
Estay Clarence es una banda chilena que encuentra en la improvisación, el jazz, los ritmos latinos y el rock progresivo las claves de una propuesta difícil de encasillar. Nacido de la amistad y las ganas de experimentar, el proyecto ha evolucionado a lo largo de estos años hasta construir un sonido propio, donde las percusiones, las raíces afroamericanas y la libertad creativa ocupan un lugar fundamental.
Nos adentramos en su historia, su filosofía autogestionada y su manera de entender la música como una forma de expresión y resistencia cultural. Con su primer disco en proceso de grabación y la mirada puesta en una futura gira internacional, Estay Clarence nos invita a explorar nuevos sonidos, recuperar nuestras raíces y reivindicar la creación colectiva como un camino hacia la libertad.
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Estay Clarence y su apuesta por la libertad musical
Antes de hablar del presente, nos gusta conocer el origen de los proyectos que pasan por nuestras páginas. Detrás de cada banda suele haber una mezcla de amistad, casualidades y muchas ganas de hacer música. ¿Cómo nació la banda y qué os empujó a embarcaros en esta aventura musical?
Precisamente, nace de manera espontánea de un grupo de amigos que teníamos ganas de hacer música. Nos gustaba mucho la improvisación y la pandemia contribuyó a que estuviéramos encerrados siendo libres, improvisando y creando las canciones iniciales de nuestra banda.
En una banda hay seres distintos, con distintos tiempos y distintos objetivos, y eso determina finalmente la maduración de un proyecto si se persevera en ello, y creemos que ese ir y venir de músicos y personas geniales que estuvieron en el proyecto hacen que la banda sea lo que es actualmente.
En el día de hoy, solo quedamos dos de los músicos fundadores: Ignacio Chávez, alias Ruso, en la guitarra, y Franco Fernández, bajista de la banda. Fantaseábamos con tener una banda que tuviera bronces y que mezclara sonidos latinos con el rock progresivo al estilo de bandas como Irakere, King Crimson, Congreso, Los Jaivas, entre muchos más.
Con el paso del tiempo, todos los grupos evolucionan, cambian y descubren nuevas formas de entender su música. Si echáis la vista atrás, ¿qué creéis que ha cambiado más en vosotros desde vuestros inicios hasta hoy?
La composición, producto de la salida de nuestro baterista fundador Ignacio Morales, se integra a la banda Allan Pailamilla, quien es un reconocido baterista de la escena del jazz en Valparaíso, lo que conlleva a que los arreglos musicales comienzan a tener una base más propia del lenguaje del jazz, alejándose de la manera de composición más experimental con la que comenzó el proyecto.
También, en las últimas composiciones, se piensan desde las percusiones y no necesariamente de instrumentos melódicos o armónicos, lo que hace que la banda adopte la estética más afroamericana y latina.

Cada etapa tiene sus propias inquietudes y desafíos, y muchas veces es ahí donde se producen los cambios más interesantes. ¿Qué os está motivando especialmente en estos momentos y en qué estáis centrando vuestros esfuerzos como banda?
Actualmente, la banda se encuentra en proceso de grabación de su primer disco, el cual busca consagrar esta primera etapa y consolidar el trabajo creativo llevado a cabo en estos 4 años de trayectoria. A su vez, la publicación de este disco aspira poder llegar a un público que no necesariamente se radique en Valparaíso o en Chile, ya que actualmente nuestro mayor método de difusión ha sido mediante las presentaciones en vivo. Todo esto teniendo como norte una gira internacional desde mayo del 2027.
Las etiquetas pueden servir como orientación, pero rara vez cuentan toda la historia de un grupo. ¿Qué creéis que hace especial o diferente vuestra propuesta respecto a otras bandas de vuestro entorno?
A nuestro parecer, lo que nos diferencia del resto de bandas de la escena actual tiene que ver con los estilos musicales que confluyen en el proyecto, ya que los estilos que predominan actualmente en nuestro entorno tienen que ver más con el jazz tradicional, el ska, la cumbia y el rap. En cambio, resulta difícil encasillar a Estay Clarence en un solo estilo, ya que hay un poco de todos estos estilos en los temas, al mismo tiempo fusionado con la raíz afro, la improvisación y el rock progresivo.
Además, nuestra música, por mucho que sea en su mayoría instrumental, no deja de cargar un mensaje relacionado con los problemas que enfrenta el arte y el ser actualmente en nuestro contexto occidental, globalizado y capitalista. En ese sentido, nuestras composiciones se presentan como una búsqueda de la liberación a través del retorno a lo natural, a nuestras raíces como personas latinoamericanas.

La música trae consigo experiencias únicas, tanto dentro como fuera del escenario. ¿Qué es lo que más disfrutáis de esta vida entre ensayos, conciertos, viajes y canciones?
Lo que más disfrutamos como banda es el placer mismo de hacer música y, a través de esto, tener una voz y una bandera de lucha ante la mirada que tiene el capital respecto al arte y, a día de hoy, en contra del avance del fascismo que se esconde en la ultraderecha que gobierna una gran parte del territorio latinoamericano.
Estay Clarence nace como un acto de rebeldía frente a la imposición cultural del mercado musical y su industria mainstream, creando algo original que se acerque cada vez más a nuestras raíces. Todo esto nace desde la horizontalidad en la organización del proyecto, que es totalmente autogestionado por sus miembros, tanto en la producción como en la composición musical.
Ha sido un placer compartir este espacio con vosotros y conocer un poco mejor vuestra historia. Las últimas líneas son vuestras: ¿qué mensaje os gustaría dejar a los lectores de LaCarne Magazine y a quienes puedan descubrir vuestra música a través de esta entrevista?
Que se atrevan a escuchar música nueva o antigua que no sea local; eso nos impulsó a crear, y eso sería lo segundo: que se atrevan a crear, y ojalá colectivamente. De esa forma, van a desarrollar el hambre de querer saber más, de compartir lo que les gusta, de dejar de Reaccionar a lo que las RR. SS. o la TV te dice que hagas y empezar a Accionar, descubrir que hay cosas nuevas que te pueden gustar, descubrir hasta dónde llegan los límites creativos, conectarse consigo mismo y dejar de obedecer. Regálense el tiempo para poder ser libres de vez en cuando.
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