Hay discos que pertenecen a una época y otros que, con el paso del tiempo, consiguen escapar de ella. Please, el disco debut de Pet Shop Boys, pertenece a la segunda categoría.
Cuarenta años después de su lanzamiento, el 24 de marzo de 1986, aquel primer trabajo de Neil Tennant y Chris Lowe, con la producción de Stephen Hague, continúa sonando como una declaración de principios: elegante, electrónico, urbano, irónico y deliberadamente distante.
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Pet Shop Boys: 40 años de Please, el comienzo de una revolución pop

En 1986, el pop electrónico todavía estaba construyendo su identidad. Los sintetizadores y las cajas de ritmos ya habían dejado de ser una rareza, pero los Pet Shop Boys encontraron una manera particular de utilizarlos. No buscaban solamente fabricar canciones bailables: querían construir pequeños relatos sobre la vida moderna, el deseo, el dinero, las relaciones y las contradicciones de una sociedad obsesionada con el éxito.
Please apareció después de que West End Girls se convirtiera en un éxito internacional. La canción había nacido originalmente en 1984, pero fue la nueva versión producida por Stephen Hague la que transformó al dúo en una de las grandes revelaciones del pop británico. En enero de 1986 llegó al número uno del Reino Unido y posteriormente alcanzó también el primer puesto en Estados Unidos y otros países.
El éxito de West End Girls podría haber convertido al primer álbum de Pet Shop Boys en un simple vehículo para un single. Ocurrió exactamente lo contrario. Please demostró que detrás de aquel hit existía una concepción artística mucho más amplia.
Desde el comienzo, Two Divided by Zero establece el clima del álbum: máquinas, melodías sintéticas y una sensación de movimiento permanente. Después llega West End Girls. Esta canción tiene algo extraño incluso cuatro décadas después: parece al mismo tiempo íntima y distante, romántica y amenazante. La voz de Tennant no busca la potencia de un cantante tradicional; su aparente frialdad se convierte precisamente en uno de los instrumentos fundamentales del sonido del grupo.
Opportunities (Let’s Make Lots of Money) lleva esa ironía todavía más lejos. La canción juega con la ambición, el dinero y el lenguaje empresarial de los años ochenta. Su célebre estribillo puede escucharse como una celebración del capitalismo de la década, pero también como una parodia de sus códigos. Esa ambigüedad sería una de las grandes virtudes de Pet Shop Boys: decir algo con suficiente distancia como para permitir que el oyente decida cuánto hay de ironía y cuánto de verdad.
Love Comes Quickly, por su parte, muestra otra faceta. Es una canción sentimental, pero nunca convencionalmente sentimental. La emoción aparece envuelta en sintetizadores y ritmos electrónicos, como si el sentimiento tuviera que atravesar una superficie cuidadosamente fría antes de llegar al oyente.
El disco continúa con Suburbia, quizá una de las canciones que mejor resumen el universo de Please. La vida suburbana aparece convertida en un escenario de aburrimiento, violencia, deseo de escapar y absurdo cotidiano. No es casualidad que el tema terminara convertido en otro de los grandes singles del período.
Pero reducir Please a sus singles sería perder buena parte de su encanto. El resto del disco se completa con Tonight Is Forever, Violence, I Want a Lover, Later Tonight y Why Don’t We Live Together? Hay romanticismo, humor, melancolía, deseo y observación social, todo ello unido por una producción electrónica que hoy puede parecer sencilla, pero que ayudó a definir una manera de hacer pop.
También resulta significativo el propio título. Neil Tennant y Chris Lowe eligieron llamarlo Please porque querían que el público pudiera entrar en una tienda de discos y simplemente pedir «el álbum de Pet Shop Boys, por favor» («Can I have the Pet Shop Boys album, ‘Please’?»).
Cuarenta años después, lo más llamativo no son solamente las cifras. Es la naturalidad con la que Please sigue funcionando. Escucharlo hoy permite comprobar que Pet Shop Boys no estaban simplemente aprovechando la moda del synth-pop: estaban estableciendo un lenguaje propio.

Neil Tennant y Chris Lowe continuarían desarrollándolo durante décadas, atravesando cambios tecnológicos, modas y transformaciones de la industria musical. Pero muchas de las características que definirían su carrera ya estaban allí: la fascinación por la cultura urbana, el humor, la electrónica como lenguaje pop, las melodías memorables y esa particular capacidad para convertir una observación cotidiana en una canción aparentemente sencilla y profundamente ambigua.
Por eso, celebrar los 40 años de Please no significa solamente mirar hacia 1986. Significa escuchar cómo empezó una de las asociaciones más singulares y duraderas de la música popular británica. Cuatro décadas después, aquel «por favor» que daba título al disco sigue sonando como una invitación. Y basta aceptarla para volver a entrar en el mundo de Pet Shop Boys.
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