Cervantes, inspiración traducida en creaciones musicales

cervantes La música y Cervantes

El mes de octubre tiene para la localidad de Alcalá de Henares, en España, un carácter muy especial. Todos los años celebra su SEMANA CERVANTINA, y es toda la población un alboroto, un bullir de fiesta, teatro de calle, música, exposiciones, prácticas de cetrería y mil y un espectáculos callejeros que convierten al municipio en una ciudad del siglo XVI.  Alcalá cada año conmemora el nacimiento de su hijo más preclaro, Don Miguel de Cervantes Saavedra, que, venido al mundo el 29 de septiembre de 1547, fue bautizado en el mes de octubre, y de ahí la elección de este mes para recordarle especialmente.

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“Cervantes tocaba la guitarra, y conocía la terminología como sólo un intérprete la conocería”

Estamos en el año cervantino. Hemos celebrado en abril el 400 aniversario de la muerte del genio, y con tal motivo, España, al más grande de sus escritores, le dedica todo el año una programación destinada a recordarle en toda su honda y larga personalidad. Así, entre tantos actos y actividades que lo tienen por centro de interés, no faltan conciertos de música, que aluden a los famosos personajes de su creación y a episodios que emanan de sus obras. Y la agenda cultural del mundo ha unido a Cervantes y Shakespeare, los más grandes de la literatura, que murieron el mismo día y año, rindiéndose a sus respectivos talentos.

No quisiera yo que se escapase este 2016, su año conmemorativo, y al hilo de su fecha de nacimiento, sin que se esbozara al menos una visión del manco de Lepanto, que por su aproximación a la música le convierte, además de escritor,  en músico. Si no un relevante músico practicante, sí un personaje próximo a  Afrodita, Apolo, Artemisa, Euterpe, o Terpsícore, todos dioses del Olimpo que tienen que ver con  la música.

Ninguna obra como la de Miguel de Cervantes ha servido como tema e inspiración en el ancho mundo para ser traducida en creaciones musicales de todo género: Operas, cantatas, operetas, zarzuelas, poemas sinfónicos, ballets…, e incluso género ligero. Sería interminable citar los títulos universales que su producción literaria  ha  imaginado en obras maravillosas de la literatura musical. Producción que no cesa en nuestros días.

Por otra parte, toda la creación literaria de Miguel es también fuente de información tanto de canciones de la época como de repertorio vihuelístico, de bailes, instrumentos musicales, con una exposición siempre de gran solvencia, exactitud y conocimiento.

No nos cabe duda alguna de que el autor clásico y universal tenía una gran inclinación por el  arte de la música, inclinación que unía al inconmensurable arte de su pluma. Y hay sobrados motivos para así creerlo, pues en buena parte de sus obras lo demuestra. Lo que escribía lo hacía con conocimiento de causa. Si no era un riguroso experto, es bien cierto que conocía los principios generales de la armonía, del canto y del baile, habiéndonos legado un buen puñado de romances y canciones que ilustran pasajes de sus novelas.

Finalmente, hay que colegir de sus escritos que era también intérprete. Cervantes tocaba la guitarra. No sabemos si era bueno o regular, pero sí que conocía la terminología como solo un intérprete que habitualmente practica emplea. Hay un gran trabajo del musicólogo Miguel Querol Gavaldá, que estudió en profundidad la obra cervantina, y deduce con gran habilidad y sentido cuanto aquí de manera sucinta digo. Un estudio sugestivo para mirar desde otro ángulo al autor del Quijote, que si como escritor está a la cabeza de la literatura española, su nombre también está escrito en los diccionarios de la música.

http://www.liricaextremeña.es/

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