Chema Pastor y la Acracia Musical

Chema Pastor, batería, performer, improvisador libre, dadaísta… y ácrata. De él he hablado continuamente en esta sección. Ha llegado de forma totalmente consciente a practicar la improvisación libre después de pasar por conservatorios de música clásica y escuelas de jazz (no como yo, que lo he hecho de forma más errática, inconsciente e intuitiva, sin pasar por sitios donde la formación teórica y técnica es importante. Mi camino ha sido más heterodoxo e incompleto).

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Chema Pastor

La música improvisada libremente le ha abierto una puerta para manifestarse tal y cómo es (esto a mí también me ha pasado), para expresar sus más profundos sentimientos (que no son precisamente lo opuesto a la racionalidad: esos sentimientos encarnan la racionalidad evolutiva).

P.D.: no piensen que la frase entre paréntesis es mía. No soy tan sesudo. Lo he leído en un libro en el que se habla de la libertad y el libre albedrío: 21 lecciones para el siglo XXI se llama.

Chema Pastor e Improvisación Libre

Pues bien, como ya he dicho, Chema Pastor se considera republicano y ácrata. Yo no me atrevo a decir eso de mí (porque vivo en un continuo devenir de contradicciones internas), pero sí que siento simpatía por el segundo de los conceptos. Y como él se considera de esa forma, no ha tenido inconveniente en manifestarlo cada vez que hemos publicado últimamente en “La Tatucera”, página creada por él mismo y dedicada a publicar trabajos de improvisación libre, como por ejemplo los que siguen (los tres bloques que voy a señalar proceden de la grabación que hicimos el pasado verano Mariana Piñeiro, Chema Pastor y yo: el trío AAA, que ya tiene casi dos años de recorrido).

En el primer bloque aparece el primer escrito de Chema acerca de la acracia musical:

1.- “Indudablemente, el musico ácrata atenta contra el espíritu de una estética convencional en el momento en que, apoyado en sus sonidos, plantea estéticas perturbadoras, contrarias al gusto del público y a la estabilidad del mainstream. La música ácrata no tiene otra alternativa…, sólo nos quedará la opción de un mundo mejor por llegar¡¡¡”

Y aquí está una pequeña muestra de esos sentimientos:


2.- “La acracia musical constituye, fundamentalmente, lo que podríamos llamar una rebeldía visceral. Tras prolongadas sesiones de debate, llegamos a la conclusión de que el ácrata musical es, en primer lugar, un individuo que se ha rebelado”:


3.- “La acracia musical no es un concepto que se sella con una palabra. No es una teoría musical. Es una forma de concebir la música y la vida: es una apuesta que debemos jugar día tras día. El sonido ácrata vive y pervivirá, a pesar de los intentos por recluirnos en el olvido más absoluto¡¡¡”


El mundo tiene cabida también para los idealistas, y Chema Pastor es uno de ellos. Gracias, Chema, por lo que haces y ser como eres.

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