Impresiones sobre la Improvisación Libre con José Guillén

José Guillén es un artista con una amplia experiencia en el uso de medios tecnológicos y en la improvisación libre. En los 90 participó en el desarrollo de las instalaciones 216 permutaciones de la silla roja-azul de G. T. Rietveld y La seducción de la máquina, formando parte del grupo L’État c’est moi, grupo experimental que desarrolló trabajos relacionados con la música algorítmica y las instalaciones de audio multicanal.

Siempre vinculado a las líneas artísticas de vanguardia, ha producido material de video arte y musical, participando en el proyecto Sonoridades, realizando live cinema, y en obras de teatro. Otros de sus trabajos incluyen piezas de musicales para danza contemporánea, y realización de piezas de video danza.

De formación musical autodidacta, desarrolla la composición musical con medios electrónicos. En 2010 funda el proyecto de producción musical La Mirada Automática junto a Tony Peña, dedicado a un trabajo de producción de estudio.

Su instrumento principal es un sintetizador Clavia Nord Rack 2X, con el que lleva varios años investigando en la creación de sonidos. Acompañan al sintetizador un teclado controlador de 88 teclas y una reverb Eventide Space, además de un amplificador para teclados Roland KC 200.

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Impresiones sobre la Improvisación Libre con José Guillén

improvisación libre

Mis inicios en la improvisación fueron sobre 2011. En un principio trabajaba mezclando vídeo en tiempo real, objetos y procesadores. Posteriormente compré el sintetizador, y con el tiempo hacía mis sonidos viendo cómo los podía mezclar e integrar con los demás.

Para mí la Improvisación Libre es componer, componer en tiempo real. Es un tipo de composición diferente de la que realizan los compositores consagrados (Schoënberg). Un compositor puede tardar mucho tiempo en crear una obra, se puede permitir el cambio de opinión, pero cuando se improvisa hay que hacerlo en tiempo real, influye lo que uno sepa hacer, cómo se encuentre, tiene unas limitaciones.

La Improvisación Libre trata de la interacción entre las personas, del valor del momento.

Las piezas compuestas, por ejemplo, los Gurrelieder de Schoënberg son unas piezas atemporales, universales, el concepto del tiempo es diferente. La improvisación es una vivencia del momento, algo ancestral, como los rituales de Cardew.

Lo más complicado de la improvisación es la percepción que la gente tiene sobre ella. Para los improvisadores es un concepto sencillo. Sin embargo, para la gente que la percibe, para el que la escucha, debe tener la mente abierta. El problema se plantea desde un punto de vista del exterior, desde el que la percibe.

El oyente se puede poner a analizar la forma, pero la forma de la improvisación puede ser todas o ninguna. La experiencia del improvisador, sea un improvisador principiante o uno experimentado, no es lo primordial. En este punto es cuando la Improvisación Libre se conecta sobre todo con la vertiente inglesa (1960), con el concepto político. En la improvisación todos tienen el mismo valor, es una relación horizontal, una relación de tribu, ancestral, como una música en su expresión más primitiva (didyeridú, los bosquimanos).

La improvisación es democrática, tiene el mismo valor un principiante que una persona que lleva 30 años practicándola. La ética, la educación es fundamental, es para personas galantes, no es para gente tóxica, para un frontline, blackswamp. El respeto es esencial para improvisar.

La forma de la improvisación es un continuo. Aprender a escribir sinfonías es un continuo también, de trabajo, de estudio. Sin embargo, la improvisación es una cuestión empírica, uno puede aprender perfectamente. Nuestro grupo lo ha hecho, no tocamos ahora igual que hace 3 años.

Con un trabajo sincero y honesto, uno puede ver una evolución en su trabajo, en su desarrollo de su improvisación. La intención es fundamental en la improvisación. Uno puede esconderse improvisando, intentar pasar desapercibido, pero cuando uno se arriesga, se equivoca. A base de práctica, los errores, las equivocaciones se convierten en aciertos. Hay que aportar, no esconderse, el no tener intención en la improvisación es lo peor que un improvisador puede hacer.

Yo puedo hacer una secuencia y sé que me van a acompañar; sin embargo, puedo meter un ruido blanco y dejarlo 30 minutos. Esto para mí es no tener intención, y es un concepto que se puede escuchar en las propuestas de improvisación libre. Cuando se producen conexiones entre los improvisadores, conexiones con cierta coherencia musical, algunas veces se evitan. ¿Por qué?

Ahora vamos a hablar de la entidad, de la entidad de los compositores, para quién componen los compositores. Los compositores componen para alguien que espera algo de él, para unos circuitos musicales. La improvisación siempre es una sorpresa.

Si uno no está dispuesto a aceptar este hecho, entonces la reacción es cerrarse a dicha manifestación sonora. No es para donde estrenan L. Bério, Arvo Part, K. H. Stockhausen. La improvisación es otro concepto, es un asunto doméstico. Los compositores no hacen las obras en poco tiempo, invierten tiempo meditando qué escriben, es otro estilo, otro concepto.

La improvisación es doméstica, para un sitio pequeño, para un público cercano que intervenga.

La improvisación como base política y conceptual no está pensada para los circuitos musicales.

El público influye en la improvisación. El público que va a ver la música compuesta, una sinfonía, va a escuchar, a escuchar lo que propone el compositor; sin embargo, el público que va a escuchar Improvisación Libre influye en los improvisadores, el público está en sintonía con los improvisadores. El público que va a los conciertos de Improvisación Libre, en nuestros conciertos, son amigos, gente que tiene una curiosidad, se nota el interés, se nota que hay una conexión.

En una sinfonía uno se puede desconectar, sabes que ciertos momentos sonoros se van a repetir. En la improvisación no, hay que estar atento para ver hacia dónde van los sonidos. En la improvisación hay que venir a participar, a estar atento, no sabes hacia donde te van a llevar los improvisadores.

Yo no le veo sentido hablar de música no idiomática a la Improvisación Libre. Lo que hacemos nosotros, a todo le encuentro alguna referencia a compositores, compositores de hace 50 años.

¿Qué es no idiomático? Yo considero no idiomático a una nueva gramática, algo que es nuevo. En la Improvisación Libre creo que siempre hay algo idiomático. No idiomático me suena a hacer ruido sabiendo tocar. No entiendo por qué unos músicos que saben tocar se quedan haciendo un ruido, una especie de dron. Sin sentido, se asocia el ruido al lenguaje de la Improvisación Libre, y para mí ese concepto es un error.

No tiene sentido en la improvisación el no hacer algo que la evoluciona en positivo por el simple hecho de respetar el concepto de la improvisación.

Más información sobre José Guillén en los siguientes enlaces:
Blog
Bandcamp
Auriculab

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