lummis, nos ha encantado hablar contigo. Muchas gracias por atendernos. Esperamos que te vaya muy bien en cualquier proyecto que lleves a cabo.
Muchas gracias a vosotros. Gracias por promover a los artistas que siempre se agradece. Un saludo!

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