Improvisación Libre con Luis Lamadrid

Conocí a Luis Lamadrid como espectador en los conciertos de improvisación libre que hacemos en el ciclo de Raras Músicas. Cuando empecé a entablar amistad con él, además de descubrir a una persona con muy buen criterio para opinar sobre esta disciplina a la que nos dedicamos, también supe que es un videoartista experimentado, y con el que merece la pena trabajar.

De hecho, durante este confinamiento hemos preparado un par de vídeos que publicaremos en breve.

Por ahora lean la entrevista que sigue, concisa e inmediata, y así podrán ver parte de su pensamiento sobre esta manera de crear tan peculiar, y que nos ocupa en esta sección. También les dejo un par de trabajos suyos. Muy buenos, por cierto:

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Improvisación Libre con Luis Lamadrid

improvisación libre

¿Cuándo y cómo llegaste a la improvisación libre? ¿Por qué te interesa esta forma de hacer música?

La improvisación para mí es una condición necesaria en toda creación. En cuanto a la improvisación libre, no puedo quitarme de la cabeza la idea de que es la improvisación la que es libre y no yo.

Improvisar es deshacerte de prejuicios, categorías estéticas, pretensiones, e incluso de condicionamientos psicológicos que te limitan: improvisar es un trance.

Llegué a la improvisación libre a través del videoarte. El videoarte, atendiendo a su origen fluxus, es una forma de entender la música. Música expandida en un ritual totémico en el que la televisión no es un instrumento para diseñar la conciencia de la masa en el contexto del capitalismo de consumo, sino un tótem contemporáneo que nos vincula a regiones más profundas de nuestra mente y de nuestro entorno.

Propone otro uso de la música y del arte, un uso antropológico. Así entiendo la libre improvisación: una práctica totémica en la que se anulan los límites de la composición, la interpretación, y la escucha. Es así cada vez que asisto a una sesión organizada por Raras Músicas, Undae, el colectivo maDam, o Wade Mathews.

 ¿Crees que es necesario escuchar música improvisada libremente para ser un buen improvisador? Es algo que me he planteado de vez en cuando. Yo, en particular, no suelo escuchar mucha música improvisada. Por supuesto, sí en los conciertos que asisto, o mientras toco con otra gente, pero no suelo escuchar discos o ver vídeos de este tipo de música. Lo hago, pero no con frecuencia. La fuente de inspiración la busco en otros sitios: lectura, escuchando música “convencional”, e interesándome por otras disciplinas artísticas, o no necesariamente artísticas. ¿Cuál es tu opinión?

Sin duda es necesario. Es imprescindible no sólo escuchar música improvisada, sino participar en lo que considero un rito liberador.

El bagaje que uno trae hay que esconderlo como la botella de cerveza en los espectáculos convencionales.

¿Piensas que el arte hay que tomárselo “en serio”? Quiero decir, si hay que tenerle respeto, o simplemente encararte con él, y hacer lo que sientas sin pensar en cómo te van a juzgar. ¿Es algo elevado y trascendental? ¿O es preferible, en tu opinión, bajarlo de su pedestal y considerarlo más terrenal, menos sublime?

La seriedad y la broma están al mismo nivel en la libre improvisación, son reversibles.

El pedestal, así como todos los sellos, sanciones, y prebendas de la administración cultural, está fuera de lugar. Se trabaja en la arena, a ras del suelo, en un espacio compartido.

¿Qué es para ti “espacios” en una pieza? Quiero decir, que si te dicen: “vamos a crear una pieza con ‘espacios’”, ¿qué interpretas?

Olvidar cuál es tu papel en el grupo, no discriminar entre tu contribución y la de los demás. De esta manera puedes estar un rato largo escuchando, o intervenir todo el tiempo sin sentirte mal.

¿Consideras que la improvisación libre es un género musical autónomo?

Es más bien una actitud ante el arte y la vida.

Hay músicos e improvisadores (como yo, por ejemplo) cercanos a la idea de hacer primeras tomas y dejarse llevar por la intuición, la inmediatez, y la espontaneidad. Hay quien dice, sin embargo, que esa forma de entender el arte lleva a fórmulas repetitivas y aburridas, y que el ensayo y la composición son necesarios para evitar esos inconvenientes. En mi opinión, las fórmulas y patrones se repiten en cualquier manifestación artística. ¿Qué opinas?

¿Es la intuición siempre la misma en una persona? Si fuera así, la intuición siempre ofrecería fórmulas y soluciones repetitivas. Creo que la intuición no tiene identidad.

La intuición creativa no es automática, tiene que ver con la escucha, con la concentración, con el entorno, con el azar, con la inconsecuencia. Siempre es diferente, y se pueden tomar todas las precauciones necesarias para que así sea.

En un libro llamado “El nuevo paisaje sonoro”, de R. Murray Schaffer, viene la siguiente afirmación: “Es cierto que hay mucha gente que no son sensibles al ruido; pero esos son precisamente los que tampoco son sensibles al argumento, o al pensamiento, o a la poesía, o al arte, en una palabra: a cualquier tipo de influencia intelectual. La razón de esto es que el tejido de sus cerebros es de una calidad muy tosca y ordinaria. Por otro lado, el ruido es una tortura para gente intelectual”. ¿Cuál es tu opinión sobre esta afirmación?

El ruido es molesto cuando se atiende al mensaje. Si nos marcamos un objetivo, es ruido todo lo que nos aparta del camino.

Si el objetivo es perderse, la noción de ruido es irrelevante: todo es productivo y potencialmente interesante.

Explícame brevemente tu concepto artístico, y cómo relacionas la imagen con el sonido.

Trabajo con la idea de que la imagen es una dimensión del sonido y viceversa. La imagen no tiene que impedir escuchar, y el sonido no tiene que cegar. Procuro romper la jerarquía entre imagen y sonido.

Puede haber autonomía o fusión de una respecto de la otra, pero no debe haber subordinación. Si hay dependencia es mejor suprimirla: quitar la imagen o quitar el sonido. O expresado de otra forma: limitar el absolutismo de la imagen, y que el sonido no llegue a ser música.

Mi concepto artístico es el siguiente:

Arte es una forma prospectiva de relación con el entorno, que implica un proceso de resimbolización constante.

Entorno es un conjunto de eventos asincrónicos parcialmente solapados en el que se desenvuelve la vida humana.

Alguna vez me dijeron que “la performance empieza cuando te despiertas por la mañana y acaba al acostarse (muchas veces no acaba, sigue en los sueños)”. Me gustaría que me dijeras qué piensas de esa afirmación.

Creo que la performance ha de tener un principio y un final. Algunas performances son tan sólo eso, un principio y un final. El problema reside en qué circunstancia o quién fija esos límites.

Esos límites han de estar abiertos (o cerrados), ser claros o difusos, respetados o transgredidos, existentes o inexistentes, o ambas cosas a la vez. Es difícil saberlo.

Más información sobre Luis Lamadrid en los siguientes enlaces:
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