Analizamos Infidel de los suecos Ambush

Ambush lanzó su tercer larga duración titulado Infidel (2020), un disco con diez cortes y 43 minutos de duración, que consagra a la agrupación como una de las bandas más importantes del heavy metal sueco.

Es de agradecer que la banda haya tenido el cuidado de mantener una misma estética desde su debut, presentando siempre álbumes con portadas enmarcadas, y sus títulos colocados en el mismo sitio, e incluso con la misma tipografía. Lejos de restarle variedad, refuerza su identidad, pues siembra su logo en la mente de los escuchas.

En 2014, su debut, Firestorm, dejó un muy buen sabor de boca. No obstante, era difícil no verla como una agrupación del montón, una más de tantas que en los últimos siete años han llegado para hacer lo mismo.

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Ambush

Fue en Desecrator (2015, su segundo álbum) donde Ambush demostró ser una agrupación que sin problema podría colocarse en la punta de lanza de la escena, despegándose de ese mar de bandas, y poco a poco logrando giras internacionales al lado de estandartes como sus compatriotas Enforcer.

Después de cinco años, Infidel aparece como el primer lanzamiento importante de 2020. Consagra a Ambush como un grupo que ya no forma parte del montón. Este álbum lo cristaliza como una banda que ya puede ver a los ojos a los gigantes de su escena.

Desgraciadamente, en siete años de existencia, éste es el último disco donde escucharemos la alineación original. Recientemente su guitarrista, Adam Hagelin, abandonó la agrupación, y en su lugar llegó Karl Dotzek, proveniente de la banda sueca de death/black, Legbah.

También su bajista, Ludwig Sjöholm, debió retirarse por problemas de hígado. En su lugar llegó Oskar Andersson, de la banda Night, quien en un principio había entrado para echar andar la rueda de la agrupación aportando ideas, y finalmente terminó grabando el álbum, y convirtiéndose en miembro permanente de Ambush. Los miembros que se mantienen desde 2013 son Linus Fritzson en la batería, Olof Engkvist en la guitarra, y un increíble Oskar Jacobsson en la voz.

Infidel y la consagración de Ambush en el heavy metal sueco

Uno de los méritos más grandes de Infidel es que finalmente logra condensar un estilo propio. Si bien se nutre mayoritaria, y casi exclusivamente de la vieja vena ochentera, el sonido logrado por la producción le da un toque renovado. De esta manera, piezas como Yperite o Hellbiter pueden sonar clásicas, y al mismo tiempo actuales.

Muy pocas agrupaciones habían logrado eso. La mayoría se encargaba simplemente de calcar un sonido ochentero, o repetir riffs interminablemente. Ambush ha conseguido finalmente darle una identidad contemporánea al sonido. Un proceso que ya había sido posible sentir en bandas como Stallion y Evil Invaders.

Sus composiciones no buscan una elevación técnica, la mayoría son muy rudimentarias, y se basan en riffs. Apuestan todo a la contundencia, no tanto a la melodía. Aun así, es posible escuchar pasajes de guitarras armonizadas que, sin ser la constante en todo el disco, le da colores muy interesantes a las composiciones.

Oskar Jacobsson mantiene el mismo nivel que en los dos discos previos. Su timbre viaja por un enorme rango, brillando con especial luminosidad en varios agudos, sin llegar a abusar de los mismos. Es un trabajo perfectamente equilibrado el que ha conseguido en este álbum, colocándose ya como una de las voces más importantes actualmente tanto de la escena sueca como del heavy mundial.

Tal es el alcance que conseguirá Ambush con este álbum, que en mayo planean una gira al lado de Enforcer y Skull Fist, en la gira más llamativa que hoy en día pueda ofrecer la llamada New Wave of Traditional Heavy Metal, demostrando que esta agrupación finalmente ya se ha consagrado como una de las más importantes de la escena.

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