Fônal y su nuevo trabajo «Volando en Olivença»

Fônal, «Volando en Olivença» (2018)

Es una suerte que, en los derrotistas tiempos que corren, podamos contar con la fortuna de refugiarnos en la música de grupos que no temen ni soportan ningun atisbo de verguenza al cantar sobre lo maravillosa que puede ser la vida, y muy especialmente al amor («¡Otra vez con esa ridícula obsesión con el amor!»), que, como tan dulcemente afirmaba John Lennon, no hace más que elevarte en toda esencia.

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Todo lo que necesitas es amor – Fônal y su nuevo disco «Volando en Olivença»

El trío electrónico extremeño Fônal nos presenta nuevo EP, un formato en donde se sienten cómodos y albergan una felicidad pareja a la que aluden sus nuevos temas.

De nuevo estupendos riffs de guitarras de Rubio Salas y Alfonso Búrdalo, con programaciones suaves y nada machaconas, que forman una sólida base con unos bajos excelentes (en los que ha habido colaboración de David González Toro, de Lúa Gramer) que han subido de nivel en este trabajo.

Bajos sencillos, bonitos y efectivos, de esos que consiguen que quieras sentirlos en tu cara aunque no tengas ni puñetera idea de lo que es un bajo.

La voz de Inma Gonzalez, tan dulce y soñadora que evoca sentimientos mágicos, siempre destaca con melodías Pop, auténticas protagonistas en las canciones de los cacereños, especialmente cuando susurra junto a la también maravillosa voz de Alfonso.

Frases directas al centro del corazón, («Estoy volando sola en mi habitación… esto es amor«). Imposible escuchar el estribillo de la parte final de «Volando en Olivença», canción homónima del disco, primer single y, sin duda, la más destacada junto quizás «1997», sin que una gota fría resbale por tu espina dorsal y se te ponga la piel de gallina.

Bonita y romántica la historia de «1997», que sin duda será el segundo single. Con textos dulces, sinceros, directos y también maravillosos (…dices que vas a quedarte acariciándome el pelosonrío y al mirarte siento fuerzas poderosas, te veo con otros ojos, eres con quien quiero estar…), referencias musicales a festivales como Contempopranea o a mitos musicales que a los «treintamuchañeros» nos marcaron sin duda, como The Smashing Pumpkins o The LemonHeads.

fônalEn segundo plano quedan temas como «Happy Faces», que podría sonar perfectamente de fondo en un local Chill out; «Te desvaneces», un tema muy tranquilo y de temática más intimista, también con gran bajo y guitarras; o «Piénsalo», con un break machacón de bajo y percusión desconcertante durante todo el tema, con voces de Inma muy susurrantes, que suenan como canciones más intimistas y parecen alejarse de ese sonido de positividad y amor de «Volando en Olivença» y «1997», aunque sólo sea para compensar, ya que el EP incluye una nueva mezcla de un tema, «Tormenta Eléctrica», increíblemente romántico, y de los mejores que ha escrito un grupo extremeño en los últimos 30 años.

Sin duda, una canción como ésta habría sido triple platino si se hubiera publicado a principios de los 90.

La remasterización aporta poco, quizás más protagonismo a las voces y algún dibujo de guitarra, algo más desnuda de produccion para conjugar con un resultado total algo más minimalista y acorde con el resto de canciones, pero suficiente para aunar esa temática romántica y optimista, que sin duda es la trama central de esta formación, que todo hay que decirlo, es de las más en forma en el panorama extremeño en los tres últimos años.

¿Se imaginan una vida sin amor? ¡Algo terrible! La historia del cine, que está irremediablemente ligada al mundo de la música, nos cuenta desde su aparición historias de amor maravillosas junto a excelente música.

El Cabeza de la familia Trapp (Christopher Plummer) y el inolvidable escritor, hijo de la revolución, Christian (Un maravilloso Ewan McGregor) nos cantaban aquello tan bonito de que las colinas revivían con el sonido de la música.

A las personas nos pasa lo mismo, pero cuando nos introducen el amor en una buena canción…, qué quieren que les diga, el mundo se transforma en un oxígeno mucho más respirable.

Gracias a la feliz providencia, en 2018 existen grupos como Fônal, que aún siguen la máxima del viejo y vanidoso McCartney: «Silly Love Songs»… y con excelentes bajos… ¿Casualidad? No creo.

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