Improvisación Libre en Gijón, toda una experiencia

improvisación libre

Mozart no pensaría esto… en Gijón – Improvisación libre en el Museo Juan Barjola

El pasado mes de diciembre de 2016 estuve en Gijón tocando primero en el Museo Juan Barjola, y segundo, en un local de una asociación cultural autogestionada. Dos sitios muy distintos para ejercer la improvisación libre y para experimentar sensaciones muy dispares.

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Todo esto surgió por la invitación y por el buen hacer de mi amigo Pedro Menchaca, responsable y presentador de Vericuetos (más info), programa dedicado a difundir la música experimental y de vanguardia. Aparte de guitarrista de Rock progresivo en un grupo llamado Senogul (ver video), es improvisador libre (también con guitarra eléctrica) en la Orquesta de Libre Improvisación “Improviso”  (ver video) y en otras pequeñas formaciones.

En el museo formé parte de la Orquesta Improviso, donde participan aproximadamente unos quince músicos y varias bailarinas, y es conducida por el músico americano, afincado en Gijón hace muchos años, John Falcone. El ambiente musical que vi en Gijón me sorprendió mucho, y gratamente, al tratarse de una ciudad pequeña donde no me esperaba esa aceptación por la música improvisada. Se lo tienen muy bien montado los de Improviso.

Dimos un concierto muy interesante, instructivo, pedagógico (gracias a la dirección de John) y además participativo. El público se implicó totalmente en lo que estábamos haciendo, y además participaba atendiendo a las indicaciones del director. Muy entretenido, y encima aprendí un montón. Da gusto ver cómo este tipo de música se va abriendo paso en los sitios más inesperados, y además, con un apoyo mínimo por parte de los organismos oficiales y con un presupuesto inexistente…, y todo gracias al interés y a la pasión que le ponemos todos los interesados por este género musical.

Todo esto me da que pensar. Siempre he creído que esta música siempre va a estar marginada, pero el ejemplo de Gijón me hace ver una pequeña luz al final del túnel, y puedo pensar que en un país como éste, la improvisación libre puede llegar a encontrar su sitio, aunque sea lentamente y poco a poco.

Más tarde nos fuimos a la asociación cultural, después de tomar algo, intercambiar opiniones y conocer un poco personalmente a la gente. El local estaba vacío, y comenzamos Pedro y yo a tocar. Sólo estábamos nosotros dos y el encargado de la barra. La puerta del local estaba abierta y daba a la calle.

Mientras tocaba yo estaba con los ojos cerrados, y cuál fue mi sorpresa que cuando los abrí al rato (unos 20 minutos o así) vi que estaban montando un teclado, había otro con un saxo, un clarinete, voces, bajo… al final estuvimos tocando seis o siete músicos, e hicimos una sesión en la que no había sentido algo así en mucho tiempo, de verdad. Todo muy espontáneo, en un ambiente totalmente underground y puramente musical, sin otra intención que crear música en el instante.

Además, el local acabó lleno de gente participando y bailando. Joder!!! ¿Bailando el público con música improvisada? Una nueva experiencia y unas sensaciones que no había sentido en cierto tiempo. Me parece que se creó un clima ideal para la improvisación: un conjunto de personas con la única intención de crear sonidos efímeros y disfrutar de la experiencia, sin más, con una total ausencia de huellas.

Éste es uno de los aspectos mágicos de esta música, es instantánea, efímera, inmediata. Muy dadá me parece a mí. Muy Kobold, sí señor!

www.arintonadodo.com

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