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Katari: “III” y el momento clave de una banda que afianza su identidad en el rock alternativo
¿Cómo fueron los primeros ensayos y qué recuerdos guardáis de aquella etapa? ¿Qué habéis aprendido sobre vosotros mismos desde que comenzasteis esta aventura musical?
Los primeros ensayos fueron una mezcla de entusiasmo, exploración y búsqueda de un sonido propio. Como sucede en la mayoría de las bandas, empezamos reuniéndonos después de haber pasado por distintos proyectos musicales que, aunque no prosperaron como esperábamos, nos dejaron experiencia y aprendizajes valiosos. Eso nos permitió iniciar KATARI con una visión más clara y una dirección mejor definida.
Recordamos esa etapa con mucho cariño porque fue allí donde se sentaron las bases de lo que hoy es KATARI. Con el tiempo entendimos que el crecimiento de una banda no se mide únicamente por los escenarios que pisa o las canciones que publica, sino también por su capacidad para mantenerse unida, superar obstáculos y seguir creando con la misma pasión del primer día.
En la música, hay debates interminables sobre qué es más esencial para una canción: la letra que transmite el mensaje o la melodía que hace que nos quedemos con ella en la cabeza. ¿Qué diríais que es más importante en una canción: la letra o la melodía?
Creemos que ambas cumplen funciones distintas y complementarias. La melodía suele ser la puerta de entrada; es lo primero que conecta emocionalmente con quien escucha una canción. Pero muchas veces es la letra la que hace que esa conexión permanezca en el tiempo.
Si tuviéramos que elegir, diríamos que lo más importante es la honestidad con la que se construyen ambas. Una gran melodía sin emoción puede sentirse vacía, y una gran letra sin una música que la acompañe difícilmente llegará al corazón de la gente. Cuando ambas trabajan juntas, es cuando ocurre algo especial.
Ser músico es una vida apasionante, pero también tiene sus retos, sobre todo cuando se trata de encontrar un equilibrio entre la carrera y la vida personal. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre la vida personal y la profesional siendo músicos?
Es un desafío constante. Todos tenemos responsabilidades fuera de la banda, por lo que encontrar tiempo para ensayar, componer, grabar o planificar lanzamientos requiere organización y compromiso.
Con el tiempo hemos aprendido que mantener un equilibrio saludable es fundamental para la creatividad. Intentamos respetar los espacios personales de cada integrante y entender que la música es una parte muy importante de nuestras vidas, pero no la única. Ese equilibrio nos permite disfrutar más del proceso y afrontar cada etapa con mayor energía.
Las bandas rara vez permanecen quietas demasiado tiempo. ¿Cómo marcha la maquinaria y qué tenéis en movimiento actualmente?
Actualmente estamos enfocados en la promoción de nuestro nuevo álbum, “III”, un trabajo que representa una etapa muy importante para KATARI tanto a nivel musical como personal.
Además de llevar estas canciones a nuevos oyentes, venimos cumpliendo una agenda de presentaciones en la que estamos compartiendo este nuevo material en directo. Sin embargo, no somos una banda que se quede quieta demasiado tiempo. Paralelamente ya estamos trabajando en nuevas ideas y proyectos, entre ellos algunas reediciones, canciones inéditas y la posibilidad de reinterpretar alguna obra desde nuestra propia identidad musical.
Todo este impulso nace también de la estabilidad que hemos encontrado en nuestra formación actual. Contar con una voz consolidada dentro del proyecto nos ha dado la confianza y el entusiasmo necesarios para seguir creando, evolucionando y conectando con más personas a través de nuestra música.

Toda banda tiene temporadas especialmente intensas. ¿Qué parte del proyecto os está absorbiendo más energía estos días?
Sin duda, es un trabajo integral que abarca muchos aspectos del proyecto. Además de la difusión de nuestro nuevo álbum, gran parte de nuestra energía está enfocada en coordinar horarios de ensayo, procesos de composición, sesiones de grabación, planificación de presentaciones y toda la organización interna que requiere una banda.
Como mencionamos antes, todos cumplimos otras funciones fuera de KATARI, por lo que coincidir los cinco en un mismo horario a veces se vuelve complicado. Por eso tratamos de mantener una dinámica de trabajo organizada y profesional que nos permita avanzar de manera constante en cada una de las áreas del proyecto.
Ha sido un placer hablar con vosotros y conocer más sobre vuestro proceso y experiencias. Antes de despedirnos, ¿queréis dejar unas últimas palabras para vuestros seguidores o para los lectores de LaCarne Magazine?
Queremos agradecer sinceramente a todas las personas que dedican unos minutos de su tiempo a escuchar música nueva, asistir a conciertos o apoyar proyectos independientes. En un mundo donde todo sucede tan rápido, que alguien conecte con una canción sigue siendo algo muy valioso.
A quienes ya forman parte de la comunidad de KATARI, gracias por acompañarnos en cada paso. Y a quienes nos descubren a través de esta entrevista, los invitamos a escuchar «III» y a formar parte de este viaje. Esperamos que encuentren en nuestras canciones alguna emoción, recuerdo o historia con la que puedan identificarse.
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