Kadikaze se ha ido abriendo camino en la escena del metal alternativo andaluz con una propuesta que no solo apuesta por la contundencia sonora, sino también por una identidad profundamente marcada por la experiencia vital de sus integrantes. Desde Chiclana de la Frontera, el trío ha construido un proyecto en el que las vivencias personales, el entorno y el movimiento constante se convierten en materia prima creativa, dando forma a unas canciones que buscan conectar desde lo real y lo cercano.
En esta entrevista, la banda reflexiona sobre los pilares que sostienen su proyecto: el papel de la familia y el entorno en su desarrollo artístico, el impacto de la vida en carretera en su forma de componer y la importancia de la escena local como punto de partida. Pero también hay espacio para las anécdotas de gira y para conocer de primera mano qué define a Kadikaze más allá de su sonido: una forma de entender la música como experiencia compartida, aprendizaje continuo y expresión honesta.
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Kadikaze: la visión de una banda que construye su propio camino

Dicen que el entorno y las personas que nos rodean son fundamentales para moldear quiénes somos, y en el caso de los músicos, esto parece ser aún más cierto. ¿Qué papel ha jugado vuestra familia o entorno en vuestro desarrollo artístico?
En mi casa la música no estaba muy presente, pero si recuerdo escuchar de chico Triana, Deep Purple…hasta Molotov y Barricada llegué a escuchar tras coger un mp3 y un CD del coche de mi padre. Sin duda, fueron descubrimientos que me marcaron y que ya en aquel entonces abrieron camino.
Fue ya en el instituto donde comenzó mi interés en la música y descubrí el rock y el metal a través de la lucha libre, de adolescente estaba muy viciado. Esos openings de shows y esas bandas sonoras tenían garra y energía, algo que me enganchó totalmente. Encontré en la música una vía de escape y donde desahogarme.
Estar constantemente en movimiento, entre ciudades y escenarios, debe influir no solo en vuestras vidas personales, sino también en vuestra forma de crear música. ¿Qué impacto tienen los viajes constantes en el proceso de composición?
Sin duda el viajar lo que nos ofrece es conocer personas muy diferentes, culturas, formas de ver la vida…todo esto nos enriquece a nivel personal y en lo artístico hace que, inconscientemente, surjan nuevas ideas. Nosotros sin duda intentamos aprovechar esas nuevas ideas, tratamos de experimentar y ver como encajan en el concepto que tenemos de Kadikaze.
La escena local puede ser el lugar donde nacen grandes historias musicales. Para aquellos que comienzan en el mismo lugar que vosotros, seguro que hay consejos valiosos que compartir. ¿Qué le diríais a un músico que está empezando en vuestra misma ciudad?
Les diría que disfruten haciendo la música que les apasiona y que no se desanimen con los resultados. Es muy difícil a día de hoy recibir apoyo tanto a nivel local como en redes sociales y demás, y a veces eso frustra y hace que los músicos nos llevemos un sabor agridulce. Pero para quien le apasiona la música esto debe pasar a un segundo plano y debemos agarrar con fuerza nuestro instrumento y seguir expresándonos.
Hay músicos que les encanta la música y “músicos” que les encanta la idea de ser músicos. Yo le diría a los chavales y chavalas que están empezando que sean del primer grupo, la mayoría de los del segundo grupo terminan frustrándose y no llegan a ningún sitio…y encima no han disfrutado de la música.
Las giras no solo son conciertos, sino también una fuente inagotable de anécdotas, sorpresas y momentos inolvidables, buenos o malos. ¿Alguna anécdota graciosa o inesperada de vuestra última gira?
Este último verano tocamos en Setenil de las Bodegas dentro de un ciclo de conciertos y tuvimos la suerte de tocar en una de las calles más emblemáticas de la Sierra de Cádiz, una calle donde hay muchos bares y restaurantes en cuevas.
Para sorpresa nuestra, cuando llegamos nos dijeron que teníamos que tocar en la terraza de un bar donde había familias y personas mayores tomando algo tranquilos. Fue todo un reto tocar en ese ambiente…recuerdo como si fuera ayer esa situación de gente cenando y tomando copas y nosotros tocando “Suicídate”, una versión de Narco.

¡Experiencia inolvidable sin duda!
Para quienes os descubren por primera vez, siempre hay algo especial que puede ayudarles a conectarse más profundamente con vuestra música. Si alguien escucha vuestra música por primera vez, ¿qué creéis que deberías saber de vosotros para entenderla mejor?
Algo particular de lo que hacemos es que es un Proyecto totalmente autoproducido por nosotros y nos encargamos por completo de los trabajos de audio y video. Moi se encarga de grabar, mezclar y masterizar y Migue (aka Kaxuxa Beat) se encarga de videoclips, videos en directo, etc.
De esta forma, hemos podido exprimir cada canción y videoclip y dejarla a nuestro gusto, podemos darnos el lujo de hacer las cosas con calma hasta que salgan como queremos.
Ha sido un verdadero placer conoceros más a fondo y descubrir lo que os mueve como artistas. Para terminar, nos gustaría daros la oportunidad de dejar unas palabras para vuestros fans y los lectores de LaCarne Magazine. ¿Algo que queráis añadir?
Nos gustaría decirles que le den una escucha a lo que hacemos en Spotify, Youtube y demás y si les mola lo que hacemos que nos sigan en redes. Este Proyecto cada vez está cogiendo más ritmo y van a salir cosas muy guapas próximamente.
Muchas gracias por leernos y muchas gracias al equipo de LaCarne Magazine por el espacio, todo un placer. Esperamos coincidir en algún concierto o festival.
Abrazo enorme de parte de todos los miembros de Kadikaze.
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