
Quizás también te interese leer:
– Rodrigo Pagavino lleva la guitarra al límite con Velomorph
– Bleeding Abyss prepara un futuro cargado de Death Metal
– Ruins Legacy: rituales, metal extremo y un futuro sin límites
Hikari Juampe: del universo distópico a la luz
¿Cómo fueron los primeros ensayos y qué recuerdos guardas de aquella etapa? ¿Qué has aprendido desde que comenzaste esta aventura musical?
Es difícil ponerle un punto de inicio exacto a cuándo nace Hikari Juampe. Si echo la vista atrás, diría que mis primeros pasos en la música los di completamente solo. Mis padres me contaban que con apenas tres años, cuando nos íbamos de viaje, yo reunía a los demás niños en los hoteles disfrazado de superhéroe para cantarles.
Viendo esa pasión, me apuntaron al conservatorio, pero la suerte quiso que solo quedara plaza en guitarra, un instrumento que por entonces aborrecía porque yo solo quería cantar o tocar el violín. Sin motivación, lo acabé dejando. Aun así, nunca dejé de cantar, de improvisar y de crear. No fue hasta 2018 o 2019 cuando volví a conectar con esa chispa junto a mi hermano Alejandro (batería de Hijos del Olivar).
Empezamos a ensayar simplemente por puro disfrute: él a la batería y yo con mi ukelele. De esa época nació «So far away» (que en aquel momento llamamos «Lejos. Sí.»), escrita durante el confinamiento. Más tarde, junto a mi primo Jesús, ese impulso nos llevó a fundar Hijos del Olivar. Sin embargo, para experimentar todo lo que necesitaba a nivel personal, tuve que emprender mi propio camino.
Mientras en la banda vivía el rock, en solitario empecé a volcar todo mi mundo interior. Ver la evolución desde aquellos ensayos caseros con mi hermano —pensando que jamás pisaría un escenario— hasta el día de hoy, habiendo lanzado trabajos como Disorder, Dehumanization o el single «Los Sinson», me ha hecho darme cuenta de lo poco que valoraba mi propia capacidad.
En los ensayos más recientes, donde he vuelto a contar con mi hermano como parte fundamental de mi equipo como artista independiente, he aprendido algo vital: cuando buscas crecer a toda costa, te paraliza el miedo a equivocarte o a no ser perfecto; pero cuando haces las cosas por y para ti, lo verdaderamente importante es disfrutar el camino. También me he dado cuenta de que las prisas no son buenas consejeras.
En septiembre del año pasado lancé mi primer proyecto más ambicioso, Disorder, un disco ecléctico que iba del indie pop al rock y metal industrial para narrar la caída en la locura de un personaje. Poco después, en mayo de este año, publiqué Dehumanization, un trabajo conceptual y distópico de corte ciberpunk donde volqué todo el estrés, el masking extremo, la ansiedad y la disociación que venía arrastrando. Utilicé la música como terapia y terminé plasmando todo mi malestar en ella.
Tomándome las cosas con un poco más de calma, en junio saqué «Los Sinson», un tema guardado al que le puse mucho amor y donde muestro realmente quién quiero ser y qué quiero lograr. Creo que es justo ahí donde termina de nacer verdaderamente Hikari Juampe.
En la música, hay debates interminables sobre qué es más esencial para una canción: la letra que transmite el mensaje o la melodía que hace que nos quedemos con ella en la cabeza. ¿Qué dirías que es más importante en una canción: la letra o la melodía?
Soy plenamente consciente de la fuerza que tiene una buena melodía. Si no engancha, hoy en día la canción está prácticamente sentenciada al olvido. Vivimos en una maquinaria de consumo frenética donde miles de personas intentan lo mismo que tú, muchas veces impulsadas por algoritmos o grandes presupuestos.
Sin embargo, yo prefiero desmarcarme de esa lógica. Una influencia indispensable en mi forma de entender la música proviene del rap —desde clásicos como Haze, Porta, Nach o SFDK hasta propuestas más experimentales y rockeras como Twenty One Pilots o Linkin Park—.
Para mí, lo más importante de una canción no es que se haga viral ni que tenga el gancho perfecto para un clip de TikTok. Lo verdaderamente imprescindible es que tenga una letra que te acompañe, que te haga reflexionar o que te haga sentir comprendido. Esa letra que, cuando la escuchas en un momento oscuro, te dice: «sé lo que sientes y no estás solo«.
Ser músico es una vida apasionante, pero también tiene sus retos, sobre todo cuando se trata de encontrar un equilibrio entre la carrera y la vida personal. ¿Cómo gestionas el equilibrio entre la vida personal y la profesional siendo músicos?
En mi caso, el equilibrio no nace de separar ambas facetas, sino de fusionarlas. No puedo concebir mi vida sin la música, pero también siento que mi propuesta musical no tendría ningún sentido sin mi parcela personal. Soy psicólogo sanitario recién graduado y es en la psicología donde vuelco todo mi ser.
Sigo buscando la manera de entrelazar la terapia con la creación musical, y es algo que no quiero limitar a las cuatro paredes de una consulta; mi sueño es llevar a los escenarios una propuesta que sirva de vía de escape, que ayude a la gente a liberarse, sentir y vibrar.
Es verdad que a veces me frustra no poder dedicarle el 100% de mi tiempo a la música, pero con el tiempo he entendido que es mejor así. Focalizarse de forma obsesiva en algo termina pasando factura. He atravesado etapas en las que utilizaba la producción como vía de escape frente a la rutina y los estudios, y acababa canalizando toda mi ansiedad en el proyecto. Tener esa distancia justa me ayuda a mantener la perspectiva.
Los artistas rara vez permanecen quietos demasiado tiempo. ¿Cómo marcha la maquinaria de Hiraki Juampe y qué tienes en movimiento actualmente?
Ahora mismo estoy volcado en la búsqueda de conciertos por mi zona y en diseñar un directo vivo, terapéutico y con una puesta en escena con la que el público disfrute al máximo. En el plano conceptual, estoy dando forma a un nuevo trabajo enfocado en la nostalgia, la búsqueda de una vida más sencilla y las emociones cotidianas. Además, me he propuesto utilizar el proyecto como un diario de mindfulness.
Ya no quiero que sea solo un escaparate para subir actualizaciones musicales, sino un espacio transparente donde mostrar quién soy y cómo me siento en el día a día. Durante las etapas de Disorder y Dehumanization me comuniqué por redes de forma muy críptica, adoptando la máscara de ese universo distópico como si yo mismo estuviera atrapado en una simulación. Ahora quiero dejar atrás esa coraza: mostrar no solo la oscuridad, sino también la luz. Ser la versión más «Hikari» (luz) de mí mismo, de Juampe.

Toda artista tiene temporadas especialmente intensas. ¿Qué parte del proyecto te está absorbiendo más energía estos días?
Sin duda, el reto de dar a conocer el proyecto y conectar con nueva gente. Al gestionar esto de forma independiente, me toca asumir todas las parcelas ejecutivas y creativas. Aunque mi pareja es un pilar fundamental que me apoya con el apartado visual —fotografía, portadas y diseño—, la responsabilidad de ponerme delante del micrófono, coordinar la comunicación y tocar puertas recae sobre mí. Estar afincado en Jaén, siendo una ciudad pequeña, añade cierta dificultad: las oportunidades escasean y el circuito suele apostar por lo seguro o por lo que suena en radio. Es un terreno complejo para propuestas alternativas.
De hecho, tras mi último concierto, aunque hubo gente que lo disfrutó mucho, la poca afluencia y el comentario de alguien diciéndome que «era música para triunfar en internet más que en un escenario» me dejó dándole vueltas a la cabeza durante días. Pero seguimos trabajando duro para abrirnos hueco y conseguir las oportunidades que este proyecto merece.
Ha sido un placer hablar contigo y conocer más sobre tu proceso y experiencias. Antes de despedirnos, ¿quieres dejar unas últimas palabras para tus seguidores o para los lectores de LaCarne Magazine?
Primero que nada, muchísimas gracias a LaCarne Magazine por el espacio y la entrevista, y a todos los que os habéis tomado el tiempo de leer estas palabras. Si pudiera dejaros un mensaje, sería este: no dejéis que nadie os diga que lo que hacéis no tiene sentido, ni siquiera vosotros mismos en vuestros momentos de duda.
Si alguna vez os arrepentís de lo que habéis construido, o sentís que no estáis llegando a nadie y que es una pérdida de tiempo… recordad que el sol volverá a salir pase lo que pase. No hagáis las cosas por complacer a los demás; hacedlas por vosotros, sed felices con lo que amáis y, por encima de todo, disfrutad del proceso.
ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE HIRAKI JUAMPE EN: Instagram, YouTube, Spotify.


