Magia musical y plataformas digitales

2003 o 2004, Cáceres, acabó de empezar a estudiar en la universidad, pero lo que más me importa ahora mismo es la música. Cerca de Cánovas hay una Tipo. Sí, una tienda de discos. De esas que nombran los Happy New Year & 3 AM en su canción Daddy, What’s A Record Shop?. Bajo por la calle del Cali, lugar donde unos meses después, tras una tarde con mis compañeros de piso, me golpearé en la cabeza con la puerta metálica a medio cerrar. Cosas que pasan.

Estoy en la Tipo, le he pedido un millón de veces al dependiente que me regale el poster de promo del Room On Fire de los Strokes. Me lo acabará dando. A veces es bueno ser pesado. A veces.

Mis oídos están nuevitos, limpios, sin los acúfenos que tienen ahora, y me entusiasma el sonido de los Strokes. Anoche me puse el Is This It?, su primer disco, y me desperté justo en el solo de guitarra de Alone, Together.

Estoy buscando algo parecido. Miro discos por la tienda. ¿The Libertines? Me suenan, creo que he leído algo sobre ellos. Me encanta la contraportada, Carl Barat dando fuego a Pete Doherty.

¿Cuántos fuegos habrá apagado Carl? Me compro el disco. Lo escucho. No me gusta. Tengo tan asimilada la voz de Julian Casablancas, que me parece raro escuchar otra voz distinta. Necesitaré tiempo para asimilar este nuevo sonido. Me acabará obsesionando.

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Magia musical y plataformas digitales

magia
Foto: Mick Haupt

Imagino que a todos los que nos gusta la música tendremos recuerdos con los primeros cedés, vinilos, casetes, o escuchando la radio. Los tiempos cambian, tanto que hasta Loquillo puede convertirse en un pureta (si es que no lo era ya antes).

Los tiempos cambian tanto que es posible que estos recuerdos los tengan en unos años los chavales que ahora consumen música, pero sin formato físico de por medio. Solo accediendo a Spotify, Youtube o cualquier otra plataforma. Y puede que recuerden de la misma forma el momento en el que descubrieron a tal grupo o canción. Mejor o peor, seguirá siendo magia, pero si te quieres dedicar a la música: ¡Amigo, estás jodido!

2009. Spotify. Hay ventajas, sí, puedo encontrar la música de un grupo de Puebla de la Calzada desde mi casa en Wisconsin, puedo reproducir muchas veces mi canción favorita de ese grupo, por ejemplo, 312 veces y tachán… Habrán ganado 1 Euro. Claro, no será todo para la banda, dependerá del contrato que tengan con la distribuidora. Magia.

Puedo reproducirla más. ¿Les hago ganar el salario mínimo en España? Son 950 Euros. Pues solo necesito escuchar su canción 296.400 veces. Otra vez, magia.

Muchos pensarán que Spotify, o cualquier otra plataforma, te da una exposición a millones de oyentes, pero no es así. Las redes y las plataformas están diseñadas para que detrás haya una promoción. Y eso vale miles o cientos de miles de euros. Si no, no llegas a nadie. ¿Cómo puedes hacer para invertir en promoción cuando Spotify paga 0,004€ por escucha?

No es un trato justo. Estás poniendo tu EP o tu LP gratis, y muy pocos van a adquirir el cedé o el vinilo que tengas después de haberlo escuchado. No creo que por parte de estas plataformas de streaming vaya a cambiar nada si no hay un movimiento que les haga pensar que lo están haciendo mal.

Quizás es el momento de volver a recuperar la magia, pero la de verdad. Puedo poner un par de singles en una plataforma de Internet, pero si quieres escuchar el disco entero, entra en la web o en Bandcamp y cómpralo. 312 discos a 10 euros son 3120 euros. El grupo de la Puebla puede grabar su próximo disco. Ahora sí. Magia.

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