Oscar García, a la Vanguardia de la Mesomúsica

Tener el honor y privilegio de conversar con Oscar García, un Maestro de la Música para su servidor, es un orgullo y un gusto aparte. Trastabillando con las sombras del pasado y las tormentas mentales que electrifican el corazón, aturden el Ajayu (Espíritu), y muchas veces degeneran la voluntad, llegar a la Isla luego del naufragio es salvarse de la pena y tristeza infinita, tal vez impuesta o adquirida por osmosis social o estatal.

En ese instante de incertidumbre, surge una luz brillante al final del hastiado túnel, y así fue cuando Pro Audio, el sello que dirige el Maestro Oscar García, me abrió las puertas para la distribución digital de mi música, conocida como Marraketa Blindada, y con el apoyo logístico de Joss Barrios Palacios, renací en las ahora plataformas virtuales el año pasado (octubre 2021), que hacen la labor de tiendas de discos en un astral paralelo.

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Oscar García, El Melodioso Poeta Sonoro

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Muchas gracias por la confianza y colaboración, en exclusiva para LaCarne Magazine. En pocas palabras, ¿qué es la música para Oscar García?

La música es un lenguaje abstracto, no universal. La sustancia, el sonido articulado moviéndose en el tiempo.


¿Qué artistas han influenciado para su formación musical?

Muchísimos. En principio, Mesomúsica anglosajona, desde antes de Los Beatles, pasando por ellos, por supuesto, hasta todo el Rock complejo de Emerson Lake & Palmer, Yes, King Crimson, etc.


Todo ese mundo de los años 70 y parte de los 80. Por supuesto que el salto de la Mesomúsica a la de tradición escrita fue fundamental, entonces están ahí, como un anclaje, las músicas cuyos estilos están marcados por épocas (cuya complejidad habría que explicar, pero no es éste el espacio), la Antigua, la del Renacimiento, del Barroco, la Clásica, la Romántica, las del Art Noveau o Modernismo, y, claro, la del siglo XX.

Entonces se puede hacer un listado enorme. Por citar algunos, Gesualdo, Cage, Stravinsky, Revueltas, Caba, Mozart, Ligeti, Bruckner, Rachmaninoff, Adams, Glass y tantos más. Cabe notar que es recién en el siglo XX que se suman compositoras, y no porque no las hubo.

Además, son primordiales las músicas tradicionales, en general, del mundo, y en particular las nuestras, las de tierras altas, sobre todo, por el lugar que habito, pero no quiere decir que no haya trabajado y estudiado músicas de los valles, del Chaco, de Tarija y de tierras bajas.

¿Cómo fue su inicio en el quehacer cultural?

Aprendiendo a tocar guitarra a los 13 años, creo, al oído, como tantas personas lo hacen, por afición primero. Con el tiempo, hay quienes cambian la afición por el oficio, y pasa a raíz de descubrir y elegir un vaso comunicante, una manera de estar en el mundo, un techo inmaterial, un refugio, un arma.

De ahí en adelante se trata de trabajo, no de uno impuesto que responde a la curiosa forma en la que los humanos han impuesto el hecho de que pagamos por vivir. Se trata de un trabajo en el que uno mismo crea los problemas para resolverlos por su cuenta.

Lo conocí personalmente junto a Rodrigo Grillo Villegas, y el tema Raquel. Y últimamente escuché su trabajo junto al estimado Marcos Tabera, ¿un breve resumen de su carrera como Productor y Compositor?

Recién llegado a La Paz, y en el bachillerato, formé un grupo bastante curioso, la formación instrumental era congas, un bajo y voz, la voz era la de Jorge Eduardo. Luego integré el grupo llamado Brisa, con el que tocamos exclusivamente canciones de Los Beatles. Me pasé el trabajo de escribir todas las líneas del bajo. Tocaba bajo.

El dúo Cantos Nuevos me invitó primero a tocar bajo, y a componer después, porque se volvió trío junto a Juan Carlos Orihuela y Pablo Muñoz. Desde entonces, 1980 será, hago canciones, además de música contemporánea y música para audiovisuales.

Creo que en la primera grabación de Cantos Nuevos, el segundo disco, en el que hay canciones mías, sospeché que estaba produciendo. No existía la figura del Productor Musical hasta mucho después, en los años 90.

A partir de entonces, habiendo sentado suficientes conocimientos alrededor de la música y del oficio de producir, que no es hacer que los otros suenen como uno, es que sigo produciendo.

Oscar García produjo uno de los primeros álbumes de Rap hecho en suelos bolivianos, por no decir el primero de una banda de Hip Hop, Scama Do Fish (1998), para los amantes del género ahora llamado “Urbano”. ¿Algunas memorias que quiera compartir?

Había que escuchar muchas músicas del género, comparar instrumentaciones, patrones rítmicos de base y los de las voces. Fue un proceso largo, intenso, muy intenso y divertido.

Cierta noche, de las larguísimas noches en el Estudio, alguien de Scama do Fish tocaba el teclado, debía tocar un, por decir algo, Re. Pero tocaba el Mi bemol. Le dije, estás tocando otra nota, es ésta. Respondió, ¡Ah, no hay problema, si está al lado!

Su magna obra creativa -compositiva- data (en mi colección) desde el soundtrack de la película Cuestión de Fe, en los 90’s, hasta el Corazón de Jesús en los 2000’s. ¿Algunas producciones que lo hayan marcado? ¿Cuál es su soundtrack más anecdótico entre todos?

La más reciente música para una película es del 2021, se llama Esperar en el Lago, y la primera, para un video de Marcos Loayza denominado La infusión, en 1982 o cerca.

Escribí para gran parte de los directores bolivianos (excepto tres) y para una directora. El trabajo que más demandó en creatividad fue El Triángulo del Lago. Trabajé en la creación de sonoridades recurriendo a artefactos y a mucha manipulación de los sonidos, de tal manera que, al escuchar el resultado, el sonido era de fuente desconocida, lo que se llama Música Acusmática.

Por ejemplo, una licuadora moliendo hielo. Se cambió la velocidad, la altura, el ataque, se le agregaron filtros y más. Así con varios otros. Es que además de ser trabajo, se debe disfrutar de lo que se hace y divertirse.

Oscar García, Memoria del Destino

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Debajo de la Gotera, un discazo junto a Juan Carlos Orihuela (2000), poesía plena paceña y música repleta de Ajayu, ¿qué nos puede contar de la brillante obra?

Este disco, uno de 4 que hicimos. El primero, al que le auguro aún hoy tener una bandera de vanguardia, se llama Memoria del Destino, poesía boliviana musicalizada por ambos. De ahí sale el préstamo a Octavia de la pieza Tendida Como un Arco.

El segundo es Debajo de la Gotera, con textos trabajados con mucho rigor y humor, un especial humor de estas alturas, que no es chiste, no es fácil. Es un humor especial, del que Sáenz fue exquisito. En este disco tocan como que los mejores músicos en el ámbito del Rock paceño. En las sesiones de grabación, alguna noche, con entusiasmo redoblado, tuvimos hasta preparadora de chuflay, con limón, por supuesto.

El tercero es el disco Celebraciones, con economía de recursos y textos poéticos, con más aventura en el lenguaje que humor. El siguiente es Útera, un segundo disco con poesía boliviana, de mujeres, cantada por mujeres y musicalizados por Juan Carlos y yo. Es que desde 1981 que trabajamos con poesía y música.

Pro Audio es un Sello Disquero sólido, consecuente e Independiente a la fecha, que se mantiene a la vanguardia en nuestros tiempos, ¿cuáles fueron las obras que marcaron su historia dentro de su producción?

Varias, sobre todo las que se hicieron en la década de los años 90. Puedo destacar por ejemplo los discos que se hicieron como resultado del primer ciclo de conciertos acústicos en el Teatro Municipal, al que lo bauticé como Escala de Mano, me refiero, por ejemplo, al Octavia – Acústico y al Espejismos de Grillo Villegas.

Se hicieron varias producciones realmente importantes para el desarrollo de la Mesomúsica en La Paz y, claro, en Bolivia, en esos años hicimos licencias a Sony Music y trabajamos también con BMG.

Vibra mi Patria Bolivia fue un Proyecto donde bandas nuevas y emergentes se promocionaron con el álbum que editaron, ¿cómo les fue con la producción? ¿Se viene la segundita?

En este proyecto se trabajó durante más de un año con las más variadas propuestas musicales: Músicas tradicionales, Jazz, Rock, Canción Latinoamericana, Pop…, en fin, 17 títulos en total.

El primer CD de Gustavo Orihuela, un trío de Tincho Castillo, el dúo Negro y Blanco, el primero de La Laruta. Estamos precisamente ahora con un nuevo proyecto del mismo formato, denominado Emergencias, y lanzaremos en breve una segunda convocatoria.

Atravesamos una etapa incierta con la pandemia debido al COVID-19, y las guerras desatadas en las últimas semanas, que nos encrespan los nervios colectivos y apabullan la psiquis de las sociedades, controladas desde siempre por sus Estados Profundos. ¿Cómo se ha encontrado musicalmente y personalmente en esta vorágine de energías?

La crisis, las crisis, aquí han sido acumulativas. Ni bien salimos de estado de enfrentamientos y de hastío, el 2019, que se presenta la pandemia y los encierros. Con ellos, el dolor, la impotencia, el desconocimiento de lo que estaba y está ocurriendo.

Los Estados, en guerra, mienten, en emergencias sanitarias, mienten. Pero también mienten las personas en sus días, creen cualquier cosa, se suman a cualquier escándalo y tendencia. Es decir, se empachan de información y de inmediatez. En las redes. Éstas se convierten en la nueva realidad, y ello es una suma más al dolor, al stress, a la falta de dinero. Es entonces que la sociedad está vulnerable, desprotegida, abusada, usada por el poder, del Estado.

Vivo sólo, no tengo ninguna clase de televisión, a veces escucho radio, para que algo suene al fondo mientras cocino o peino a la araña que habita debajo de un baúl. Los encierros me inclinaron por la contemplación de mi paisaje personal e interior.

De las cosas, las que duran, las que se hacen de narrativa y de valor. Es así que escribí un libro llamado Elogio de las Cosas, y estuve, estoy, escribiendo una serie de piezas de música contemporánea para instrumentos solos, que parezcan muchos.

Escribí también unos textos exclusivamente sobre los encierros, y uno de ellos forma parte de una obra estrenada por La Compañía Impresentable, el año pasado. La obra se llama Inmerso y Rojo Todavía Dulce.

Con el equipo del proyecto Paisajes Sonoros de Bolivia, tenemos aún pendiente un proyecto que trabajamos durante la cuarentena rígida, haciendo registros sonoros de lo que llamamos El Advenimiento del Silencio.

Más allá de la Música, ¿qué obras literarias o autores nos recomienda? ¿Algún escritor que sugiera para leer?

El Curso Délfico, de Lezama Lima, que es en verdad un curso. En él, Lezama Lima propone la lectura de una serie de libros de distintos autores, que algo especial tienen, cada cual. Invita a leer, uno tras otro y en el orden propuesto.

Por otra parte, Juan Emar, Macedonio Fernández, Clarice Lispector, El Gran Sertón de Guimarães Rosa y tantos otros, muchos más. Lo que es cierto en realidad es que se recomienda leer algo que no te aburra, que te sorprenda, que te manche, que no se te vaya y que nadie te obligue.

Oscar García, Inmerso y Rojo Todavía Dulce

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En el Séptimo Arte, y el apasionante Cine, ¿qué películas nos invita a ver?

Autores que sé que van a tocar alguna emoción en el auditorio, ya sea de amor, de ira, de asombro, o cualquier otra. Autores y directores como Tarkovski, Kurosawa, Godart, Kubrick, Liliana Cavani, Aronofsky, Abbas Kiarostami, Bergman, Scorcese, Fellini, Polanski, Kieslowki, Lynch, Guilliam, Ford Coppola, Hitchcock, Einsestein… La lista es larga y ya es tarde.

Dentro de nuestro territorio, o tal vez más allá, volviendo a la música, ¿qué álbumes son imprescindibles para culturizarse, coleccionar o escucharlos con suma atención y corazón?

Cosas que no se han escuchado, que no se difunden en los medios porque no se consideran ni comerciales ni populares. El término popular es tan ambiguo en lo musical, que designa cantidad de consumidores por un lado, y las reivindicaciones sociales por otro.

De ahí a que Carlos Vega, en los años 50 del siglo XX, haya desarrollado el término de Mesomúsica. Por eso puedo recomendar algo que hicimos con Juan Carlos Orihuela, el disco Útera, por ejemplo. O todas las músicas que se escuchan en el programa Mundofonías, o Philip Glass, o música para cine de Ryuichi Sakamoto. También es largo y se hizo más tarde.

Para el 2022, ¿qué proyectos le traen ocupado? ¿Alguna primicia o adelanto?

Estamos trabajando una nueva obra con La Compañía Impresentable, de teatralidad y sonoridad, a estrenarse este año. Mientras, preparamos la repuesta de Inmerso y Rojo Todavía Dulce para abril 2022.

Seguramente a quienes no saben de qué se trata La Compañía Impresentable, invito a visitar la página y conocer de nuestras propuestas. En lo musical y multidisciplinario, quizás trabajamos en una nueva propuesta con Juan Carlos Orihuela, y personalmente en una producción de música para nada.

Su mensaje de despedida y saludos para los lectores de LaCarne Magazine.

Mi profundo agradecimiento por hacerme parte de sus entrevistas con preguntas importantes. Un saludo especial a quienes vayan a leer lo que aquí se ha escrito.


De igual manera se me refrescó el corazón, el Espíritu, y me dejé llevar por las sonoridades de mi soledad, eterna compañera de los poetas, que, a estas alturas de La Paz, podemos rozar el cielo con tan sólo levantar la mirada, y ver en él nubes de formas y mensajes o detalles, eufemismos estoicos que nos hacen perecedera la dualidad.

Agradezco infinitamente la posibilidad de entablar amistad y admiración con un personaje legendario para muchas y muchos de los artistas musicales que pisamos las tierras altiplánicas, y sentimos el mismo aprecio, admiración y respeto pleno por el Maestro Oscar García Guzmán.

Más información sobre Oscar García en el siguiente enlace:
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