
Shovell todavía está descubriendo la escena que les rodea, aunque por el camino se han encontrado con bandas, gente y escenarios que les han dejado claro que aquí hay ganas de hacer ruido. No parecen tener demasiada prisa por convertir todo esto en una profesión ni por seguir un manual de instrucciones: hacen música porque les mueve, porque les apetece compartirla y porque, según parece, si algo puede salir mal, siempre queda la posibilidad de hacerlo todavía más divertido.
Ahora mismo andan metidos en la mezcla de un nuevo EP, preparando material inédito, fabricándose sus propios casetes y dando forma a nuevo merch. Es decir, lo normal cuando uno está intentando mantener una banda en marcha sin perder la cordura por el camino. Y si todo esto os parece demasiado sensato, tranquilos: todavía no hemos hablado de sus rutinas antes de tocar ni de su particular filosofía sobre cómo afrontar los comienzos.
Nos sentamos a charlar con Shovell sobre amistad, música, caos, DIY y esa maravillosa capacidad de seguir avanzando sin tener muy claro hacia dónde. Eso sí: hay una cosa que queda clarísima desde el principio. Black Sabbath siempre. Pero sin Dio.
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La escena musical local es el corazón de cualquier movimiento artístico, y siempre tiene sus peculiaridades, fortalezas y desafíos. ¿Cómo veis la escena musical en vuestra área? ¿Hay algo que cambiaríais o destacaríais?
Aunque la banda es relativamente nueva y conocemos poco la escena, vemos que está de puta madre, hay un montón de bandas brutales, no cambiaríamos nada. En todos lados donde hemos tocado y la gente con que nos hemos topado, siempre todo bien. Pero aún nos queda mucho por conocer.
¿Qué os impulsó a dar el paso de crear vuestro propio proyecto? Si pudierais volver al día en que comenzasteis la banda, ¿qué consejo os daríais a vosotros mismos?
Las ganas de hacer música con gente y compartir la locura de cada uno y hacer algo con eso es lo que nos impulsa. Si pudiéramos volver atrás, lo haríamos todo igual. Nos gusta cómo empezamos y a dónde vamos, todo es aprendizaje. Y si pudiera volver al día que comenzamos, diría: “Tranquilo, que todo va a estar mal”.
Dedicarse a la música no siempre es un camino evidente desde el principio. Para muchos, hay un momento clave que lo cambia todo y les hace tomar esa decisión. ¿En qué momento de vuestra vida supisteis que queríais dedicaros a la música?
Nunca nos dimos cuenta de que queríamos dedicarnos a la música, siempre estuvo la música en nuestras vidas y de repente estás tocando en una banda con tus amigos. Las cosas se dan de forma natural y la amistad impulsa a que siempre estemos en el camino de la música, que es lo que más nos mueve.
Aunque no siempre se vea desde fuera, el trabajo nunca se detiene. ¿Qué está ocurriendo actualmente detrás de las cámaras en la banda?
Actualmente está en proceso de mezcla un E.P. de 4 temas que estamos haciendo con Hector Baeza de Estudio Aqueron. Estamos trabajando en maquetas de temas nuevos e ideas sueltas. Y, por otro lado, también estamos preparando unos casetes totalmente caseros DIY con los temas del primer single, la sesión en vivo de 7 Barbas y un tema inédito nunca lanzado. Además, hay nuevos diseños de camisetas y otros tipos de merch en proceso.
Toda banda desarrolla sus propias costumbres con el paso del tiempo. ¿Tenéis alguna rutina, tradición o manía que se haya convertido en parte de vuestra identidad?
La rutina varía y evoluciona un poco, a veces Valium, antes mucha coca y hashish y por épocas tranqui, pero siempre gas.
Gracias por compartir con nosotros estas historias y reflexiones. Antes de terminar, nos encantaría saber si tenéis algún mensaje final que queréis enviar a vuestros seguidores o a los lectores de LaCarne Magazine.
Muchas gracias a ustedes por esta oportunidad. Black Sabbath siempre, pero sin DIO.
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