Humberto Manduley, el investigador del rock en Cuba

rock en cubaHumberto Manduley es un escritor cubano independiente radicado en México. Desde sus inicios se ha dedicado a investigar sobre los géneros musicales menos favorecido de la isla, especialmente el Rock.

Desde hace más de 15 años mantiene una sección nombrada “La Cuerda Floja” en la prestigiosa revista cultural El Caimán Barbudo, y además es autor de dos libros sobre el Rock en Cuba. Libros de obligada consulta para profundizar más sobre el género en la isla.

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Sobre estos dos libros, el proceso de búsqueda y organización de la información, así como aspectos relacionados con el Rock cubano de los últimos años, nos comenta en esta entrevista en exclusiva.

En el 2001 publicaste “El Rock en Cuba”, considerado por muchos la primera obra de investigación dedicada a este género en Cuba. ¿Cómo y cuándo surge la idea de escribir un libro como éste?
Quizás la idea se gestaba, de modo inconsciente, desde que empecé en 1972 a tomar apuntes acerca del Rock foráneo y nacional. Pero con seguridad el impulso definitivo fue una serie de 23 programas sobre la historia del género en Cuba, que presenté en Radio Ciudad de La Habana, y que con una hora de duración semanal se transmitió en 1994.

Tomando en cuenta que tenía bastante material acumulado, empecé a pensar en algo escrito. Entre varias circunstancias que dilataron el proyecto, finalmente se concretó a través de Ediciones Musicales Atril, y se presentó ese primer texto, en la Feria del Libro de febrero de 2002.

Al ser un género sobre el que casi no existía información recopilada. ¿Cómo fue todo el proceso de búsqueda y organización de los materiales necesarios para este libro, «El Rock en Cuba»?
Dentro de mis limitaciones económicas y de tiempo traté de buscar todo lo que pude. Me pasé un par de años asistiendo varias veces por semana a la Biblioteca Nacional, revisando diarios y revistas. Sabía que era muy poco lo que iba a encontrar allí, pero no quería dejar nada afuera.

También alcancé a entrevistar directamente a varios músicos, activos y retirados, más los apuntes que yo venía tomando desde antes, y la información que aparecía en los fanzines que empezaban a circular. Luego tuve que organizar todos los datos, diseñar una estructura para el texto con los aspectos que iba a abordar, además de conseguir fotos prestadas, etc.

En esa etapa ni siquiera soñaba con tener un ordenador para escribir, así que tuve que hacerlo mecanografiado. Tampoco estaba totalmente seguro que ese libro interesara a alguna editorial, pero, por suerte, se pudo llevar a buen término.

¿Cuáles fueron los mayores retos o adversidades que enfrentaste a la hora de realizar una obra de tan magnitud?
Esencialmente la falta de documentación oficial. Hay que recordar que los fanzines de Rock en Cuba aparecieron en los años 90, así que era muy poco lo que podía conseguir por esa vía, además que no solían poner atención a lo ocurrido antes. Las entrevistas tenía que tamizarlas, pues hay músicos dados a exagerar sus roles o minimizar los de otros colegas, más los inevitables olvidos y omisiones.

«No estaba totalmente seguro que ese libro interesara a alguna editorial, pero, por suerte, se pudo llevar a buen término.»

Asimismo, hubo quienes no quisieron cooperar, sin importar las razones. Fue un proceso bien lento y engorroso. En cuanto a la publicación en sí, tuve que condensar el texto según una cantidad específica de cuartillas que la editorial puso como tope, o se corría el riesgo de encarecer el libro.

También fue una lucha contra el tiempo, pues yo tenía dos trabajos, más mi estrenada paternidad, que no me dejaban muchos momentos de sosiego para sentarme a armar todo. La de los noventa fue una década convulsa en Cuba, y en medio de aquella odisea diaria yo intentaba a toda costa escribir un libro por primera vez en mi vida. Fue anímicamente gratificante, pero me pasó factura.

¿Contaste con el apoyo de alguna institución o de personas para poder editar este libro y repartirlo en Cuba?
Para la investigación no tuve el apoyo de absolutamente ninguna institución. Siempre he ido como FreeLancer, y eso tiene un precio, que pagué gustoso con tal de no depender de nadie.

En cuanto a la publicación del libro, Noel Nicola, a quien yo conocía desde antes, y dirigía la editorial, y Manolo González Bello, que hizo la edición, ambos ya fallecidos, fueron los puntales para sostener el proyecto y llevarlo definitivamente a los lectores, por lo cual siempre les estaré agradecido.

rock en cubaHace dos años publicaste Hierba Mala: Una historia del Rock en Cuba, el cual fue presentado el pasado año en La Habana como parte de la Feria Internacional del Libro. ¿Podemos pensar en este libro como la continuidad de “El Rock en Cuba?
Sin duda utilicé El Rock en Cuba como base, pero la cantidad de información recopilada en esos años intermedios (más de una década) era tan grande, además que mi propia óptica había cambiado en alguna medida, que decidí reescribir el texto en más de un 80%.

Por ese motivo, creo que se trata de un trabajo lo suficientemente transformado como para considerarlo un nuevo libro, y no la mera continuación de aquel.

Además, en ambos libros puse cuidado en señalar que no es “la historia” del Rock en Cuba, sino solamente una de las tantas visiones posibles, en este caso la mía, dejando abierta la posibilidad de que otros investigadores armen la suya (sin caer en el corta-y-pega y el plagio, que ya alguien hizo).

Incluso, el título del primer libro iba a ser justamente “Hierba Mala”, pero en la editorial lo consideraron poco recomendable y lo cambiaron. Así que cuando me propuse abordar nuevamente ese trabajo (por insistencia expresa de mi esposa) retomé la idea del título original.

¿Cómo fue el proceso de investigación para este nuevo volumen? ¿Cómo está estructurada esta nueva obra?
La gran diferencia entre ambas investigaciones radicó en el acceso a Internet como herramienta indispensable. El libro anterior se armó en los años 90 del siglo pasado, cuando mi contacto con la red de redes se resumía en una palabra: nulo. Tampoco Internet tenía la cantidad de opciones que tiene hoy. Así que ese fue el eje principal, pues me permitió acceder a informaciones, entrevistar músicos por correo electrónico, etc.

Pero en esencia, mantiene la estructura del anterior, en cuanto a la división por décadas, más el anexo de unos capítulos que abordan aspectos bien específicos de la historia, como la relación del Rock con la nueva trova y los medios de difusión, y la existencia o no de un “Rock cubano” o del rock en Cuba.

También suprimí las fichas de artistas que aparecieron en el primer libro, pues ahora eran demasiadas para incluirlas, y de ahí nació la necesidad de hacer un volumen aparte con esas síntesis biográficas y fotos.

¿Cómo te sentistes al saber que Hierba Mala iba a ser presentado en un evento tan importante como la Feria Internacional del Libro?
En Cuba, la Feria Internacional del Libro de La Habana debería ser la plataforma idónea para ese tipo de presentación, y de hecho funciona así muchas veces. Sin embargo, debido a su dinámica interna como gran fiesta de las letras, hace que muchos títulos pasen inadvertidos para el público, que termina cegado por la avalancha de materiales que se exhiben y venden.

«Sin una campaña sostenida de promoción, es difícil hoy acceder a todos los posibles interesados.»

Se necesita una gestión promocional y comercial más fuerte y coherente. Este tipo de libro está pensado para un lector muy específico, y hay que buscar las vías de llegar a él. Aunque no me quejo, pienso que no tuvo la difusión necesaria, y a un año de su presentación, todavía hay muchas personas (incluidos músicos de rock) que ni siquiera saben de su existencia.

Con la edición independiente que yo había publicado un poco antes, y que está a la venta en Amazon.com, sucede algo similar. Sin una campaña sostenida de promoción, es difícil hoy acceder a todos los posibles interesados. Tampoco ha suscitado el interés de las instituciones que teóricamente podrían tener cierta identificación con un trabajo así. Pero al menos son libros que ya existen, y si alguna vez aparecen nuevos interesados, ahí están. No espero mucho más.

Aparte de estos dos libros, también publicastes Parche: Enciclopedia del rock en Cuba. Coméntanos un poco sobre este material.
Como su nombre lo indica, es una enciclopedia centrada en lo sucedido en el rock dentro del país. Por ejemplo, el libro El rock en Cuba incluyó cien fichas y 25 fotos; mientras que la edición independiente de “Parche”, que está disponible en Amazon.com, recoge 768 fichas de grupos y solistas, y 290 fotos, abarcando desde 1956 hasta 2013, lo cual ya implica una diferencia notable.

Ahora tengo lista una versión corregida, aumentada y actualizada hasta 2016, con más de mil fichas, alrededor de 380 fotos y un listado de más de 500 personas que fueron entrevistadas o aportaron sus datos. Una editorial cubana quiere publicarla. Supongo en los próximos meses tendré noticias sobre su decisión final. Espero que pueda estar en algún momento al alcance de los lectores en la isla y fuera de ella también.

¿En que se diferencia “Parche” de los libros anteriores?
Son fichas biográficas muy sintetizadas, para no abrumar al lector con anécdotas y un exceso de detalles. Elegí concentrar la información esencial: fechas de existencia de las bandas, nombres de sus integrantes, estilo, repertorio, principales actuaciones y grabaciones, etc.

Está también el apoyo fotográfico que resulta interesante, pues la inmensa mayoría son imágenes que serán vistas por primera vez por el gran público. En otro sentido, todavía persisten lagunas informativas, en las cuales sigo trabajando para presentar textos futuros que mejoren lo ya publicado.

Es una investigación que no termina nunca, no solo por su perenne actualización, sino por la búsqueda del pasado, que todavía permanece sin recuperar. Vale agregar además que ambos libros, “Hierba Mala” y “Parche”, funcionan como trabajos independientes pero complementarios.

¿Dónde se pueden adquirir ambos trabajos? ¿Tanto “Hierba” como “Parche”?
Para el lector cubano, “Hierba Mala” está disponible a través de Ediciones La Luz, de Holguín, y su sistema de distribución, mientras espero se concrete la próxima salida al mercado de “Parche” por otra editorial. Para los interesados en otros países, los libros están a la venta en Amazon.com, en estos vínculos: Hierba Mala Parche

¿Podremos esperar alguna nueva publicación en el futuro?
Probablemente, si me alcanza el tiempo, pensaría en armar futuras versiones actualizadas y revisadas de “Hierba Mala” y “Parche”, quizás transcurridos unos cuantos años, y cuando haya suficiente información que amerite hacer ese tipo de movida. Entre tanto, he compilado artículos míos publicados en una sección sobre música que llevo desde hace años en la revista cultural El Caimán Barbudo.

«Lo que resulta complicado es lograr que las editoriales establecidas cubanas o extranjeras muestren interés.»

El libro se titula La Cuerda Floja. Músicos en desacuerdo, y debe salir dentro de un mes aproximadamente. Preparo otra compilación de trabajos diversos, y tengo esbozos de varias investigaciones más, en las cuales voy trabajando poco a poco, siempre relacionadas de alguna manera con la música.

Lo que resulta complicado es lograr que las editoriales establecidas cubanas o extranjeras muestren interés, así que he elegido la independencia para darle salida a esa producción.

Cambiando un poco de tema. ¿Cómo valorarías el movimiento rockero actual en comparación con los años 70, 80 y 90?
La palabra clave es “institucionalizado”. Si antes una ínfima porción de los grupos de Rock en Cuba pertenecía a las empresas de contratación artística, hoy existe la Agencia Cubana de Rock (que incluye a buena cantidad de bandas, al tiempo que otras pertenecen a distintas instituciones oficiales), la totalidad de los eventos se gestiona a través de instituciones como la Asociación Hermanos Saiz, y los sitios para tocar han disminuido drásticamente por un lado, y a la vez también dependen del sello gubernamental.

Esa dependencia institucional tiene ventajas y desventajas, que sería muy tedioso intentar explicar aquí porque a veces ni uno mismo las entiende. Por otro lado, en décadas previas existía una diversidad estilística que se ha perdido hoy. El Rock en Cuba, el que se ha hecho aquí, se ha ido volviendo muy limitado en cuanto a espectro de sonidos: mucho Metal, bastante Punk, algunas fusiones (interesantes o manidas) y poco más.

El idioma inglés gana fuerzas en los repertorios; casi todos los fanzines colapsaron, mientras no existe una publicación “oficial” que se ocupe del género, la discografía es mínima, dispersa y escasamente divulgada, la tendencia hacia los covers parece ser la única económicamente redituable, y el mismo público muestra una actitud próxima a la apatía.

«El Rock en Cuba, el que se ha hecho aquí, se ha ido volviendo muy limitado en cuanto a espectro de sonidos.»

Si a eso sumamos que el Rock de Cuba carece de auto-referencialidad, y desconoce de modo alarmante su propia historia, diría que la actualidad no es muy prometedora después de sesenta años de presencia del género en la isla.

Lo que la salva y siempre ha salvado es su perseverancia indestructible. Hay bandas nuevas con propuestas que se salen de lo convencional, y eso es una inyección para la escena, pero deben afrontar muchos obstáculos. Quién sabe si no pierden la paciencia en el camino. Ojalá que no.

¿Qué opinion te merece que dos bandas como The Dead Daisies y The Rolling Stones hayan decidido venir a Cuba a ofrecer conciertos, así como las visitas de personalidades como Ozzy Osbourne y Bon Jovi?
Contrario a la euforia más o menos generalizada, esos sucesos los veo como anécdotas aisladas, de gran importancia, desde luego (sobre todo el concierto de los Stones), pero que todavía es prematuro decir si van a influir sobre el devenir del Rock nacional. Si ponemos a un lado la relevancia histórica de los Stones, eventos igualmente importantes se habían dado ya antes en Cuba, y no tuvieron el menor impacto sobre los acontecimientos posteriores.

Creo que el problema fundamental de la escena cubana no es exactamente su falta de confrontación internacional, sino que todavía no ha encontrado su foco o personalidad. Para el público sería genial que bandas de puntería actúen en el país (las “visitas guiadas” de famosos son menos interesantes), pero que esos conciertos representen un punto de inflexión para la escena, o cambien en algo lo que sucede con el Rock en Cuba me parece un vaticinio más motivado por el optimismo que por una realidad palpable. Habrá que preguntarse esto mismo dentro de unos años para tener una perspectiva mejor.

Bien, antes de terminar darte las gracias Humberto, y te cedo espacio para que expreses lo que desees.
Gracias a ti, e invito a los interesados a acercarse al Rock que se hace en Cuba, y generar sus propias impresiones.

Más información sobre Humberto Manduley en el siguiente enlace:

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