Mesetarians: una propuesta de mestizaje con carácter y visión de directo

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Mesetarians: la banda de mestizaje que une experiencia y energía en un sonido propio

Elegir una sola canción es difícil, porque Mesetarians nace precisamente de muchas vidas musicales cruzándose, ocho concretamente. Pero si tuviéramos que escoger una banda sonora, tendría que ser una canción que mezclara celebración y rabia, calle y memoria, ganas de bailar y ganas de decir algo.

Nos representan las canciones que no se quedan quietas: las que empiezan como una fiesta y, cuando rascas un poco, hablan de lo que nos preocupa, de lo que nos atraviesa y de lo que vemos alrededor. En ese sentido, más que una canción concreta, nuestra banda sonora sería una mezcla entre el pulso del barrio, la energía de un directo y esa sensación de seguir adelante aunque el contexto y la situación no lo ponga fácil.

Si hablamos de Mesetarians, quizá la canción que mejor podría funcionar como declaración de intenciones es “Generación suicida”, porque resume bastante bien una parte de nuestra mirada: una generación llena de contradicciones, cansada de promesas vacías, pero todavía con ganas de cantar, juntarse y hacer ruido.

Venimos de sitios bastante distintos, y eso se nota. En Mesetarians hay rock, ska, reggae, cumbia y punk rock, pero también hay muchas influencias menos evidentes que se cuelan en la forma de componer y arreglar los temas.

Nos interesa mucho la música entendida como algo vivo: canciones que se cantan en grupo, ritmos que invitan al movimiento y letras que conectan con lo cotidiano y el día a día. Ahí pueden aparecer detallitos de cumbia, ska, canción social, sonidos balcánicos o incluso cierta forma de entender el directo que viene más del punk o el rock que de la técnica pura: tocar con verdad, con energía y sin impostura.

También influye mucho el recorrido anterior de los músicos que formamos la banda. Algunos venimos de proyectos más cercanos al rock, otros del mestizaje, otros del punk… Al final, lo interesante no es sumar estilos como si fueran etiquetas, sino conseguir que todo eso suene a una misma banda.

Los nervios están ahí siempre, y casi preferimos que no desaparezcan del todo. Cuando no hay nervios, quizá es que algo importante se ha perdido. La clave está en convertir esa tensión en energía.

Antes de salir intentamos centrarnos en lo básico: estar juntos, mirarnos, recordar que somos ocho personas empujando en la misma dirección y que el concierto no va de demostrar nada artificial, sino de compartir canciones con el público. Hay una parte de preparación, ensayo y concentración, pero también una parte muy física: en cuanto suena el primer golpe y ves a la gente delante, todo se coloca.

Además, al ser una banda numerosa, el grupo ayuda mucho. Si uno entra más nervioso, otro sostiene. Si uno se viene arriba, arrastra al resto. Esa dinámica colectiva es muy Mesetarians: no dependemos de una sola persona, sino de la energía común que se genera encima del escenario.  

Estamos en un momento muy especial porque estamos empezando a enseñar el trabajo de mucho tiempo. Mesetarians ha sido una banda cocinada a fuego lento: varios años de formación, búsqueda de sonido, composición y construcción de una identidad propia.

En los próximos meses seguiremos presentando canciones de nuestro primer disco, “Sembrando tempestades”, y preparando el directo para llevarlo a todos los sitios posibles. Ya hemos ido mostrando temas como “Generación suicida”y “Barrio”, y la idea es seguir abriendo esa puerta con nuevas canciones.

A finales de este mes estrenamos nuevo single, Utopías, uno de los temas que más cariño hemos cogido y más puede representar la dirección que pretende llevar la banda, aunque nunca se sabe…

Lo que puede esperar la gente es movimiento: más música, más escenario y más Mesetarians. Queremos que el proyecto crezca desde donde creemos que tiene más sentido: las canciones propias y el directo.

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No sabemos si hay un secreto, pero sí hay varias cosas imprescindibles: paciencia, honestidad y sentido del humor. Una banda de ocho personas no funciona si todo el mundo quiere tener razón todo el tiempo. Hay que saber escuchar, ceder y entender que el proyecto está por encima del ego individual.

También ayuda mucho tener claro por qué haces esto. En nuestro caso, no estamos aquí por inercia. Hemos tardado tiempo en formar la banda, encontrar a la gente adecuada y construir un repertorio propio. Eso hace que valoremos mucho lo que tenemos entre manos.

La ilusión se mantiene cuando ves que las canciones crecen, que el directo funciona y que lo que haces conecta con las personas. Al final, una banda sigue viva cuando todavía hay algo que decir y ganas de decirlo juntos.

Dar las gracias a quienes se acercan a escuchar, a quienes comparten una canción, vienen a un concierto o simplemente dan una oportunidad a una banda que está empezando a enseñar todo lo que lleva tiempo preparando.

Mesetarians nace con ganas de hacer canciones propias, de defenderlas en directo y de construir algo honesto, sin disfraces. Venimos de Madrid, de León, de diferentes lugares del país, de distintas bandas y de distintas formas de entender la música, pero nos une una idea bastante sencilla: hacer canciones con verdad, energía y corazón.

A los lectores de LaCarne Magazine les diríamos que se acerquen sin prejuicios, que escuchen los temas y, sobre todo, que vengan a vernos en directo. Ahí es donde todo cobra sentido.

ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE MESETARIANS EN: Instagram, YouTube, Spotify.

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