Entre el rock, la psicodelia y la raíz flamenca, Canastéreo sigue trazando un camino propio donde la exploración sonora y la identidad van de la mano dentro de la Jornadas Profesionales de la Música de Extremadura (MUM).

CONCIERTO MUM 2026
- Viernes 17 de abril – 22:45 H. Showcase Canastéreo. Lugar: Plaza de España
Canastéreo sacude la MUM con su sonido híbrido y su identidad propia

Llegasteis a la MUM en un momento fantástico después de publicar vuestro nuevo disco… ¿cómo se vive ese punto intermedio entre lo que ya sois y lo que está a punto de nacer sobre el escenario?
La verdad es que llegamos en un momento muy bonito para nosotros, porque el disco (Jazmines) ya está fuera y ya hemos podido presentarlo en Sevilla, Madrid y Mérida, tres sitios a los que teníamos muchas ganas de volver y donde la acogida ha sido muy buena. Eso siempre te da perspectiva, porque una cosa es hacer un disco encerrados entre local, estudio y muchas horas dándole vueltas, y otra muy distinta es poner esas canciones delante de la gente y ver qué pasa.
En estos primeros conciertos hemos visto algo que nos tiene bastante contentos, cómo los temas están creciendo en directo; hay algunas que se hacen más grandes, otras que aprietan más y momentos que muestran matices que en el disco estaban más medidos. Eso nos está gustando mucho, porque al final llevar el disco a directo siempre termina de poner cada canción en su sitio.. Ahora estamos en ese punto de seguir descubriendo hasta dónde pueden llegar, pero ya con la gente dentro. Y eso es seguramente de las cosas más bonitas de sacar un disco: que deja de ser solo tuyo.
Desde vuestros inicios habéis mezclado rock, psicodelia y flamenco de una forma muy personal. ¿Cómo ha ido evolucionando esa identidad con el paso del tiempo?
Más que evolucionar con una idea clara de hacia dónde ir, lo nuestro ha sido ir dejándonos llevar por lo que nos iba saliendo en cada etapa. Al principio había una relación más cercana con lo acústico, con canciones más abiertas y una manera de tocar quizá más cruda o más libre, como en Raíces Lunáticas. Con Pasajes de lo impuro apareció una necesidad de empujar más desde lo eléctrico, lo oriental, los compases de amalgama, de hacer canciones más asentadas en el rock.
Sobre esta base crece Jazmines, donde han entrado con mucha fuerza los sintes, otras texturas y una forma de construir más compacta. Más allá de los instrumentos, lo que ha cambiado es la forma de entender las canciones. Antes quizá nos recreábamos en crear una especie de viaje y ahora vamos a por estructuras más concretas, pero manteniendo esa mezcla de influencias que siempre ha estado ahí. Somos bastante distintos entre nosotros escuchando música, y eso hace que las canciones nunca tiren para un único estilo. Ahí está un poco la gracia: encontrar un punto común entre mundos que, en principio, no tendrían por qué convivir.
Vuestras letras se mueven entre lo onírico y lo cotidiano. ¿Qué os inspira a la hora de construir ese imaginario tan evocador?
La mayoría de las veces sale de cosas bastante cercanas. Lo que te pasa, lo que ves cambiar a tu alrededor o dentro de ti. En Jazmines hay una idea que atraviesa casi todo el disco, que es el cambio y cómo nos relacionamos con él. Hablamos del origen, de dejar ir, de aceptar lo que se termina y lo que viene, de evolucionar y aprender a colocarte en otro sitio… Son cosas muy normales, que nos pasa a todo el mundo, pero que cuando te paras a de verdad a mirarlas tienen bastante fondo. Todas salen un poco de ahí, de ese movimiento y de cómo lo entendemos.
“Jazmines” abre una nueva etapa con sonidos más sintéticos y cercanos al rock alternativo. ¿Qué os ha llevado a explorar estos nuevos territorios?
Ha sido algo bastante orgánico, la verdad; sí que había una inquietud por explorar nuevos territorios más enfocados en el rock alternativo, el propio desarrollo de cada una de las canciones ha terminado de perfilar el sonido. También el haber aprendido a producirnos un poco mejor dentro del local, con nuevos cacharros y demás es algo que da versatilidad y ayuda a ver el proyecto en perspectiva. Dentro de la banda somos bastante distintos entre nosotros, escuchamos música muy variada y cada uno trae referencias y maneras de entender las canciones que a veces están bastante lejos unas de otras.
Pero precisamente de esa mezcla salen cosas que igual no habríamos encontrado de otra forma. Los sintetizadores han ganado mucho espacio en este disco, pero conviven con guitarras, con ritmos más rectos, canciones más concretas y con una forma de entender la melodía que sigue estando muy presente. Al final, más que perseguir un sitio nuevo, lo que hacemos es seguir tirando del hilo y ver hacia dónde nos lleva.
El álbum cuenta con colaboraciones y un equipo de producción muy cuidado. ¿Cómo ha influido este proceso en el resultado final del disco?
Ha influido muchísimo, porque este disco pedía mucho cuidado en cómo vestir cada canción. Veníamos del local con un trabajo previo bastante sólido, con muchas decisiones ya tomadas desde dentro de la banda, pero llega un momento en el que necesitas oídos de fuera que aporten una visión distinta. Trabajar con Víctor Cabezuelo y Raúl en la grabación, y Manuel Cabezalí y Dany Richter en mezcla/mastering ha sido importante precisamente por eso: cada uno ha sabido detectar qué necesitaba cada tema, cuándo apretar y cuándo dejar espacio. Sin olvidar también el entendernos y aguantarnos, que también habrá tenido lo suyo.
Muchas veces, cuando haces un disco, el riesgo es querer incluir demasiadas cosas porque vienes cargado de ideas. Y aquí ha pasado algo muy sano, que es aprender a quedarnos con la esencia e ir incorporando elementos que dieran un peso real a las canciones. Las colaboraciones se han dado de una forma muy natural, sentíamos que las propias canciones lo pedían, y además aportaban un sentido dentro de lo que contábamos; ha sido una suerte haber podido contar con ellos.
Víctor Cabezuelo de Rufus T. Firefly, claros referentes del rock alternativo nacional. Rocío Márquez como una figura de la vanguardia flamenca, y Kike Vera Fauna como representante cercano de una movida sureña que está fuertísima, son artistas que admiramos mucho y que, de alguna manera, miran la música desde sitios con los que nos sentimos identificados. Al final, el disco ha crecido mucho por esa mezcla entre tener claro de dónde veníamos y dejar que otras voces nos ayudaran a ver mejor hacia dónde podía ir.
Para cerrar la entrevista, ¿qué le diríais al público para invitarle a adentrarse en el universo de Canastéreo y dejarse llevar por esta nueva etapa?
Les diríamos que, si pueden, le den una escucha tranquila, sin prisa. Es un disco que tiene varias capas y que, según el momento en que lo escuches, te puede enseñar cosas distintas. Ya si pueden venir a un concierto, mejor. Hemos comprobado en estos primeros bolos que las canciones en directo crecen mucho y están encontrando una fuerza que nos gusta; un espacio para ver cómo termina de encajar el proyecto.
Gracias por compartir con nosotros esta nueva etapa de vuestro viaje musical. Os deseamos que sigáis explorando nuevos caminos sin perder esa identidad tan especial que os define.
Gracias a ustedes por el espacio, y por darle sitio a la música y a las bandas que seguimos en el videojuego este de sacar canciones y moverlas por ahí. Y a quien haya llegado hasta aquí leyendo: que se asome a Jazmines y, si le apetece, que venga a vernos en directo. Estamos en un momento muy ilusionante y con muchas ganas de seguir compartiéndolo.
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