La trayectoria de la banda sueca Opeth es uno de los viajes musicales más audaces, fascinantes y arriesgados en la historia del rock y el metal contemporáneo. Liderados por el compositor, guitarrista y vocalista Mikael Åkerfeldt, los escandinavos construyeron inicialmente su reputación como pilares fundamentales del death metal melódico y progresivo.
Sin embargo, a partir de la década de 2010, decidieron dar un giro radical que dejó atrás los sonidos guturales y la distorsión extrema para adentrarse de lleno y explorar los territorios del rock progresivo de los años 70.
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La metamorfosis de Opeth: su etapa de rock progresivo

El proceso de transformación no surgió de la noche a la mañana. Discos seminales como Ghost Reveries de 2005 y Watershed de 2008 ya dejaban entrever pasajes acústicos etéreos con una pesadez abrumadora, pero la inquietud compositiva de Åkerfeldt pedía nuevos horizontes.
La transición formal se materializó con Heritage de 2011, mezclado por Steven Wilson, un disco que sacudió a su base de fanáticos tradicional al prescindir por completo de las voces guturales. En su lugar, el disco abrazó el jazz fusion, el folk psicodélico y las texturas de teclado vintage (como el característico sonido del órgano Hammond y el mellotrón). Aunque en su momento dividió opiniones entre los puristas del metal y los entusiastas del sonido retro, este trabajo sentó las bases creativas de lo que sería la identidad musical del grupo a partir de ese momento.
Con los cimientos ya establecidos, la banda comenzó a afinar su propuesta en la segunda mitad de la década. Con la participación nuevamente de Steven Wilson en la mezcla, se publica Pale Communion en 2014, es ampliamente considerado por la crítica como uno de los puntos más altos de esta etapa. Las melodías vocales de Åkerfeldt ganaron en seguridad y las estructuras se volvieron más cohesivas y firmes.
Posteriormente se publicó Sorceress en 2016, un trabajo donde la crudeza de algunas guitarras volvió a asomarse, fusionando la pesadez característica del doom rock con arreglos orquestales. En esta etapa, el tecladista Joakim Svalberg y el guitarrista Fredrik Åkesson asumieron un rol protagónico, dotando a la sección rítmica de un dinamismo instrumental sobresaliente.
El cénit de esta era llegó en 2019 con la publicación de In Cauda Venenum. Editado de forma dual en inglés y sueco, este disco demostró una confianza absoluta que parecía haber faltado en los lanzamientos de transición previos, combinando con maestría secciones sinfónicas grandilocuentes, pasajes acústicos de profunda melancolía y momentos de una intensidad instrumental arrolladora. Lejos de traicionar sus raíces, Opeth demostró que la «pesadez» no dependía exclusivamente de afinar las guitarras al límite o de los gritos viscerales, sino de la tensión dramática, la densidad armónica y el peso emocional de las composiciones.
Ya en 2024, y luego de 5 años sin editar nada, la banda publicó The Last Will and Testament, un disco conceptual con el que volvieron a sus orígenes con composiciones con un estilo death metal y metal progresivo, dejando felices a sus antiguos fans que tanto ansiaban este regreso.

Apostar por el rock progresivo clásico en pleno siglo XXI le costó a Opeth perder a seguidores aferrados al metal extremo, pero a cambio les otorgó una libertad artística incalculable. Hoy en día, la etapa progresiva de los suecos es vista no como un capricho pasajero, sino como la evolución natural de un artista que se negó a estancarse en una fórmula predecible.
Al revitalizar los sonidos del pasado con una ejecución técnica impecable y una sensibilidad oscura muy propia, Opeth consolidó su estatus como una de las agrupaciones más imprescindibles e influyentes de la música contemporánea.
Encontrarás más información sobre Opeth en su Website, YouTube, Spotify.
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