Aislamiento acústico, el secreto de un buen estudio

Tener bien controlado el aislamiento acústico de tu estudio es súper importante. Si eres un músico, y estás siempre a la última, seguro que ya estás familiarizado con las nuevas tecnologías, y el bricolaje de guerrilla para algunas tareas con el grupo.

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En esta ocasión, voy  intentar ayudarte con el aislamiento acústico para un estudio de grabación. Puede que estés trabajando en alguna maqueta, o que directamente quieras acercarte al mundo de la grabación digital de audio. Si éste es tu objetivo, tarde o temprano tendrás que hacer frente a los molestos sonidos que se cuelan en nuestras grabaciones.

Cualquier toma que no quede limpia podrá arruinar cualquier pista que hayamos grabado, aunque haya sido la mejor del día. Lo bueno de la insonorización y el aislamiento acústico es que puede ser bastante barata y fácil de hacer, siempre que sepas los pasos a seguir. Te dejo con los consejos para el aislamiento acústico para un estudio de grabación, y los pasos que tienes que seguir.

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Materiales para aislamiento acústico

Aislamiento acústico – Dónde se debe construir

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Tienes que tener claro dónde vas a construir el estudio antes siquiera de coger las herramientas. Lo mejor es transformar alguna habitación amplia, como el sótano o un garaje. Si no tienes ninguno a mano tendrás que transformar alguna habitación de tu casa. No te preocupes, lo que nos interesa es aislar completamente la habitación, y no saldrá ningún ruido que pueda molestar a los vecinos.

Conseguir aislamiento acústico total en el estudio
Si ya has empezado a grabar los primeros temas, habrás observado que en cada toma se cuelan un montón de sonidos no deseados, sobre todo si el equipo es de calidad. Nuestro objetivo en esta parte del proceso es crear un habitación dentro de otra, y conseguirlo con un contacto mínimo. Hacer una pared doble es la opción más usada, y cubriendo la pared con lana de roca conseguiremos el aislamiento acústico para el estudio de grabación que estamos buscando.

No olvides que aparte de insonorizar las paredes, también puedes insonorizar el techo, y poner alfombras en el suelo.

Hay también distintos vinilos, que puedes encontrar en tiendas de bricolaje, para que puedas insonorizar las puertas y las ventanas. Sólo tienes que elegir el que mejor se amolde a tus circunstancias.

Necesitas conocer la ciencia del sonido. De esta forma sabrás cómo se propaga el sonido y todas las características que agrupa. No estaría de más buscar algún curso en la red sobre el sonido y aprender las distintas resonancias dentro de una habitación. Tenemos que controlar el sonido.

aislamiento acustico

¿Tu estudio es cómodo?
Después de todo el trabajo en el aislamiento acústico, sería un desperdicio de tiempo si no apetece estar en él. Por lo tanto, intenta que sea cómodo, que sea agradable a la vista. Tiene que tener mucha luz, ventilación y un montón de enchufes. Elimina cualquier elemento que pueda vibrar o emitir cualquier zumbido.

Lo mejor sería que hicieras algún curso donde aprendas las claves de un ingeniero de audio, y sacar el máximo partido a tu nuevo estudio. Usa estos consejos para conseguir un aislamiento acústico para tu estudio de grabación. Aunque sean unas nociones básicas, te servirán para iniciar un proyecto del que te engancharás, te lo aseguro. 😉

Aislamiento acústico – ¿Qué es el sonido?

sonido

Pues el sonido no es ni más ni menos que una vibración mecánica de las partículas del aire, que en contacto con el tímpano, se transmite al oído. A través del oído interno y el nervio auditivo, el cerebro interpreta estas vibraciones. Lo que el cerebro interpreta es lo que oímos.

La vibración de una partícula significa que esta se mueve en las proximidades de su posición original y pasada la vibración volverá a su posición original. Una vibración es (por ejemplo) lo que ocurre en la superficie de agua en reposo, si se arroja una piedra: esta crea una vibración que avanza y hace que las partículas de la superficie suban y bajen, pero pasada la onda, las partículas siguen donde estaban.

La diferencia con el ejemplo del agua, es que en el aire los movimientos de las partículas son longitudinales, en la dirección de avance del sonido. Si tenemos una superficie que vibra, como puede ser el cono de un altavoz, la vibración se transmite a las partículas de aire que están en contacto con la superficie, empujándolas hacia adelante y hacia atrás, y éstas a su vez empujan a las siguientes y cuando las primeras se retraen (se vuelven hacia atrás) las segundas también y así se va propagando la onda por el aire.

Tomando la definición de sonido, como aquello que el oído humano es capaz de percibir, habría que limitarlo a las vibraciones de frecuencias comprendidas entre 20 y 20.000 Hz (Hertzios = ciclos completos en un segundo). De este modo se llamarían infrasonidos a las vibraciones cuya frecuencia fuese menor de 20 Hz y ultrasonidos a las que oscilan por encima de los 20 KHz (kilo hertzios).

Para la audición en los seres humanos, es necesario que la vibración tenga una frecuencia comprendida entre unos 15 y 20.000 hercios, y su intensidad sea la suficiente para llegar al oído interno. Es decir para que esa vibración sea perceptible por un oído humano, ésta debe oscilar aproximadamente entre 15 y 20.000 veces por segundo.

Cuando las vibraciones pasan estos márgenes no son perceptibles al ser humano.

Algunos animales como el perro por ejemplo son capaces de escuchar frecuencias fuera de estos márgenes, de ahí que cuando escuchamos un silbato para perros, no se produzca en nuestros oídos ninguna sensación ya que estos silbatos suelen emitir frecuencias entre 30 y 50 KHz a las que no llega nuestro umbral de audición.

Este rango de escucha para los humanos también varía con la edad y no todos llegamos ni a 20Hz ni a 20000Hz, sobre todo quienes trabajamos con sonido, ya que el oído se resiente bastante y con el tiempo se pierde nivel de audición. Si la exposición a altos niveles de ruido es prolongada pueden producirse pitidos, más conocidos como acúfenos. Muchos de los lectores sabrán a qué pitidos me refiero… Pero esto es otro tema que podría dar para una entrega entera de tutoriales.

Para que se produzca un sonido son necesarios tres elementos:

  1. Un cuerpo capaz de vibrar.
  2. Un medio elástico por el que se desplacen las vibraciones (aire, agua, hierro)
  3. Un receptor (El oído humano, un micrófono).

Cómo se propaga el sonido en nuestro estudio

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Las perturbaciones creadas por las vibraciones sobre el estado de reposo inicial de las partículas de aire, se traducen en variaciones muy pequeñas de presión.

Las partículas de aire se acercan y alejan con las vibraciones, se comprimen y «descomprimen». Esta variación de presión es lo que se mide. La unidad de medida de la presión es el Pascal (Pa). Sin embargo esto obligaría a tratar con unidades muy pequeñas, por eso se usa otra medida relativa: el «Nivel de Presión Sonora» (NPS), que se mide en decibelios (dB).

El NPS en decibelios es el resultado de la siguiente operación matemática que por supuesto nadie tiene porqué aprenderse: 20·Log10 (presión/Pref), siendo «Pref» la presión de referencia = 20·10-6 Pa ( = 0,00002 Pa). La presión de referencia es la mínima que puede detectar el oído humano medio. Con lo que si tenemos un Nivel de Presión Sonora (NPS) = 0 dB, diremos que hay silencio. En términos de habla inglesa, las referencias NPS se encuentran como SPL (Sound Pressure Level), y por influencia, también en documentación de habla hispana se suelen encontrar datos en dB SPL.

Aquí os dejo una tabla orientativa sobre los niveles de presión sonora en diferentes ambientes:

VALORES MEDIOS EN DB

  • 25 dB NPS en un dormitorio urbano
  • 57 dB NPS en conversación normal
  • 64 dB NPS en conversación de tono elevado
  • 85 dB NPS durante un grito
  • 115 dB NPS en una discoteca
  • 130 dB NPS de umbral de dolor

¿Cómo se propaga el sonido?

El sonido es una vibración, que, como tal, se puede dar en cualquier medio material, sólido, líquido o gaseoso (como el aire). En cada medio, se propaga a una velocidad diferente, principalmente en función de la densidad. Cuanto más denso sea el medio, mayor será la velocidad de propagación del sonido.

En el vacío, el sonido no se propaga, al no existir partículas que puedan vibrar. En este caso tenemos una muestra del clásico error de las películas de ciencia ficción: el sonido de las explosiones en el espacio. Dado que el sonido no se propaga en el vacío es imposible que puedan escucharse.

En el aire, el sonido se propaga a una velocidad aproximada de 343 m/s (metros por segundo). Esta velocidad puede variar con la densidad del aire, afectada por factores como la temperatura o la humedad relativa. En cualquier caso, para distancias de decenas de metros las variaciones son mínimas. Un valor típico de velocidad del sonido en el agua son 1500 m/s (el agua es más densa que el aire).

En el agua, la densidad varía mucho en función de factores como la profundidad, la temperatura o la salinidad. La propagación del sonido en el agua, es el fundamento de los sistemas de sonar utilizados en barcos y submarinos para detectar obstáculos u objetivos y para enviar datos codificados. Para aplicaciones sonar las frecuencias que se utilizan corresponden a los ultrasonidos. En materiales metálicos, el sonido se propaga a velocidades superiores a las anteriores, por ejemplo, en el acero el sonido se propaga a una velocidad en torno a 5000 m/s.

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  1. Objetivos de un Home Studio - CÁRNICA 16 febrero, 2016 Responde

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