La trayectoria de Big Pelón representa la perseverancia de un artista que ha construido su identidad musical desde Chile, manteniendo vivo el espíritu del G-Funk y la cultura Lowrider. Con 7 Days in L.A., el rapero chileno convirtió un viaje a California en una experiencia decisiva para su carrera: siete días de creación, escritura y grabación en los estudios de Hellafyde Records, acompañado por figuras fundamentales de la escena Westcoast.
El álbum reúne colaboraciones de peso, entre ellas Cold 187um (Big Hutch), arquitecto esencial del sonido G-Funk, y James DeBarge, referente histórico del R&B, consolidando un proyecto que conecta distintas generaciones y tradiciones de la música estadounidense.
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Big Pelón, del G-Funk chileno a la escena Westcoast internacional

Agradecemos a Salvador Carrasco Beltrán, aka Big Pelón, por esta entrevista exclusiva con LaCarne Magazine, donde comparte los detalles de aquella experiencia, el valor de trabajar junto a sus referentes y la identidad que define su particular estilo, al que denomina chilenglish: una combinación de spanglish, jerga callejera chilena y raíces lingüísticas propias de su territorio.
También reflexiona sobre el crecimiento del G-Funk y la cultura Lowrider en Chile, los desafíos de la escena independiente y sus planes de expansión internacional, con Japón entre sus principales objetivos. Una conversación sobre música, identidad y lealtad, pero, ante todo, sobre la fuerza de la constancia y la convicción necesarias para convertir un sueño de infancia en una realidad que trasciende fronteras.
El 20 de marzo de 2026 publicaste 7 Days in L.A., un álbum grabado íntegramente en los estudios de Hellafyde Records, en Torrance, California. ¿Qué significa este lanzamiento para tu trayectoria y por qué consideras que este proyecto representa un momento especial en tu carrera musical?
Creo que este álbum marca una consolidación en mi carrera, una forma de certificación en la meca del G-Funk, y, sin duda, es hasta ahora el momento más especial en mi carrera. Cumplí un sueño que tenía de niño y lo superé con creces.
¿Cómo nació esta aventura y en qué momento te diste cuenta de que aquel viaje podía convertirse en una experiencia musical histórica para ti?
Yo viajé a grabar un vídeo, la primera canción con Seven, leyenda de la música Westcoast y C.E.O. de Hellafyde Records, canción producida por Chromatiks, y, estando allá, se dio la oportunidad de trabajar y grabar un álbum bajo este sello, y en 7 días creamos, escribimos y grabamos 7 Days in L.A.
Trabajar en Los Ángeles, una ciudad fundamental para la historia del Hip Hop y especialmente del G-Funk, debe haber sido una experiencia intensa. ¿Qué descubriste durante las sesiones de grabación?
Más que descubrir, siento que validé mi lápiz, mi lírica y mi flow ante leyendas de la música Westcoast; artistas que escuché desde muy joven, y poder compartir de igual a igual en el estudio me hizo entender que el camino largo que tomé fue el indicado.
El disco fue desarrollado junto a Chromatiks y DJ Quincy O Mac. ¿Cómo se distribuyeron las responsabilidades creativas entre ustedes y qué aportó cada uno para construir la identidad sonora de 7 Days in L.A.?
Chromatiks es un superproductor musical, hemos trabajado juntos por varios años, su sonido y musicalización siempre me ha inspirado a escribir y crear temáticas y letras. En todas mis canciones, soy yo quien aporta la creatividad respecto a las temáticas y líneas líricas de nuestras canciones, Chromatiks aporta con su sonido único y prolijo, DJ Quincy pone —la guinda de la torta— el scratch perfecto, con la palabra adecuada en el momento justo. Cada uno aporta con su sello propio, que en conjunto suma y resalta nuestra música.
Hellafyde Records es un sello estrechamente vinculado a la cultura Westcoast y al universo Lowrider. ¿Cómo se produjo el acercamiento y qué significó para ti formar parte de una estructura con semejante historia dentro de esa escena?
Yo escucho a Seven y Hellafyde Records desde al año 2004, aproximadamente el año 2022 lo encontré en Instagram y le hablé, le comenté que soy un rapero chileno, representante de la cultura Lowrider y la música Westcoast, que su música me influenció mucho para ser el rapero que soy. Él fue muy gentil y simpático, quedamos en contacto.
El año 2023 lancé un álbum llamado Alone, el cual tuvo una gran repercusión fuera y dentro de mi país. Fue en ese momento que Seven comenzó a compartir mis vídeos y canciones. Me habló y me dijo: «Hay que trabajar algo juntos, carnal». Para mí fue un golpe de ánimo, motivación y de validación como rapero. Chromatiks nos juntó en la canción California State of Mind y fue por este tema que viajamos a Los Ángeles a grabar el videoclip.
Uno de los nombres más destacados del álbum es Cold 187um, también conocido como Big Hutch, figura esencial de Above the Law y de la evolución del G-Funk. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué sentiste al compartir tu proyecto con alguien que forma parte de la historia del sonido que te inspira?
Eso fue increíble, emocionante, llevábamos 3 días trabajando el álbum y Seven nos tenía esa sorpresa, estábamos en su estudio y, de pronto, a lo lejos veo una persona acercarse, y en mi mente pensé: «Se parece a Cold 187, naaa». Y sí, era él; quedé frío (ja, ja, ja), no sabía qué decirle ni qué hablarle.
Para los que no saben, Cold 187um es el creador del G-Funk, el puto arquitecto del sonido que amo y represento hace más de 20 años, desde un pequeño país en el culo del mundo. Poder trabajar y escribir Rap junto a él ha sido hasta ahora la experiencia más importante y nutritiva de mi carrera. No hay otro rapero latino que tenga una canción con él. Todo gracias a Seven y Hellafyde Records.
El álbum también cuenta con la participación de James DeBarge, reconocido por su trabajo en el grupo de R&B DeBarge. ¿Cómo se concretó esta colaboración y de qué manera su voz contribuyó a enriquecer la propuesta musical del disco?
Creo que la colaboración con James DeBarge marca un hito en lo personal y lo musical, él es una leyenda del R&B, es parte del ADN de la música contemporánea, tengo recuerdos de niño de escuchar sus canciones en la radio, en los taxis, incluso cuando iba de pequeño al dentista, recuerdo haberlo escuchado en la sala de espera. Para mí, esa canción con él tiene un lugar especial en mi corazón, todo gracias a Seven y Hellafyde Records.
Además de estas figuras, participaron artistas como R3dwood Funk, Shady Loks, Winfree, Exhel, Ilyfr Baby, High Heel Hustle y Sevens Muzik. ¿Cómo se fue formando esta red de colaboradores y qué criterios utilizaron para elegir las voces que terminarían formando parte del álbum?
Todas las colaboraciones del álbum son gestiones del sello y Seven, excepto Exhel (que fue nuestra idea incluirlo), ya que junto a Chromatiks sentimos la necesidad de sumar guitarras y mi compa Exhel era el indicado para eso. Las colaboraciones de R3dwood, Shady Locs, Ilyfr y Winfree fueron idea de Seven, y fue un gusto y un privilegio conocerlos y trabajar con ellos en el estudio.
El título 7 Days in L.A. propone un recorrido de siete canciones asociado a los días de la semana, desde Monday (No hay quién me pare) hasta Sunday (Can’t Get Along). ¿Qué concepto hay detrás de esta estructura?
El nombre del álbum y nombrar las canciones como días de la semana fue idea de Chromatiks, el juego de palabras (de 7 days) por Seven, y los días trabajando juntos me pareció genial; los otros nombres de cada canción los creé yo, sentía que, aparte del nombre del día, debería tener un nombre alusivo a la temática en cada canción.
Temas como Tu Aroma, Internacional, California Vibes, G Like Me y You Wanna Party sugieren diferentes ambientes y facetas del universo Westcoast. ¿Cómo trabajaste las letras, las temáticas y las interpretaciones para que cada canción tuviera su propia personalidad sin perder la unidad del álbum?
Quisimos plasmar la experiencia vivida, los momentos, la vibra que nos entregó California en este viaje, en diferentes momentos y ámbitos, ya sea en el amor, como Tu Aroma o Can’t Get Along, o más calle, como Internacional y No Hay Quién Me Pare. Quisimos darle una transversalidad al álbum con el sello Westcoast, pero con identidad chilena sudaca.
Un sueño hecho realidad de Chile a California

En la descripción del proyecto destaca la combinación entre el sonido original de la Costa Oeste y el flow chileno. ¿Cómo definirías las características de ese flow y qué elementos de tu identidad, tu lenguaje y tu realidad cotidiana decidiste conservar al trabajar con productores y músicos de Estados Unidos?
Yo le puse un nombre a mi flow y estilo de Rap, lo llamo chilenglish, una mezcla de spanglish con coba, que es jerga callejera chilena, y mapudungun (que es la lengua nativa de mi país).
El G-Funk no es solamente una sonoridad: también está vinculado a una época, una estética, una forma de vestir, los automóviles Lowrider y una cultura urbana muy particular. ¿Qué representa esta cultura para ti y cómo se manifiesta en tu música más allá de los aspectos estrictamente instrumentales?
La cultura Lowrider y chicana comenzó como un movimiento de lucha y orgullo latino, el mostrar y representar tus raíces, cultura y costumbres es lo mismo que hacemos aquí en Chile. Además, aquí la música mexicana siempre ha estado presente, se consume mucho Corrido, Mariachi y «rancheras» (como aquí le llaman). Cuando escuché por primera vez Chicano Rap dije: «Así quiero sonar, ese tipo de Rap quiero hacer», me sentí identificado de inmediato.
Antes del lanzamiento del álbum, presentaste el videoclip de Ride with Me junto a Mr Rodd, como un adelanto de G-Funk You, otro proyecto relacionado con DJ Quincy O Mac. ¿Qué puedes contarnos sobre esta canción, su propuesta audiovisual y la relación que mantiene con el camino musical que estás desarrollando actualmente?
G-Funk You es un álbum doble que estábamos trabajando junto a DJ Quincy O Mac antes del viaje a Los Ángeles, sin saber que allá grabaríamos 7 Days in L.A.. Ride with Me fue elegido como single del álbum, ya estaba pensado y decidido grabar el videoclip.
Al volver del viaje sentí la necesidad de mostrar y sacar material pronto, ya que se venía el verano en Chile y esa canción era ideal para la temporada. G-Funk You es una apuesta más osada, ya que en estos tiempos los discos dobles no están en tendencia, pero poco nos importa estar a la moda o en las tendencias. Buscamos hacer un álbum de colaboraciones con grandes raperos de la escena nacional chilena e internacional, que poco tienen que ver con el G-Funk, sacarlos de su zona de confort y subirlos al Lowrider.
Contamos con grandes colaboraciones internacionales, tales como MC Eiht, Nafamacho de CPV, Winfree, iQlover de Westgold, y nacionales como Jonas Sanche, El Bruto CHR Jet Castillo, por nombrar algunos. Son 18 tracks producidos por Nehiz (productor y beatmaker chileno), que verá la luz en enero de 2027.
¿Qué significa la música para Big Pelón?
La música para mí es vida, es libertad, alimento vital para mi sobrevivencia; es mi terapia y una forma de describir la vida desde mi lente personal.
La realización de 7 Days in L.A. también fue posible gracias a la confianza y el apoyo de personas que creyeron en el proyecto, entre ellas Sevens Muzik. ¿Qué importancia tienen la amistad, la lealtad y el trabajo colectivo en una escena independiente donde muchas veces los artistas deben generar sus propias oportunidades?
Yo se lo dije a Seven, él fue motivo de inspiración y escuela para yo desarrollarme como rapero (por el 2004 a 2005), y, después de 20 años: trabajando, luchando, buscándome un puesto en el Rap Latino. Ser parte de Hellafyde Records es un sueño hecho realidad, a veces uno no sabe el impacto que causa en los demás, y para mí, Seven es más que un artista, es un gran rapero y un excelente productor musical, es familia y él lo sabe, conocí al ser humano detrás del artista.
El álbum fue publicado en plataformas digitales y también anunciaste una edición limitada en CD. En estos tiempos donde predominaba el consumo musical mediante streaming, ¿qué valor le das al formato físico?
El CD físico creo que siempre tendrá sus fanáticos, sobre todo personas que crecieron con ese formato y que valoran una alta fidelidad sonora y un buen trabajo gráfico de calidad.
¿Qué importancia tiene para ti que este trabajo pueda convertirse en una pieza de colección para los seguidores del G-Funk?
Sin duda, este álbum es una pieza de colección para los amantes del G-Funk, por el nivel de colaboraciones que son únicas e irrepetibles, el nivel del sonido logrado, el concepto y la transversalidad del álbum; por ejemplo, hemos mandado copias físicas a Japón, y en 3 días se vendieron todas, ¡sold out! Eso me llena de alegría, motivación y reivindicación por el trabajo realizado a lo largo de estos años.

El G-Funk chileno posee una identidad particular dentro de una cultura cuya historia está fuertemente asociada a California. ¿Cómo describirías la evolución de esta escena en Chile?
En Chile el G-Funk y la cultura Lowrider han crecido mucho en los últimos 10 años, han aparecido nuevos grupos y solistas, nuevas clickas Lowrider y eso me llena de alegría, ya que uno de mis propósitos siempre fue mantener vivo este estilo de música y la cultura Lowrider.
¿Qué artistas o colectivos consideras importantes para su desarrollo?
Sin duda, la Sursilvaz & Playaman fueron muy importantes para el desarrollo de esta cultura, ellos fueron los primeros en poner a Chile en el mapa del G-Funk mundial, mis homies tienen todo mi cariño y respeto siempre, mantenemos una amistad de más de 20 años.
¿Qué desafíos enfrenta actualmente para llegar a nuevas audiencias?
Respecto a los desafíos, la industria musical actual está dominada por las redes sociales, y es más lo estético que lo musical lo que prevalece, y las tendencias generacionales están captadas por otros estilos musicales (como el Reguetón, Dembow o Guaracha), los cuales se alejan mucho de nuestro estilo musical, pero en los shows en vivo es donde marcamos una diferencia y cada vez se atrae a nuevas audiencias.
Después de concretar un álbum grabado en Los Ángeles con músicos vinculados a una tradición fundamental del Hip Hop estadounidense, ¿qué objetivos te planteas para la proyección internacional de Big Pelón?
Actualmente estamos apuntando hacia Japón, hace años que mi música tiene una gran recepción allá y más aún ahora que somos parte de Hellafyde, con el lanzamiento de 7 Days in L.A. ha aumentado la audiencia allá.
¿Existen planes de presentar 7 Days in L.A. en directo?
En la actualidad este álbum es parte de nuestro repertorio en vivo junto a DJ Quincy O Mac y tenemos una gran recepción por parte de los asistentes a nuestros shows.
¿Vendrán otros proyectos junto a la familia de Hellafyde Records?
El 2027 vamos a volver a Los Ángeles a trabajar un nuevo proyecto musical bajo el sello, lo cual nos tiene muy contentos y motivados.
¿Qué más podemos esperar de Big Pelón en esta nueva etapa?
Como les comenté anteriormente, se viene el nuevo álbum G-Funk You junto a DJ Quincy O Mac, y en noviembre de este año nos visita Seven C.E.O. de Hellafyde Records, tenemos shows en vivo, entrevistas y un par de videoclips en carpeta.
No duden que seguimos trabajando para mantener vivo el G-Funk en Chile y Latinoamérica, a un nivel profesional y de calidad.
Para terminar, después de todo lo vivido durante la creación de 7 Days in L.A., ¿qué mensaje te gustaría compartir con los jóvenes artistas chilenos y sudamericanos que sueñan con llevar su música más allá de sus fronteras, pero todavía no encuentran el camino para hacerlo realidad?
A todos los jóvenes artistas les puedo decir que el camino corto no siempre rinde frutos; el trabajo, la constancia y la confianza en uno mismo son vitales para desarrollar una trayectoria plena, sin importar el tiempo que te demores, el camino largo y bien logrado siempre rinde frutos, a no bajar los brazos y seguir luchando por sus sueños.
La historia de Big Pelón demuestra que la pasión por la música puede derribar fronteras cuando existe compromiso, disciplina y una identidad artística sólida. Con 7 Days in L.A., el rapero chileno no solo cumple un sueño que lo acompañó desde la infancia, sino que también fortalece los vínculos entre la escena latinoamericana y la tradición Westcoast, llevando el G-Funk y la cultura Lowrider a nuevos territorios. Su experiencia junto a Seven, Hellafyde Records y referentes históricos del género confirma que la perseverancia puede abrir puertas que durante años parecían inalcanzables.
Desde LaCarne Magazine, aplaudimos a los artistas que construyen su propio camino sin renunciar a sus raíces ni depender de las tendencias del momento. Big Pelón continúa trabajando para mantener viva esta cultura en Chile y Latinoamérica, proyectando su música hacia escenarios internacionales y preparando nuevos desafíos junto a su equipo. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: creer en uno mismo, trabajar con constancia y no abandonar los sueños. Porque cuando la autenticidad acompaña al esfuerzo, el camino recorrido se convierte en parte esencial de la propia leyenda. ¡El mejor de los éxitos!
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