Radiohead en Madrid: crónica completa de su concierto en Movistar Arena

Si te cuento que estar en el Movistar Arena la noche del concierto de Radiohead era como estar atrapado en una película de Lynch con banda sonora de Trent Reznor, quizá me creas. Todo empezó con murmullos y flashes de móviles, como si Madrid entera hubiera decidido entrar en modo “apocalipsis elegante”. La gente llevaba camisetas viejas de OK Computer y sudaderas negras que parecían uniformes de club secreto; y ahí estabas tú, intentando no sentirte un intruso en medio de tanta devoción musical.

Sí, Radiohead había vuelto a la ciudad, y lo que se venía no era un concierto cualquiera: era un ritual colectivo, un viaje sonoro en tiempo real que merecía crónica detallada, y aquí estoy para contártelo como si hubiéramos vivido la noche juntos, copa de vino en mano y opiniones a granel.

Porque seamos honestos, un show de Radiohead no se resume en “tocaron las canciones y se fueron”. Cada riff, cada cambio de luz, cada silencio entre temas tiene su peso y su historia, y aquí vas a encontrar todo eso: desde el setlist que hizo vibrar a todo el Movistar Arena, pasando por los momentos inesperados que nos hicieron reír o contener la respiración, hasta la manera en que Thom Yorke parece manipular el tiempo con su voz. Esta crónica no es solo para fans hardcore, sino para cualquiera que quiera entender cómo se vive un concierto de Radiohead en Madrid: sensaciones, sorpresas y, por supuesto, ese puntito de ironía que nunca viene mal.

Una noche que Madrid no olvidará: Radiohead en Movistar Arena

Si alguien me hubiera dicho que ver a Radiohead en el Movistar Arena sería como entrar en una especie de cápsula del tiempo musical, habría sonreído con escepticismo. Pero ahí estábamos, miles de almas envueltas en negro, sosteniendo camisetas de OK Computer como si fueran amuletos, y respirando un aire que olía a historia viva. La espera fue larga, los murmullos crecían, y cada vez que alguien murmuraba “¿ya salen?”, sentías que la ciudad entera contenía la respiración. Radiohead no llegaba simplemente a tocar; llegaba a transformar la noche en un ritual colectivo, en un momento que Madrid no olvidará.

Y es que ver a Radiohead en directo es como entrar en un cuadro de Dalí con banda sonora de Kid A: surreal, intenso y lleno de detalles que solo descubres si prestas atención. Desde los primeros acordes, Thom Yorke y los suyos te enganchan como si te susurraran secretos imposibles de ignorar. Las luces, los silencios estratégicos y ese sonido que parece vivir entre lo humano y lo etéreo, te hacen sentir que estás dentro de una experiencia más que un concierto.

Madrid lo entendió rápido: entre aplausos, suspiros y algún que otro grito de “¡Sí, Radiohead!”, la noche se convirtió en un recuerdo colectivo, un momento donde la música superó a la rutina y nos dejó a todos flotando un poco más cerca de lo que significa estar vivos.

radiohead

Preparativos, ambiente y expectativas del público

Llegar al Movistar Arena la noche del concierto de Radiohead era como entrar en un microcosmos de fanatismo exquisitamente medido: filas ordenadas, camisetas negras de In Rainbows y sudaderas con logos que solo los iniciados entendemos. El ambiente ya estaba cargado desde varias calles antes; parecía que Madrid misma respiraba al ritmo de “Creep” en modo subconsciente. La sensación era clara: la gente no venía solo a escuchar música, venía a Radiohead, a ser parte de algo que trasciende un concierto común.

Los preparativos de los fans también eran todo un espectáculo. Había quienes traían libretas para anotar cada detalle del setlist, otros que repasaban mentalmente cada riff de guitarra y batería, y algunos más, con auriculares puestos, practicaban el headbanging ante la mirada divertida de los que pasaban. Por si fuera poco, la emoción colectiva se podía enumerar así:

  1. Expectativa absoluta: todos sabían que Radiohead no hace concesiones; cualquier canción podría convertirse en una experiencia única en vivo.
  2. Ansiedad por sorpresas: rumores sobre rarezas del setlist y colaboraciones ocultas circulaban como memes virales, y la tensión crecía con cada minuto.
  3. Ritual de vestimenta: camisetas vintage, chaquetas negras y esa estética de club secreto que ya es casi un uniforme oficial de los conciertos de Radiohead.
  4. Conexión previa: la gente se saludaba como si fueran viejos amigos, compartiendo teorías sobre qué versión de “Paranoid Android” sonarían.

En pocas palabras, antes de que Thom Yorke pisara el escenario, Madrid ya estaba dentro del concierto, respirando, palpando y casi bailando con la expectativa de lo que solo Radiohead puede entregar: una noche que no se olvida.

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La entrada de Radiohead y los primeros compases

Cuando las luces bajaron de verdad y el silencio en el Movistar Arena alcanzó ese punto incómodo entre “ya va a empezar” y “¿por qué no empieza ya?”, supimos que Radiohead no iba a hacer las cosas como cualquier otro concierto. Nada de abrir con el hit más fácil: lo suyo fue casi un leve guiño íntimo antes del gran golpe. Y entonces, sin aviso más allá de una explosión controlada de luz, arrancaron con “Let Down” —ese tema clásico de OK Computer que de pronto volvió a sonar como si estuvieras escuchándolo por primera vez— y la sala entera exhaló al unísono como si Madrid entera hubiera estado conteniendo la respiración desde la mañana.

A partir de ahí, Radiohead desplegó un inicio de setlist que fue toda una declaración de intenciones, casi como si Thom Yorke hubiera dicho: “No estamos aquí para complacerte, estamos aquí para llevarte a un viaje”. Después de Let Down vinieron “2 + 2 = 5”, el furioso post‑rock elegante que rasga la expectativa desde el primer acorde, y luego “Sit Down. Stand Up.”, un retorno a viejas glorias que hacía años que no se escuchaba en directo.

Fue como si hubieran mezclado lo cerebral con lo visceral desde la primera canción, y antes de que te dieran tiempo a procesar, ya estabas inmerso en “Bloom” y “Lucky”, donde la atmósfera parecía flotar sobre nosotros mientras cada nota venía envuelta en una ola de luz y expectación pura.

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Momentos clave, interacciones y sorpresas

Si hay algo que define un concierto de Radiohead, es que nunca sabes exactamente cuándo te va a golpear lo inesperado. Y en Madrid, el Movistar Arena fue testigo de varios de esos instantes que hacen que un show pase de ser “muy bueno” a inolvidable. Por ejemplo, cuando Thom Yorke decidió interactuar con el público en “Paranoid Android”, preguntando casi en susurros cómo nos sentíamos, se sintió menos como un músico hablando a la audiencia y más como un amigo conspirando contigo en secreto. Ese tipo de guiños, que podrían pasar desapercibidos si no prestas atención, son la firma de Radiohead: sutiles, irónicos y cargados de significado.

Luego hubo momentos en los que la banda rompió con la rutina del setlist esperado. Durante “Everything in Its Right Place”, los sintetizadores envolvieron el escenario mientras las luces jugaban con sombras imposibles, y parecía que cada asistente estaba flotando en su propia burbuja sonora. Las sorpresas no se limitaron a lo visual: algunos arreglos de canciones clásicas, como “No Surprises”, incluyeron cambios mínimos pero profundamente efectivos que generaron murmullos de reconocimiento entre los fans más atentos.

Clausura, bises y despedida

Llegó el momento que nadie quería que llegara: la despedida. Después de casi dos horas y media de intensidad máxima, Radiohead cerró el concierto en Madrid con una precisión casi cruel, dejándonos con ganas de más pero también con la sensación de haber vivido algo único. La banda eligió los temas finales como quien escribe el último acto de una obra de teatro: “Idioteque” explotó en energía, haciendo que todo el Movistar Arena temblara, mientras la iluminación y los sintetizadores convertían la sala en un caos controlado.

Y justo cuando creías que todo había terminado, Thom Yorke regresó con una sonrisa irónica y unos cuantos pasos de baile torpes para los bises, como diciendo: “Sí, todavía tenemos algo más que contar”.

Los bises incluyeron joyas como “Paranoid Android”, donde Radiohead bajó el volumen pero multiplicó la emoción, dejando que cada nota y cada acorde calara profundo. La despedida final fue casi ceremonial: aplausos, luces bajas y ese silencio cargado de admiración que solo se da cuando sabes que acabas de presenciar algo que va más allá de un simple concierto. Madrid se quedó allí, entre suspiros y murmullos, y Radiohead se marchó con esa mezcla de misterio y cercanía que caracteriza a la banda: dejando la sensación de que podrías estar escuchando lo mismo mil veces y siempre descubrirías algo nuevo. Fue un cierre a la altura de la noche, elegante, emotivo y ligeramente irónico, como ellos mismos.

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Preguntas frecuentes

¿Radiohead es una banda de rock?

Radiohead es una banda británica de rock alternativo conocida por su estilo experimental y evolución musical.

¿Se formó Radiohead en los años 90?

Sí — la banda se formó a principios de los años 90 en Abingdon, Inglaterra.

¿Radiohead ha sido incluida en el Salón de la Fama del Rock?

Sí — Radiohead fue inducida al Rock and Roll Hall of Fame en 2019.

¿Radiohead está de gira en 2025?

Sí — Radiohead anunció una gira europea en 2025, su primera en siete años.

¿Radiohead tocará varias noches en Madrid?

Sí — la gira de 2025 incluye múltiples fechas en Madrid como parte de sus 20 conciertos en Europa.

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