Improvisación Libre con Gustavo Obligado

En esta nueva entrega de Improvisación Libre con…, entrevistamos al músico Gustavo Obligado, que nos cuenta más sobre su trayectoria y sus expereciencias con la Improvisación Libre.

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Improvisación Libre con Gustavo Obligado

Dime cuál es tu procedencia musical. Si tienes formación académica, me interesa que me cuentes tu experiencia en las escuelas de formación de música o en el conservatorio, y que me lo compares con tu experiencia en la improvisación libre y en la música experimental, aunque sea compuesta.

Estudié algunos años de saxo clásico en el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla”.

Lo cierto es que el repertorio clásico para un instrumento del siglo XIX, como es el saxo, es bastante acotado. Hay más producción de composiciones para saxo en la música contemporánea o en la música popular.

De todas maneras, en esa casa de estudio finalicé el Taller de Composición con el maestro Ricardo Capellano. Él fue quien me facilitó a desarrollar y profundizar mi lenguaje y mis proyectos.

No quiero dejar pasar que no me sentía del todo cómodo con la enseñanza musical en el Conservatorio, fue por eso que recurrí a tutores particulares, como el saxofonista de jazz Ramiro Flores, o el cellista Sergio Castrillón, que me ayudaron a encontrar mi propio sonido y a profundizar en una técnica propia.

Mi formación en improvisación libre es constante, siempre estoy atento a los seminarios y encuentros. Creo que es una disciplina sobre la que hay que estar trabajando constantemente, y sobre la que siempre hay algo para aprender.

¿Cuándo y cómo llegaste a la improvisación libre?

Llegué a la improvisación libre a través del free jazz. En el 2007 vino al Festival de Jazz el saxofonista estadounidense Anthony Braxton. Recién empezaba a estudiar saxo, y entré unos minutos tarde al concierto.

Me sorprendió ver cómo la gente se iba del lugar enojada, no entendía el motivo. Cuando tuve enfrente mío al Diamond Curtain Wall con Mary Halvorson en guitarra y Taylor Ho Bynumen en trompeta, quedé totalmente sorprendido y me quedé callado escuchando y viendo la propuesta.

Fue un remolino de música llena de originalidad y locura, que cesó recién cuando el reloj de arena que tenían enfrente de ellos largó su último granito. Era música viva, música improvisada.

¿Cuáles son las influencias que te han ayudado al aprendizaje de tu lenguaje musical? ¿Y a la improvisación?

Creo que mis influencias están vigentes y se fomentan día a día, porque, como decía, me encuentro en formación y aprendizaje todo el tiempo.

Mi lenguaje musical y mis improvisaciones se vienen desarrollando a través y gracias a tocar con muchxs muscixs, en especial de Buenos Aires, que es el lugar donde vivo.

Pienso que es una muy buena forma de desarrollar y profundizar un lenguaje musical propio, compartiendo y tocando con otros músicos de edades distintas, de lugares distintos, de formaciones distintas. Es más, se lo recomiendo a cualquier colega.

Dinos ¿qué significado tiene para ti “espacios” en una pieza?. Es decir, si te comentan algo así como: “vamos a hacer una pieza con espacios», ¿qué interpretas o cómo lo interpretas?

Mira, pienso que “espacios” se refiere a silencios, a crear una música que tenga silencios y permita que se escuchen las voces de todos los que participen del ensamble.

A veces puede existir el “miedo” de que en una improvisación no haya silencio, y se transforme en una competencia por hacerse escuchar. Pero también “que no haya silencios” puede ser una decisión estética y también es válido.

Hay músicos e improvisadores (como yo, por ejemplo) cercanos a la idea de hacer primeras tomas y de dejarse llevar por la intuición, la inmediatez y la espontaneidad. Hay quien dice, sin embargo, que esa forma de entender el arte lleva a fórmulas repetitivas y aburridas, y que el ensayo y la composición son necesarios para evitar esos inconvenientes. En mi opinión, las fórmulas y patrones se repiten en cualquier manifestación artística. ¿Qué opinas?

Tomando ambos caminos se puede llegar a fórmulas y patrones. Me gusta la adrenalina que generan las primeras tomas sin tener un previo ensayo, incluso sin conocerse a nivel musical, pero también disfruto de las sesiones para tocar.

Encuentro que los ensayos son espacio para explorar y trabajar, y para relacionarse a nivel humano y musical. Igualmente quiero hacer hincapié en la importancia de “comunicar” y trabajar en cómo y qué transmitir en el momento de crear música.

Es importante remarcar y hacer foco sobre eso, porque es lo que le da esencia a la música.

He leído recientemente en un libro llamado “El nuevo paisaje sonoro”, de R. Murray Schaffer, la siguiente afirmación: “Es cierto que hay mucha gente que no son sensibles al ruido; pero esos son precisamente los que tampoco son sensibles al argumento, o al pensamiento, o a la poesía, o al arte, en una palabra a cualquier tipo de influencia intelectual. La razón de esto es que el tejido de sus cerebros es de una calidad muy tosca y ordinaria. Por otro lado, el ruido es una tortura para gente intelectual”. ¿Cuál es tu opinión sobre esta afirmación?

Como sociedad estamos muchos más familiarizados con el “ruido” de lo que realmente creemos.

El ruido es una experiencia que puede tocar muchas fibras y generar resultados contrastantes: bellos o perturbantes. Seguro hay gente sensible que no empatiza con el ruido y puede explicar los motivos. Como también seguro exista gente que se cierra y critica al ruido.

Pero no crea que tenga que ver con la calidad de sus tejidos cerebrales, sino más bien con preferencias personales que están determinadas más que todo por experiencias individuales, como el aprendizaje, la familia, la cultura, y todo lo que nos haga individuos.

De todas maneras, el ruido está siempre presente y queda a criterio de cada uno decidir prestarle atención o ignorarlo.

Explícame brevemente tu concepto musical.

Desde hace un tiempo vengo investigando el viento con sus características y sus efectos. Me parece un elemento muy interesante e inspirador en mi trabajo. Lo he desarrollado en un primer disco solista que se llama “phenomenas”.

Ahí trabajé con instrumentos de viento como saxos, mangueras de plástico, armónicas y flautas. La idea fue crear paisajes y texturas inspiradas en vientos famosos.

Ahora estoy estudiando los vientos de mi país para construir una escultura sonora que resuene cuando el viento pase. A su vez va a estar acompañada de composiciones que estoy preparando para ensamble de vientos.


Más información sobre Gustavo Obligado y sus proyetos en los siguientes enlaces:
Ver Bandcamp Edwards-Obligado-Caicedo-Trilla
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Encontrarás más Entrevistas AQUÍ.

One Comment
  1. Carlos Alberto Elizondo
    enero 9, 2019 | Responder

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