Homenaje a Alexandre Lacaze: Le Temps de Grâce

Iba en el metro leyendo las redes sociales, cuando leí de mano de José Carlos García que el descanso de Alexandre Lacaze había llegado. La sensación de escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

Un vacío enorme, la incredulidad, la rabia y sentimientos contradictorios mientras mi mirada vacía veía pasar cada una de las líneas de metro en dirección a mis clases (compartíamos inquietudes educativas y musicales).

Todos teníamos la esperanza de que vencerías, que nada podría contigo, de que alguien como tú sería eterno por ser un ejemplo de superación, de vida, y de humanidad.

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Alexandre Lacaze: Le Temps de Grâce

alexandre lacaze

Recuerdo perfectamente la primera y única vez que te vi: Don Benito, The Rincón Pio Sound, allá por el 2013, a plena luz del día, con tu guitarra y pedales, aquel momento tan especial de Chanson Rock, sensibilidad, cariño, bondad, y la poesía de Alexandre Lacaze que maravillaba a cualquiera.

Más tarde llegó tu programación en el Minifestival Independent de Barcelona por el 2016, y tras hacer yo varios comentarios (era el malagueño francés afincado en Extremadura el que venía a Barcelona, mi nueva casa), finalmente nos hicimos amigos virtuales.

Alexandre, entraste en mi vida a partir de entonces, tu música y tus versos:

«Y el universo entero respira en tu aliento»

«Mi padre es un muerto que me lleva en sus brazos, él sonríe a la gente que nos mira detrás del espejo»

«Para qué sirve el camino, si nadie te da la mano… para que sirven las promesas, los recuerdos, las equivocaciones»

Cada texto de Alexandre Lacaze, cada canción, cada punteo de guitarra, cada sonoridad, enganchaban por su preciosidad, su belleza innata y su emoción.

Íbamos a coincidir en el Parque Sonoro, allá por el 2016, pero apareció la enfermedad y aquel festival se convirtió en un homenaje a tu persona. Recuerdo aquellas camisetas y aquel logo de ¡Vamos, Álex! que todos difundimos. Tu lucha comenzaba y todos queríamos aportar nuestro granito de arena.

En aquella época te escribí para ofrecerte el contacto, y, en consecuencia, los consejos de un familiar que trabaja en oncología y con experiencia en dichas enfermedades. En una corta conversación agradeciste mis palabras con mucho cariño.

Después me enteré de que habías tenido de alumno a Pablo Ráez, y vivimos cómo tú hacías visible tu lucha contra la enfermedad para precisamente impulsar una campaña de donación de médula ósea. Profesor y alumno, dos héroes unidos contra un enemigo feroz, dos personas que daban vida a la canción de David Bowie.

En tus buenos momentos seguiste escribiendo y dando conciertos, vinieron festivales como Contempopránea, Disco Grande, Acústicos al Fresquito y otros tantos.

Fueron pasando los días, meses, y entre luces y sombras toda una comunidad estábamos en vilo por Alexandre Lacaze. Nos encomendábamos a Dios, la luz, la naturaleza, o a quien fuera para que todo se acabara y salieras victorioso. Definitivamente saliste victorioso, no en esta vida, pero sí en la que ahora estarás viviendo en la que, junto a Pablo y otras grandes personas, estaréis influenciando de alguna manera sobre los terrestres para luchar contra ese enemigo común, y dejando un legado universal en la Tierra en forma de música y poesía, que quién sabe si algún día tu hija les dará vida en directo.

Adiós, Álex.

One Comment
  1. Angel
    noviembre 7, 2019 | Responder

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