Hay algo especialmente atractivo en las bandas que no intentan encajar en ningún molde. Tocando Techo es una de ellas: un grupo que ha ido creciendo a base de intuición, actitud y muchas horas de carretera, sin perder nunca ese punto de cercanía que hace que todo parezca más real. Su música no busca fórmulas ni respuestas fáciles. Se mueve entre la energía del rock y la honestidad de quien tiene cosas que decir, aunque no siempre tenga claro cómo explicarlas. Y precisamente ahí está la clave: en esa mezcla de descaro, autenticidad y ganas de hacer las cosas a su manera.
Ahora con Ni puta idea, su nuevo disco bajo el brazo, y una trayectoria que no deja de sumar pasos firmes, Tocando Techo se convierte en nuestro Artista del Mes en LaCarne Magazine. Es el momento perfecto para sentarse a hablar con ellos, mirar hacia atrás y, sobre todo, entender hacia dónde están apuntando ahora.
Orígenes y Sonido de Tocando Techo
Para entender el presente de la banda, es imprescindible mirar al origen. Retrocedamos unos años para situarnos en el punto de partida: Tocando Techo nace en 2018 en Casar de Cáceres. ¿Cómo surge la banda y qué os impulsa a dar el paso de formar un proyecto serio?
Tocando Techo nace gracias a la insistencia de Ángel, nuestro guitarrista, que vio un anuncio de Alberto buscando guitarrista para un grupo. La realidad es que Alberto pasó olímpicamente de él al principio, pero el niño ha salido cabezón y decidió insistir hasta que consiguió que le hiciera caso jajajaj. A partir de ahí, Alberto preguntó a Ángel si conocía a un batería, y fue cuando entró Juanje en acción. Poco después se unió Carlos al bajo, empezamos a ensayar y, sin grandes planes ni discursos, nació la banda.
Al principio lo teníamos como un hobby, algo para disfrutar sin demasiada presión. Pero cuando empezamos a ver que a la gente le gustaba lo que hacíamos, la cosa cambió. En 2021 lanzamos nuestro primer tema, Frío, y la acogida fue tan buena que decidimos dar el paso de empezar a trabajar en un disco. A partir de ahí, todo empezó a crecer un poco más rápido de lo que esperábamos. Sin darnos demasiada cuenta, pasamos de quedar para tocar a empezar a tomarnos esto en serio… y a que la música dejara de ser solo un plan y empezara a ser una parte importante de nuestra vida.
Detrás de cada identidad sonora hay un recorrido de influencias que va dejando huella con el tiempo. Desde el inicio habéis apostado por un sonido directo y sin filtros. ¿Cuáles han sido vuestras principales influencias musicales y cómo han evolucionado con el tiempo?
Bueno, al final en el grupo hay una mezcla bastante curiosa de estilos, y eso al principio era un poco caos organizado… o desorganizado, según el día. Cada uno venía de su movida: desde Metallica hasta Extremoduro, pasando por Green Day o Linkin Park, e incluso cosas más de cantautor. Vamos, que si hacías una playlist con todo eso, no sabías si ibas a llorar o a romper algo. Pero claro, a base de ensayar y de echarnos horas juntos, empezamos a entendernos musicalmente.
Donde antes cada uno tiraba para su lado, poco a poco fuimos encontrando un punto en común, y de ahí empezó a salir algo que ya sonaba más a banda que a cuatro personas defendiendo sus gustos.
Creemos que eso es precisamente lo que nos ha dado identidad: no sonar a una banda concreta. Evidentemente hay influencias —sería raro que no las hubiera—, pero no buscamos ser una copia de nadie. Si algo tenemos claro es que preferimos sonar a nosotros mismos, aunque a veces eso implique no ponérselo fácil a quien quiera etiquetarnos. Y en ese sentido, en este último disco se nota bastante la evolución. Es probablemente el Tocando Techo más puro y más maduro hasta ahora… que básicamente significa que seguimos haciendo lo que nos da la gana, pero con un poco más de criterio.

Vuestra música no solo suena, también cuenta y retrata una realidad que muchos comparten. Las letras son una de vuestras señas de identidad, abordando temas como la precariedad o la frustración generacional. ¿Qué papel juega la realidad social en vuestra música?
Pues es que la realidad social es nuestra vida. No es algo que miremos desde fuera para escribir canciones, es que lo estamos viviendo en primera persona: trabajos que no terminan de arrancar, alquileres imposibles, esa sensación constante de ir siempre un poco a remolque… Al final escribes sobre lo que te pasa, y el problema —o la gracia— llega cuando te das cuenta de que lo que te pasa a ti le está pasando a medio país.
Ahí es donde conectas de verdad con la gente, porque no estás contando una historia inventada ni intentando dar una lección, simplemente estás poniendo palabras a algo que muchos sienten pero no siempre saben explicar. Y nosotros, dentro de lo que cabe, lo hacemos con guitarras y sin demasiados rodeos. En nuestras canciones hay de todo: estrés, precariedad laboral, amor, desamor… la vida, tal cual. Sin edulcorar demasiado, pero tampoco recreándonos en el drama, que ya hay bastante de eso en la televisión
El salto de Tocando Techo también se refleja en la respuesta del público y las cifras. Con vuestro primer trabajo, Empezando de Cero, superasteis el millón de reproducciones. ¿Esperabais esa respuesta del público o fue una sorpresa?
En la vida jajajaja. Para nosotros fue una sorpresa bastante seria lo que pasó… y lo que sigue pasando, por suerte. Cuando sacamos Empezando de Cero no estábamos pensando en números grandes, estábamos pensando en que no sonara mal y en que alguien lo escuchara más allá de nuestros amigos. También es verdad que eso te pone rápido en tu sitio. Puedes tener muchas reproducciones, pero luego llegas a una sala y no hay 10.000 personas esperándote. Ahí te llevas un pequeño baño de realidad y entiendes que sí, que vas por buen camino, pero que esto hay que seguir trabajándolo todos los días.
Los números molan, claro que molan, no vamos a ir de falsos modestos. Pero también aprendimos que no pueden ser el objetivo principal. De hecho, después de sacar el disco en 2023 nos obsesionamos un poco con eso, con crecer en cifras, en estadísticas… y nos dimos cuenta de que nos estábamos desviando. Por suerte supimos frenarlo a tiempo y volver a centrarnos en lo importante: la música y la gente que está al otro lado. Si los números acompañan, genial. Pero lo que realmente importa es que las canciones lleguen y que quien venga a un concierto quiera volver. Lo demás es ruido… aunque a veces sea un ruido bastante bonito.
A lo largo del camino, no habéis estado solos y habéis tenido la oportunidad de cruzaros con referentes del género. ¿Qué aprendizajes os lleváis de colaborar con figuras del rock nacional?
Es todo un sueño hecho realidad. Al final, esas son las cosas que te llevas para siempre: los recuerdos con gente a la que has escuchado durante años y que de repente tienes al lado, compartiendo escenario o una conversación cualquiera. Poder colaborar en canciones, hablar de música y de la vida con ellos… son experiencias que no se pueden medir y que, sinceramente, valen más que muchas otras cosas dentro de esto.
Pero también hemos aprendido que, más allá del nombre o la trayectoria, lo que de verdad importa es la persona. Te das cuenta de que muchos de esos artistas que veías como algo lejano son gente normal, currante, con las mismas dudas y movidas que tú, y eso te aterriza bastante.
Y ya no solo hablamos de artistas “grandes”. Para nosotros, una parte fundamental de todo esto es compartir el camino con gente cercana. Bandas y proyectos como La Bruja Roja, Cuarto Y Mitah o The Kacharreta, entre muchos otros, forman parte de lo mejor que nos ha dado la música. Porque al final, más allá de escenarios y números, esto va de compartir. Y si es con amigos, mejor todavía.
Nuevo disco: “Ni puta idea” y el proceso creativo
A veces un título condensa mejor que nada el espíritu de un disco antes incluso de escucharlo. Acabáis de lanzar vuestro segundo disco, Ni puta idea. Y la verdad, es un título que ya llama mucho la atención: ¿qué hay detrás de esta elección?
Es un nombre que lleva mucho tiempo revoloteando por nuestras cabezas. Siempre decíamos: “buah, no podemos llamar a algo así, es muy poco serio”… pero claro, luego te miras y dices: ¿nosotros serios? Tampoco nos flipemos, que al final somos un grupo de rock, no una asesoría fiscal jajaja. La realidad es que hagas lo que hagas siempre va a haber algún gilipollas que te diga que no tienes ni puta idea. Y dijimos: pues perfecto, lo compramos. Esa es la esencia del disco. No tenemos ni puta idea de muchas cosas, pero las hacemos igual, porque sí, porque nos apetece y punto.
También tiene ese punto de honestidad. No vamos de saberlo todo ni de tener un discurso perfecto, vamos de hacer canciones, equivocarnos muchas veces, acertar alguna vez que otra y seguir tirando. Y al que no le guste… pues que no mire. O mejor, que se vaya a tomar por culo. Nosotros somos de la filosofía de Robe, a tomar por culo se entiende bien y hay que decirlo más.
Este segundo disco, Ni puta idea (publicado el 17 de abril) no solo marca un nuevo lanzamiento, también un nuevo momento para la banda. ¿En qué punto vital y artístico os encontráis con este nuevo trabajo?
Pues creemos que estamos en un punto de madurez musical bastante claro. Ya no vamos tan a ciegas como al principio —aunque el nombre del disco diga lo contrario—, ahora tenemos bastante más claro hacia dónde queremos ir, qué queremos contar y, sobre todo, cómo queremos sonar. Se va a notar un cambio bastante grande respecto al Tocando Techo de Empezando de Cero. Hemos ganado en pegada, en intención… igual somos un poco más canallas en algunos momentos, pero también más sinceros en todo. Al final es un disco más definido, más nuestro. Más Tocando Techo, por decirlo fácil.

El crecimiento de una banda también se mide en cómo cambia su sonido y su forma de contar historias. ¿Qué diferencias principales vamos a encontrar entre Empezando de Cero y el nuevo álbum Ni puta idea?
Pues un poco en la línea de lo que veníamos diciendo: es un disco mucho más sincero y más directo en todo, tanto en las letras como en el sonido. Empezando de Cero sonaba muy bien, estamos muy orgullosos de él, pero luego venías a vernos en directo y no siempre éramos exactamente eso. Había como dos versiones. Ahora creemos que no, que lo que escuchas en el disco es mucho más parecido a lo que somos de verdad encima de un escenario. Más crudo, más real.
También hemos apretado un poco más en actitud. Igual somos más canallas en algunos temas, más al grano, menos de rodeos. Y eso, claro, tendrá sus consecuencias: habrá gente a la que le guste más y gente a la que le guste menos. Pero vamos, que seguimos en nuestra línea de siempre: demasiado fuertes para los poperos y demasiado flojos para los heavys. Lo que pasa es que ahora igual los heavys nos quieren un poquino más… y los poperos nos están mirando con cara rara pero tampoco nos importa mucho jajaja
Detrás de cada disco hay una forma concreta de trabajar y de construir las canciones. ¿Cómo ha sido el proceso creativo del disco? ¿Trabajáis más desde la improvisación, la reflexión o una mezcla de ambos?
Eso es un buen jardín, la verdad. Nosotros lo llamamos “el proceso Tocando Techo”, que básicamente consiste en que cada canción nace de una forma distinta y nadie sabe muy bien cómo, pero acaba saliendo. En el grupo escribimos todos, así que cada tema es un mundo. Normalmente la canción llega en formato acústico —una idea, unos acordes, una letra— y a partir de ahí empezamos a darle vueltas en el ensayo. Probamos, cambiamos, discutimos un poco… hasta que tenemos una estructura más o menos clara. Más menos que más, pero bueno jajaja.
Después nos la llevamos a nuestro estudio, y ahí ya empieza el lío de verdad. Juanje y Ángel se meten a estructurar todo con más sentido: definen el carácter del tema, el sonido, las partes, las dinámicas, empiezan a meter capas… y acabamos grabando prácticamente todo el disco ahí. Es donde la canción deja de ser una idea y empieza a ser algo serio. Y ya por último nos ponemos en manos de nuestro productor, Javier Salas, que es el que remata la jugada. Le da la vuelta a todo, pule lo que haga falta y consigue que las canciones suenen como tienen que sonar de verdad.
Al final cada fase tiene su función: la primera es para ver si la canción nos pone o no, la segunda es para entender qué coño quiere ser esa canción, y la última es para que suene como merece.
En todo trabajo suele haber canciones que condensan mejor que otras la esencia del proyecto. ¿Hay alguna canción del álbum que sintáis especialmente representativa del momento que vive la banda?
Todas las canciones nos representan de una forma u otra. En parte porque, aunque uno llegue con la idea o la letra, rara vez se queda intacta. Aquí somos cuatro cabezas metiendo mano: cambiamos frases, palabras, cortamos por un lado, pegamos por otro… y al final las canciones acaban siendo de los cuatro sí o sí. Eso hace que todo tenga bastante de cada uno, y por eso es complicado decir “esta es la que nos define”. No hay una en concreto, es el disco entero el que refleja el momento en el que estamos. Si no fuese así, directamente no lo sacaríamos.
Y tampoco vamos a hacernos los humildes de más: hay canciones muy buenas… o al menos a nosotros nos lo parecen. Ahora falta que al público le parezcan igual de buenas, claro. Ahí ya no mandamos tanto.
La franqueza es una de vuestras señas de identidad, pero no siempre es fácil mantenerla en todos los temas. Vuestras letras suelen ser muy directas. ¿Ha habido temas o ideas que os hayan costado especialmente abordar en este disco?
En este disco hemos hecho lo que nos ha dado la gana, y lo hemos dicho como nos ha salido de nuestras zonas erógenas… sin pasar mucho por el filtro. Somos así, no estamos interpretando ningún papel ni intentando quedar bien con nadie. Bastante falsedad hay ya como para que ahora lleguemos cuatro mindundis a sumarnos a la fiesta. No es que haya temas que nos haya costado abordar, es que directamente no nos lo planteamos así. Si algo está ahí y nos toca, se dice. Sin darle mil vueltas a si va a gustar más o menos. Al final esto va de ser honestos, no de caerle bien a todo el mundo.
Y claro, eso a veces pica. Pero bueno, si a alguien le molesta, que se rasque. Igual es que algo estamos haciendo bien. Si te incomoda que hablemos de la vivienda, del curro o de la clase política —y no precisamente para echarles flores—, igual el problema lo tienes tú.
La industria musical actual avanza a gran velocidad y exige un ritmo constante de publicación. ¿Cómo gestionáis la presión de publicar música y mantener la autenticidad?
Lo gestionamos como buenamente podemos, la verdad. Desde el principio nadie ha apostado por nosotros más allá de nosotros mismos: sin discográfica, sin oficina, sin manager… todo lo hacemos nosotros. Y eso, aunque tiene su parte bonita, también implica que tienes que estar en mil cosas a la vez. Intentamos no estar mucho tiempo sin sacar música o sin tocar, pero cada vez es más complicado compaginarlo con la vida real. Trabajo, movidas personales… lo típico. Aun así, no es una opción rendirse. Tenemos cojones de sobra para seguir tirando como hasta ahora. De hecho, todo eso nos da más fuerza: estamos aquí peleando sin red, sin nadie detrás, y aun así seguimos avanzando.
También tiene su lado bueno, claro. Hacemos lo que queremos, cuando queremos y como queremos. Nadie nos dice qué sacar, ni cuándo, ni cómo tiene que sonar. Y eso, para mantener la autenticidad, es clave. Luego intentamos mantener a la gente enganchada no solo con la música, sino también con lo que hacemos en redes. Nos gusta hacer vídeos, anunciar conciertos a nuestra manera, sin ponernos demasiado serios… y creemos que eso también forma parte de lo que somos. Al final no es solo la música, es todo el conjunto.

Directos y próximos planes
Si hay un espacio donde una banda termina de definirse, ese es el escenario. Habéis realizado más de 40 conciertos y pasado por festivales importantes. ¿Qué significa el directo para Tocando Techo?
El directo lo es todo. Es donde todo el curro de meses cobra sentido y ves que ha merecido la pena. El escenario es nuestro sitio seguro, el momento en el que desconectas de todo lo demás y solo existe la música. Ver a la gente cantando tus canciones es una cosa que no se puede explicar bien con palabras. Ahí es cuando dices: vale, esto merece la pena.
Además, el directo no tiene trampa ni cartón. Somos cuatro tíos en 20 metros cuadrados —con suerte— y lo que hay es lo que hay. Si sale bien, de puta madre; y si no, también se ve. Y eso mola, porque es lo más real que hay. Ahí nos ha pasado de todo: hemos reído, hemos llorado, nos hemos enfadado y nos hemos reconciliado. Si no fuera por los conciertos y por la gente que viene a vernos, no seríamos absolutamente nadie. Así de claro. Esto existe porque hay gente ahí delante, y eso no se nos olvida.
La experiencia sobre los escenarios suele transformar la forma en la que una banda se enfrenta al directo. Después de ese crecimiento sobre las tablas, ¿sentís que hay un antes y un después en vuestra manera de subiros al escenario?
Sin duda hay un antes y un después, pero también te digo que todavía nos queda bastante por currar. Con el tiempo hemos ido ganando soltura, confianza y tablas, y ahora sabemos mejor cómo llevar un concierto y cómo responder cuando pasan cosas —porque siempre pasan cosas—. Aun así, no vamos de acróbatas ni de grandes showmans. Nosotros somos cuatro tíos tocando y tratando de no liarla demasiado. Intentamos dar un espectáculo digno, que la gente se lo pase bien y que las canciones suenen como tienen que sonar.
Y oye, algo estaremos haciendo bien cuando la gente sigue viniendo a los conciertos… y, de momento, nadie nos ha tirado tomates al acabar. Que ya es bastante buena señal.

Cada nuevo trabajo abre también una nueva etapa sobre los escenarios: ¿qué planes tenéis para la gira de presentación? ¿Habrá cambios en el show?
Teníamos muchísimas ganas de esta gira y de volver a pisar madera, bueno, madera, tierra, cemento o lo que toque, nos adaptamos fácil. En esta gira vamos a ser más nosotros que nunca: más rock and roll, más cachondeo, más Ni Puta Idea jajaj. Al final no se trata de inventar nada raro, sino de llevar lo que somos de verdad al directo, sin filtro y sin intentar parecer otra cosa.
Vamos a empezar tocando en festivales y para ayuntamientos, y a partir de octubre, si todo va bien, arrancaremos una gira por salas por toda España. La idea es que sea el año con más conciertos de nuestra vida… aunque claro, al ir por libre todo es un poco más complicado. Pero bueno, complicado no es imposible, y si algo hemos demostrado es que siempre acabamos sacando las cosas adelante. Nuestra idea es alargar esta gira durante 2026 y 2027, y ya en 2028 hacemos 10 años… así que algo habrá que liar seguro. De momento, paso a paso, pero con ganas de jarana.
Cuando una banda empieza a despegar, la pregunta ya no es solo dónde está, sino hasta dónde quiere llegar. Mirando al futuro, ¿cuál es el siguiente objetivo de Tocando Techo? ¿Consolidación, expansión o romper definitivamente el techo?
De momento queremos disfrutar el disco y la gira. Lo que tenga que llegar, llegará. Estamos contentos y orgullosos del trabajo que hemos hecho, y ahora toca ver qué opina la gente, que al final es quien manda en todo esto. No somos muy de marcarnos objetivos súper concretos ni de hacer planes a largo plazo. Preferimos que las cosas fluyan un poco y ver hasta dónde llegamos sin obsesionarnos. Bastante tenemos ya con sacar adelante todo lo que hacemos como para encima ponernos metas imposibles.
Obviamente, nos gustaría llegar lo más lejos posible, eso no te lo vamos a negar. Pero como hay muchas cosas que no dependen de nosotros, preferimos centrarnos en hacer bien lo que sí controlamos: las canciones, los conciertos y el curro diario. Y lo de romper el techo… bueno, ya veremos. Tampoco tenemos prisa, que a ver si se nos cae encima y nos hace una pitera jajajaja. Vamos poco a poco, que así también se disfruta más.
Ha sido un placer charlar con vosotros. Gracias por vuestro tiempo y por compartir este momento clave en vuestro camino. Con “Ni puta idea” recién publicado, todo apunta a que lo suyo no es tocar techo, sino seguir rompiéndolo. ¡Un fuerte abrazo!
Muchas gracias a vosotros por darnos visibilidad, da gusto ver medios que apuestan por las bandas extremeñas de verdad. Y por supuesto, gracias a quien esté leyendo esto. Si has llegado hasta aquí, algo de interés hay, así que ya estás dentro del lío. Esperamos que te guste nuestra música, que nos sigas en redes, que vengas a los conciertos… y, lo más importante: si vienes a vernos y nos dices que has leído esta entrevista, te invitamos a una cerveza.
Como campaña de marketing no está mal, la verdad. Barata y efectiva, que es como nos gustan las cosas jajaja. Lo dicho, nos vemos en los conciertos. Un abrazo enorme y bienvenido a la familia de Tocando Techo.
MÁS INFO SOBRE TOCANDO TECHO:
YOUTUBE
INSTAGRAM
FACEBOOK
TIKTOK
SPOTIFY



