
Quizás también te interese leer:
– Katari: el rock alternativo peruano en evolución constante
– Hermano Lono: así nace Time, su nuevo viaje entre stoner, rock y psicodelia
– Uguns Project: el grupo que fusiona rock, psicodelia, jazz, afro y electrónica
De la introspección acústica al rugido de las guitarras: así renace El Roquero Solitario
Todo artista tiene ese escenario o destino soñado que representa un objetivo a alcanzar, un lugar donde tocar sería como hacer realidad un sueño. ¿Hay algún destino o escenario en el que siempre hayas soñado tocar?
Soy un hombre de ambiciones modestas y, aunque me he imaginado sobre multitud de escenarios que me han hecho emocionarme como espectador, la verdad es que mi mayor ilusión es tener la estabilidad de poder girar en un circuito de salas de mediano aforo, lo suficiente como para mantenerme y poder seguir haciendo música.
¿Recuerdas el momento exacto en el que decidisteis dedicarte a la música? ¿Qué fue lo más difícil al comenzar este proyecto de EL ROQUERO SOLITARIO y qué ha sido lo más gratificante hasta el momento?
Me acuerdo perfectamente. Contaría por entonces 13 años y escuché por primera vez el disco de Rosendo en directo «Siempre hay una historia» y, más concretamente, el solo de guitarra que hace en Flojos de pantalón… La emoción que sentí al escucharlo me llevo a la convicción de que tenía que comprarme una guitarra para hacer algo parecido a eso. Quiero pensar que a veces lo he conseguido… A los 14 obtuve al fin mi primera guitarra eléctrica y empecé a componer como si la vida me fuera en ello.
Sin duda, lo más difícil de comenzar este nuevo proyecto ha sido romper con el anterior. Después de 15 años con Carta Baladí (2004-2019), tuvimos que tomar la dolorosa decisión de cerrar una etapa con la que crecimos como músicos, eso sí, no sin antes despedirnos con un concierto que grabamos para la posteridad: «El último instante del último día».
Por el contrario, si debo hablar de lo más gratificante hasta ahora, te diría que cada vez que un fan me envía un mensaje y comparte conmigo lo que siente tras oír alguna de mis canciones, siento que lo que hago merece la pena, a pesar de los sinsabores propios de esta profesión.
La música, como la comida, puede ser una mezcla de sabores y texturas que nos sorprende y nos deja con ganas de más. Comparar tu estilo con un plato puede revelar mucho sobre cómo te defines. Si pudieras describir tu estilo musical con una comida, ¿cuál sería y por qué?
Podría ser un gazpacho, donde el tomate sería sin lugar a dudas el rock, indispensable para que la receta tenga sentido y, por si fuera poco, con múltiples vitaminas y antioxidantes. El pimiento, la cebolla, el ajo y el aceite de oliva podrían ser la canción de autor, el blues, el swing, el folk… Ah, y para darle alegría y frescura, un poco de pepino, que bien podría ser el toque de reggae. En definitiva, un plato sabroso y refrescante a partes iguales ahora que llega el calor, pero igual de gustoso en invierno.
Las influencias de la infancia siempre permanecen, incluso aunque cambien con el tiempo. Esas primeras canciones y artistas que escuchamos suelen ser las que siembran la semilla de nuestra pasión por la música. ¿Qué música escuchabas de pequeño y cómo ha influido en tu estilo actual? ¿Qué música escuchas ahora?
Si hablamos de la infancia, tengo recuerdos de Triana, Supertramp, Dire Straits o Serrat, que mi padre pinchaba con frecuencia en su tocadiscos. Más adelante, cuando ya empecé a descubrir mis propios gustos, hay un montón de grupos de rock español que me aficionaron y me apasionaron con sus canciones: Platero y Tú, Rosendo, Extremoduro, Celtas Cortos, Ska-P, Dover, Los Suaves, Barricada, Reincidentes, Mamá Ladilla…
Por supuesto, todos evolucionamos y ampliamos nuestro espectro de atención: Bunbury, Nacho Vegas, Javier Krahe, Twanguero, Rubén Pozo, El Cuarteto de Nos o Violeta Parra, en habla hispana; entre los anglófonos estarían: Nina Simone, Lucinda Williams, The Doors, Led Zeppelin, Rory Gallager o Tom Waits, entre otros. Uno de mis últimos descubrimientos que más me fascinan son Los Espíritus, que casualmente conocí cuando empezaron a comparar la música de mi primer disco con ellos…
Por resumir, obviamente todo lo que escuchas te influye de algún modo, pero creo que en mis canciones es fácil intuir la influencia de grandes escritores de canciones como Robe, Krahe y Nacho Vegas, por lo que a veces la música pasa a un segundo plano, aunque en la guitarra se trasluce un deje rosendiano inevitable.

Hablemos del presente, que suele ser donde está la parte más emocionante de la historia. ¿Qué proyectos tienes entre manos en este momento?
Después de publicar mi primer álbum en enero de 2025, ya he publicado los dos primeros singles de mi segundo elepé, que es en lo que se centran mis ilusiones. Con este segundo lanzamiento me estoy desquitando un poco del anterior, ya que por un accidente informático no pude pulirlo todo lo que me hubiera gustado.
Por otra parte, si bien el primer álbum tiene un sonido eminentemente acústico, en el segundo he retomado el sonido cañero característico de mis años baladíes, y la verdad es que lo estoy disfrutando mucho. Si a la gente le gusta, espero tener la oportunidad de hacer algunas presentaciones en directo, aunque todavía es pronto para fechas y plazos.
Gracias por tu tiempo y por compartir tus historias y reflexiones con nosotros. Antes de cerrar esta entrevista, ¿te gustaría dejar unas últimas palabras para tus seguidores o para los lectores de LaCarne Magazine?
Sólo quisiera agradecerles el interés y la curiosidad por conocer nuevos artistas más allá de lo que se publicita en medios generalistas. No hay mejor manera de ser rebelde en estos tiempos que salirse de la corriente algorítmica que nos acogota.
ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL ROQUERO SOLITARIO EN: Facebook, Instagram, YouTube, Spotify.


