Movimiento Black Cross en La Paz

LaCarne Magazine se introdujo en el evento del movimiento Cruz Negra, o Black Cross en inglés, que se ocupaba desde el siglo XX de ayudar a los prisioneros políticos, y hoy propone la abolición del sistema penitenciario como lo conocemos.

Black Cross

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En la ciudad de La Paz, mediante este evento, se recaudó dinero para apoyar a “Javi” (nombre ficticio para proteger su identidad) y su familia, que pasan por un duro momento al tener a un miembro de su familia detenido sin una conclusión de juicio por un año y seis meses.

Eran las 8 de la noche en la zona de San Pedro, el patrono católico de las puertas del cielo e infierno. Este barrio es conocido por tener una cárcel con el mismo nombre, y dos bloques más arriba se reunían en un local atestado de gente, apoyando a la iniciativa Cruz Negra, apoyando a “Javi” como preso político, según la organización del Black Cross. Afuera se encontraba uno de los organizadores, Renatto Vincenti, quien accedió a introducirnos en los motivos de la juntada.

Mientras la banda Kontaminación Akustica estaba en escenario, Renato aseguraba que el Black Cross nació tras la revolución Rusa, donde incluso en la Rusia comunista perseguían a los activistas anarquistas. Es así que tras años de luchas en diferentes lugares del globo, se pensó que las cárceles deben ser abolidas, explicándonos: “Sabemos muy bien que de la cárcel nadie sale reformado o tiene la oportunidad de volver a reincorporarse a la sociedad. Reinciden en el delito porque le cierran las puertas en el trabajo,  incluso las mismas familias los rechazan, tildados de antisociales. La única manera de sustento de esta persona va a ser teniendo que delinquir, por producto de la desigualdad económica”.

Una bandera negra con letras blancas recorría por toda la parte trasera del improvisado escenario. Mientras la música era cada vez más fuerte, decidimos quedarnos al margen de los acordes.

¿Esta abolición encaja en Bolivia? Le pregunto. “Mira, no estamos pidiendo que tumben los muros de las prisiones y que todos salgan a hacer lo que se les dé la gana, vulgarmente hablando. Proponemos que cada caso, desde el preso que robó una garrafa o un celular, sean revisados, y no podemos vendarnos los ojos, existen muchos que están encerrados inocentemente.”

Lo que me recordó que para 2012, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), la cárcel de San Pedro tiene tras sus muros encerrados a 3.238 personas, muchos de ellos a la espera de juicio por no tener garantes.

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Todo esto transcurría muy rápido y me adelanté a preguntar del evento en específico, acerca del caso de Javi. “Escucha. Javier tuvo la mala suerte en una salida de ser asaltado, y le rompieron la mandíbula, le robaron su celular, y sus pertenencias. Irónicamente él está encarcelado año y medio sin sentencia”. Algo que ya se ha visto en la justicia nacional,  “después de la golpiza que le dieron, se hizo tratar en una clínica. Ya cuando él trabajaba de su mismo trabajo es arrestado por los policías, sin saber por qué. Lo que sucede es que dentro de las cúpulas de poder, quienes golpearon a Javi, eran sicarios contratados por una familia de un tipo que fue funcionario del MAS, que fue asesinado hace ya año y medio.  Estos sicarios buscaron un chivo espiratorio. Al robarle el celular hicieron llamadas inculpándolo.”

También aseguró que los registros clínicos de esa noche habían desaparecido. La familia se queda cada vez con menos recursos, y el Black Cross intenta ayudar en esta situación concluyó, para regresar a la labor de anfitrión.

Anarkotizados, la banda de punk se alistaba para tomar el escenario, que se encontraba rodeado de cabezas rapadas, en contraste con melenas de malabaristas callejeros con acento argentino y colombiano. “Este es un movimiento político”, me asegura Ariel, vocalista de Ni Olvido Ni Perdón, que salía luego acabar su participación. “Porque es en ayuda a un preso político que ha sido afectado a su libertad y la de su familia, porque más allá de que Javi esté en la cárcel, su madre, sus hermanos y sus abuelos están luchando contra el sistema como individuos. Ahora nosotros nos presentamos en el Black Cross como lo que somos: músicos, libertarios, luchadores de la calle en el trabajo, pero unidos por un mismo fin, que es ayudar a un compañero  que está en la cárcel”, me dice mientras nos quedamos en las afueras del local, que se había convertido en un hervidero de gente.

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Me demuestra que las ideas del evento son claras pero son pocos los que escuchan. “Individualmente para mí la justicia está muerta. Se puede dar ayuda económica en algunas tocadas, pero no se puede dar consciencia, todos están borrachos, todos están mal, pero hay gente que sí lo comprende. No quiero generalizar. Hay personas que comprenden que la lucha está viva, y hoy vamos a reventarnos porque todos los que llevamos un nuevo mundo tenemos un fuego en nuestros corazones, y eso va a ayudar a incendiar el mundo y representa lo que somos”, y me deja para reunirse con el resto de su banda.

La noche transcurrió para dar paso a Kultura Anónima cerrando el evento. Las luces se encendieron para anunciar que la hora del salón se había terminado. Se agradeció a los músicos participantes que ayudaron a recaudar dinero para la situación de Javi. En la página del evento, otra organizadora, Priscila, agradeció diciendo “Ahora más que nunca podemos darnos cuenta que nada desapareció, que todo estuvo vigente, que nuestras ideas están en su auge… La solidaridad y la voluntad primaron en este evento”. Además de mencionar a todos los músicos y activistas, también agradeció a la banda invitada CRAF, de Cochabamba, e incluso a los que ayudaron con la comida vegetariana que se consumió.

Ya era media noche cuando nos retiramos alzando parlantes, guitarras, micrófonos y otros tantos. Es entonces cuando reflexiono que siendo éste un primer evento del Black Cross, se logró llegar a muchas personas, interesadas, activistas, curiosos y amantes de la música por una causa solidaria ante un sistema que, como dicen los organizadores y presentes, es inhumano e incoherente. Vamos a pie.

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