
LOUD: la banda que convierte la introspección en himnos generacionales
La conexión entre una banda y su público es algo mágico e impredecible. A veces, una canción puede tomar vida propia gracias a las emociones que despierta en quienes la escuchan. ¿Hay algún momento en el que os hayáis sorprendido por la reacción del público a una de vuestras canciones?
Para nosotros es importante ver cómo la gente interactúa con nuestra música en plataformas digitales (por ejemplo, guardando una canción de Spotify o incluyéndola en su playlist…). Pero más importante es observar cómo el público interactúa con nuestras canciones cuando estamos subidos en el escenario. Esa simbiosis con la gente es súper importante para nosotros porque se genera una energía que se retroalimenta y hace que el espectáculo sea más intenso y emotivo para ambas partes.
Algo que nos encantó, y a la vez nos impactó, fue la reacción de la gente que estaba de fiesta en Hogueras de San Juan: allí, David Van Bylen (quien produjo nuestras cuatro últimas canciones) estrenó por primera vez el Remix que él mismo hizo de nuestro tema “Cuestión de Tiempo”. Ni en nuestros mejores sueños pensábamos que iba a tener tan buena acogida (incluso había gente que terminó tarareando el estribillo). Para nosotros fue uno de nuestros momentos TOP sin lugar a dudas.
Como anécdota graciosa: en uno de nuestros conciertos había un chico en primera fila imitando nuestros movimientos al tocar durante todo el concierto, como si él fuera uno de nosotros. Al principio llegamos a pensar que se estaba mofando… ¡Pero nada más lejos de la realidad! Era su manera de expresar corporalmente su júbilo. Era la primera vez que nos escuchaba, le habíamos gustado mucho y nos dio la enhorabuena tras el concierto.
Como anécdota “profunda” nos viene a la cabeza cuando a Pablo (nuestro cantante) se le acercó un chico para darle la enhorabuena porque las letras de sus canciones le ayudaron a superar una mala etapa emocional que estaba atravesando en su vida. Eso es francamente gratificante.
La industria musical ha cambiado drásticamente en los últimos años, desde los formatos de consumo hasta las oportunidades para los artistas independientes. Adaptarse a estos cambios puede ser todo un reto. ¿Qué cambios habéis notado en la industria musical desde que comenzasteis?
Posiblemente, el principal cambio que hemos notado es el modo en el que se consume la música. A pesar de que cuando nosotros comenzamos como grupo las plataformas digitales ya estaban muy extendidas, todavía había quien consumía música en formato físico de manera habitual. Cuando sacamos nuestro primer EP lo editamos en CD a sabiendas de que ya no era la mayor forma en la que se escuchaba la música, pero nos hacía mucha ilusión tener nuestro trabajo en un formato tangible y nos sorprendió que tuviera tan buena acogida, ya que la gente lo escuchaba, aunque fuera en el coche…
Pero ahora mismo es algo que ni nos planteamos. El consumo ha pasado a ser meramente digital (aunque todavía queden románticos que disfrutan de la escucha de un buen vinilo, casete, etc.), y la forma en la que se estrenan las pistas también.
Si quieres que tu música tenga visibilidad las canciones se deben publicar como singles y ya, más adelante, se compilan todas en un disco para formatos de más larga duración. Al menos para los artistas independientes es así. Por otro lado, está el tema de los conciertos. La sensación general que tenemos todos los que nos movemos en este mundillo independiente es que la situación de la música en directo no pasa por su mejor momento.
Antes, había más oportunidades y facilidades de tocar en salas o participar en festivales, aunque fueran pequeños. Ahora, las salas y locales en los que se puede hacer música en directo han cambiado (por no hablar de todas las que han cerrado) y las condiciones no son las más favorecedoras para artistas independientes. Es cierto que tanto mueves, tanto vales, pero asumir determinados costes puede ser un condicionante decisivo para realizar un concierto.
Todo hay que decirlo, aunque sean pocas, todavía hay salas, festivales y medios que apoyan al sector independiente y que les facilitan mucho el trabajo.
Quizá todo esto también se deba al cambio generacional (no es ningún secreto que las canas ya nos acechan a más de uno en el grupo) y el cambio de estilo que los acompaña donde suele haber una base de fondo y poco más. Por supuesto no es lo mismo el coste de lanzar pistas y microfonear una voz que tener que gestionar una banda entera. Aunque, por suerte, están apareciendo muchos grupos de gente joven que están volviendo un poco al hacer ruido y la verdad es que se agradece.
Enlazado a todo esto, el cambio de la tendencia musical también lo estamos notando. Independientemente de los diferentes estilos musicales que conviven en este tiempo, si nos centramos en el nuestro… que consideramos que es el indie, aunque somos un poco difíciles de categorizar, se puede ver una evolución desde que comenzamos. Antes Izal era el referente principal y se tendía a sonar como él y ahora, están volviendo las guitarras más crudas y un estilo más gamberro.
Como hemos dicho, nuestro estilo es un poco difícil de encasillar, pero independientemente de nuestras influencias personales, lo que está en tendencia en el momento también nos afecta y, en cierta medida, intentamos introducirlo en nuestra música siempre que no perdamos nuestra esencia y eso, también es bonito: Ver como la música sigue siendo un elemento vivo que cambia constantemente y como los músicos se van adaptando al medio, como si de un ecosistema se tratase.
Como músicos, los altibajos forman parte del camino. Sin embargo, mantenerse motivados frente a las dificultades es lo que realmente define a los artistas que siguen adelante. ¿Cómo os mantenéis motivados cuando las cosas no salen como esperáis?
En nuestro caso, la clave quizá sea que somos un equipo que, ya hace tiempo, se convirtió en un grupo de amigos y eso es lo que principalmente nos ha hecho seguir hacia adelante. Obviamente ha habido muchos momentos de desmotivación a lo largo de nuestra trayectoria, pero aquí a veces tiraban unos del carro y en otros momentos lo hacían otros. De esa manera, hemos conseguido continuar.
A parte de esto, otra de las cosas que nos ayuda a mantenernos motivados es compartir música, tanto el ir a conciertos juntos como enseñar el último descubrimiento musical de turno, ya sea de compañeros, artistas independientes o de los más grandes. Siempre nos hacen coger ideas, ir reinventándonos a la hora de crear nuevas canciones y aumenta nuestras ganas de experimentar e ir probando nuevos sonidos.
Las giras son una experiencia única para cualquier banda, pero la primera siempre tiene algo especial. Prepararse bien puede marcar la diferencia entre disfrutar del viaje o caer en el caos. ¿Qué consejos le daríais a una banda joven que está a punto de embarcarse en su primera gira?
¡Que disfruten! Que disfruten de todo: de los nervios antes de empezar un bolo, de los ensayos, de los viajes, de los montajes y desmontajes, de la convivencia… incluso de los fallos porque, aunque un bolo salga de la peor manera posible, todo es enriquecedor y te ayuda a seguir creciendo.
Y que, por supuesto, los egos se guarden en una caja y no salgan nunca. Porque, tristemente, en el mundo de la música es muy común ver como hay gente que se cree mejor que el resto por el motivo que sea, y eso es una de las principales causas de que los grupos se rompan… sobre todo cuando aumentan los momentos de convivencia, cosa que implica una gira.
Así que, a aprender del camino y ¡Disfrutad!

Para muchos artistas, la música es un reflejo de su vida y sus emociones más íntimas. Ese vínculo personal es lo que a menudo conecta con el público de una manera tan poderosa. ¿Cuánto de vuestra vida personal se refleja en vuestra música?
En lo que respecta a las letras, lo que contamos está inevitablemente vinculado con nuestra vida. Esto no significa que necesariamente sean vivencias y experiencias propias, pero de alguna manera reflejan aspectos que de una forma u otra nos han marcado.
Por ejemplo, en “Cenizas del Árbol” tratamos el tema del cambio climático y, por su parte, en “Cuestión de Tiempo” hablamos abiertamente de salud mental; dos temas que nos preocupan, especialmente el último, ya que Pablo es profesor y ha podido comprobar de primera mano el incremento de problemas de este tipo en adolescentes.
En otras canciones como “Despertar” o “Diente de Dragón” nos ponemos más profundos, iniciando una búsqueda hacia nuestro interior y haciéndonos preguntas sobre nuestra existencia.
Escribir es una manera de hacer terapia, una por cierto económica y muy sana, en la que uno se encuentra consigo mismo y aprende a poner atención a lo que le rodea.
Muchas gracias por compartir vuestro tiempo y experiencias con nosotros. Antes de cerrar esta entrevista, ¿hay algo más que queráis decirle a vuestros seguidores o a los lectores de LaCarne Magazine?
Quizá lo mejor que podemos decir es “Gracias”, porque gracias a todos ellos seguimos aquí.
Para nosotros, lo más importante es que la gente escuche nuestra música y gracias a medios como vosotros y a todas esas personas que deciden darnos una oportunidad por el motivo que sea, lo conseguimos.
Así que, de verdad, gracias por todo el apoyo.
ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE LOUD EN: Facebook, Instagram, YouTube, Spotify.




