Parquesonoro 2016, crónica entrañable de una regresión

parquesonoroParece que fue ayer, pero ha pasado casi un año desde que, en una pausa en el trabajo, se me ocurrió echar un ojo a las redes sociales a través de mi móvil. De repente, un nuevo grupo de conversación de esos de Messenger en Facebook se abrió ante mí, y era Luis Gragera, quien nos saludaba. En ella estábamos incluídos quienes fuimos la última formación de LICH en activo, Chuli García y el propio Luis Gragera, junto a Óscar Vadillo y Enrique Falcó, el menda, su carnicero favorito, quien filetea y sazona para ustedes la mejor carnaca mensual para los lectores de esta revista.

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La verdad es que, modestia aparte, aquella formación pacense llegó a sonar a un digno nivel músical, e indudablemente hicimos algo de ruido por aquellos últimos años de la década de los 90. Uno se siente más viejo que nunca cuando ofrece datos de este tipo, mas no hemos de olvidar que el tiempo, ese puñetero fiscal implacable, no deja de recordarnos que muchas veces no está mal aquello de echar la vista atrás, y sumergirte en un mar de recuerdos y sensaciones que evocan irremediablemente en el mundo de la memoria selectiva, en aquellos momentos que nos hicieron felices y que, a día de hoy, tratan de hacernos creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. Enseguida arribaron a mi sesera conciertos del CRC, los Camiones de la Junta, Contempopranea, Zorrock, Musiberia, La Sala Maravillas de Madrid, o aquel viaje al estudio de Josema, de Los Hermanos Dalton, para grabar alguna de nuestras maquetas.

Precisamente era una especie de viaje en el tiempo lo que nos proponía mi amigo Luis. El Festival ParqueSonoro pretendía homenajear al mítico Zorrock de Puebla de la Reina, y nos habían pedido a algunas de las bandas que participamos en sus ediciones que nos reuniéramos para participar en ese más que merecido agasajo. He de reconocer que mi situación personal era caótica, la jornada laboral extensísima, amén de llevar más de diez años sin tocar. Cualquier persona cuerda ni siquiera se habría planteado el dilema, pero los músicos y los melómanos estamos hechos de una pasta especial, y jamás podrán compararnos con el resto de mortales, así que nos sorprendimos todos aceptando casi al unísono.

parquesonoro Todo se fue sucediendo como si tal cosa. Problemas para coordinar ensayos, cambios de fecha, y una baja casi a última hora, la de Óscar Vadillo, quien continua dejando el pabellón extremeño bien alto en la banda valenciana Ambros Chapel. Esto nos llevó a recuperar a Rubén García, quien ya había sido bajista de la formación en diferentes épocas, y también participó en la edición del Zorrock del 97. Rubén realizó un gran esfuerzo para desplazarse a los ensayos y el festival, y practicó un buen número de horas para hacer frente a los ensayos finales.

Con más ganas e ilusión que cuando éramos unos veinteañeros, superando obstáculos cotidianos como el trabajo, la atención a la familia o el cansancio y el poco dormir, nos presentamos en la edición de ParqueSonoro, en pleno corazón de la Sierra de Montanchez, para disfrutar de un momento irrepetible.

Si hay algo que lamento en estos últimos años fuera de la música en activo es, sin duda, no estar al tanto de las nuevas formaciones que emergen por tierras extremeñas, y, en consecuencnoroia, disfrutar de festivales que gozan de un cariz especial como el celebrado en Valdemorales.

En un inmejorable entorno casi familiar, en donde organización, dirección, parte técnica, patrocinadores, colaboradores e incluso público está prácticamente integrado por músicos, implica que necesariamente uno ha de sentirse como pez en el agua.

ParqueSonoro, 15 horas ininterrumpidas de música, que se dice pronto. Una puntualidad británica a la hora del comienzo de la actuación de cada banda y DJ. Una manera diferente de entender un festival. Una excusa para reunirse de manera anual y estrechar lazos, fomentar contactos, hablar de propósitos y para que inevitablemente surgan amistades que darán lugar a nuevos proyectos y formaciones.

parquesonoroFue muy especial conocer personalmente y escuchar en vivo en ParqueSonoro a quienes serán a partir de ahora amigos, y no solo en redes sociales. SuperSexy Sound System se divierten más en directo que el propio público. Ya lo había notado en algunos videos, pero en directo se les nota de manera especial. Fue bonito que los amigos de Fonal me dedicaran una de mis canciones favoritas, “Tormenta Eléctrica”, y poderles contar de primera mano que existe una chica especial, y que este tema es importante para ambos. Ardo en deseos de escuchar su nuevo trabajo, y de corazón pienso que es un proyecto con un gran futuro por delante.

Por fin pude escuchar en directo a Supertennis, de los que tanto se habla tras su reciente fichaje por una multinacional, una gran noticia sin duda para la música extremeña, que debería arrastrar otros proyectos de la tierra. Se sucedían los grupos, algunos para mí inéditos, como Local Qua4tro de Madrigal de la Vera, quienes también anunciaban disco para 2017.

Burgim en trío no parecía el mismo grupo que tanto recomendé en esta misma revista hace un par de años, cuando reseñé su excelente The Way That Yoy Smile. Nuevo formato de trío. Batería, bajo y guitarra y voz, básico y directo, sin concesión a los arreglos, sin jodiuras y chutado directamente a la vena. Diferente no ha de significar ni peor ni mejor, y aún me tienen despistados. Veremos que senda toman en su próximo disco, aunque sin duda será un gran trabajo.

Más regresiones a la adolescencia con Happy New Year. Qué entrañable comprobar cómo antiguos compañeros de Instituto, como Sergio Piedehierro, no han perdido ni un ápice de frescura.

¿Cómo sacas tiempo para seguir tocando?, le preguntaba
-¿Que prefieres? – Respondía él bromeando – ¿Jugar al pádel?

Da fue otro proyecto inédito para mí que no perderé de vista. Más regresiones a una época maravillosa de nuevo con Bloomington. Gran intensidad y su sonido marca de la casa que les llevó a ser uno de los grupos más destacados a nivel nacional del panorama indie.

parquesonoroCuando Lúa Grammer comenzó con sus primeros compases, llegó el momento de la verdad. La suerte estaba echada. Mi compañero Luis Gragera, junto a su mujer Susana Merino y viejos conocidos músicos de la época como Eugenio Abengózar, Manuel Mansilla y David González, defendían en directo los temas de su último trabajo grabado con Paco Loco. Otra formación sólida y de calidad que tiene muy claro cuál es su sonido, y no esconde sus intenciones de ofrecer canciones de pop puro, con detalles en los arreglos y letras que no olvidan el amor y los aspectos más cotidianos de nuestra vida. La mayor parte de su actuación la seguí desde detrás del escenario, donde calentaba las muñecas como nunca necesité hacerlo en mi época en activo.

Cuando los presentadores de ParqueSonoro nos anunciaron, y tras el rápido chequeo de backline, me sentía como si no hubieran pasado más de 10 años. Como si llevara haciendo aquello toda la vida. Nunca me mostré nervioso ante una actuación, al contrario, siempre expectante, y aquello no iba a ser una excepción. Seguramente no fue el mejor concierto de LICH en su historia, pero seguro que no ha existido uno tan especial. Noté cómo el grupo entero se divertía y vivía las canciones con gran intensidad, y durante algunos minutos deseé que aquello no acabara nunca. Qué quieren que les diga, amigos, soñar resulta barato, casi gratuíto, pero todo tiene un final  y en ocasiones como esta se agradecen más que nunca los aplausos y piropos de amigos y colegas de la profesión.

Mohevian sin duda ofreció una gran actuación, aunque personalmente no me sorprendió, ya que he presenciado alguna actuación más reciente como en la edición del Contempopranea de 2015, además de haber escuchado temas de su disco Catálogo de universos domésticos.

Las dos sospresas de la noche de ParqueSonoro llegaron con los dos últimos grupos, dos jóvenes formaciones. Conocía a Subterráneos como a algunos otros grupos, a través de las redes sociales, y había escuchado algunos de sus temas, pero la belleza y la voz de Mónica Agudo me fueron cautivando a medida que avanzaba la actuación. Me gusta cómo se mezcla su voz con la de José Luis Muñoz, y ese sonido guitarrero de garage que te va conquistando en cada tema.

parquesonoroQuizás la actuación más completa del festival ParqueSonoro la protagonizaron unos jóvenes Blue Chicken, en mi sincera opinión, la mejor banda que pisó el festival. El cuarteto de Plasencia con su fuerza, frescura y gran virtuosismo instrumental nos ganó desde los primeros compases, y mentiría si no reconociera que me recordaron la época en la que aparecimos en la escena extremeña aquellos jovencísimos tambien Violent Popes, quienes sin duda hubieran sido otra banda de referencia para homenajear al Festival Zorrock tras su fenomenal actuación en la edición del 98. Por supuesto, César a la voz y guitarra destacaba en cada canción, pero mentiría si no reconociera que me impresionó muy gratamente la aportación de Miguel al bajo, con un virtuosismo fuera de lo que puede ser considerado como normal.

En definitiva, una gran aventura, un momento especial, un hecho significativo que muchos, músicos y público, recordaremos. Desde el mostrador de esta carnicería rogamos (además de agradecer por la organización y el impagable trabajo) a Alfonso Búrdalo, que no sea el 2016 la última edición en la que se haya podido disfrutar de este homenaje a la música y a los músicos extremeños. Igual de la fiesta del otro día ha surgido un proyecto que nos enamorará en unos meses, o incluso algún carnicero sentimental se decide a desempolvar las baquetas con mayor asiduidad. ParqueSonoro por muchos años, para siempre jamás.

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