Improvisación Libre con Miguel Ángel Andrade

Miguel Ángel Andrade y yo somos amigos desde la universidad, y hemos hablado muchas, muchas veces sobre estos temas realcionados con improvisación libre en sobremesas y noches interminables.

Es un tipo muy brillante, biofísico, perseguidor de estructuras moleculares, e improvisador con buena intuición. Estamos juntos en una grabación de las “Sinfonías Espaciales” editadas en Marbre Negre.

En particular, la “Sinfonía Espacial nº XI”, pieza a dúo con piano y trompeta, de la que nos sentimos orgullosos de haber creado. Espero que disfruten de sus opiniones como yo lo hago de su presencia.

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Improvisación Libre con Miguel Ángel Andrade

Para empezar fuerte, Joseph Beuys decía que el arte se fusiona con la vida, y a partir de ahora cualquier persona puede ser un artista. ¿Tú que piensas acerca de esta afirmación? ¿Crees que improvisar libremente puede hacerlo cualquier persona?

Sí. Si hablamos de música, sólo hace falta la voz, o una cuchara y una cacerola, o un palo y una farola.

Todos tenemos los medios necesarios a nuestro alcance.

En cuanto al virtuosismo técnico o instrumental, ¿es necesario para la improvisación libre? ¿O es suficiente con el llamado “virtuosismo conceptual”?

Estoy de acuerdo contigo en que el virtuosismo instrumental no es necesario para la improvisación libre. Son cosas diferentes.

Pero eso no significa que la expresión improvisada no pueda beneficiarse de la práctica, especialmente si se quiere desarrollar en grupo.

En ese sentido, estoy también de acuerdo en que se puede hablar de un virtuosismo conceptual.

¿Escuchas mucha música improvisada libremente? ¿Crees que es necesario hacerlo para ser un buen improvisador? Es algo que me he planteado de vez en cuando.
Yo, en particular, no suelo escuchar mucha música improvisada. Por supuesto, en los conciertos que asisto o mientras toco con otra gente, pero no suelo escuchar discos o ver vídeos de este tipo de música.
Lo hago, pero no con frecuencia. La fuente de inspiración la busco en otros sitios: lectura, escuchando música “convencional”, e interesándome por otras disciplinas artísticas o no necesariamente artísticas. ¿Cuál es tu opinión?

No escucho música improvisada más que en contadas ocasiones, o las veces que he atendido a tus actividades musicales. :-)

Por supuesto, creo que es natural el interés ecléctico por la música, pero, aunque mi experiencia es casi nula, tengo la sensación de que el intercambio personal entre improvisadores es una buena manera de aprender ciertos “trucos”, y de evitar la repetición.

Sobre la inspiración, dado que el ritmo y la melodía no son parte de la música improvisada, yo diría que las emociones de la vida personal, y las sensaciones físicas del momento deben ser una fuente más enriquecedora que oír a otros improvisadores.

¿Piensas que el arte hay que tomárselo “en serio”? Quiero decir, si hay que tenerle respeto, o simplemente encararte con él y hacer lo que sientas sin pensar en cómo te van a juzgar. ¿Es algo elevado y trascendental? ¿O es preferible, en tu opinión, bajarlo de su pedestal y considerarlo más terrenal, menos sublime?

El arte es una experiencia humana y merece respeto. Pero precisamente porque pertenece al ser humano, tiene que ser una actividad en la que todos participemos, incluida la música.

Y entonces, juzgar el valor de un humano expresándose con sonidos por la propia alegría de hacer esos sonidos (la música propiamente dicha) no tiene sentido: toda actividad artística honesta tiene un valor básico que tiene que ser respetado.

Al final se trata de jugar para divertirse. Curiosamente en inglés “to play” significa las dos cosas, jugar y tocar un instrumento musical.

¿Qué es para ti “espacios” en una pieza? Quiero decir, que si te dicen: “vamos a crear una pieza con ‘espacios’” ¿qué interpretas?

Ya sé que éste es un tema controvertido en ciertos lugares. :-)

Para mí significa que la pieza necesita partes en las cuales no hay casi actividad, quizá silencio.

Esto casi no existe en la música convencional, pero el silencio está presente en gran parte de nuestra vida diaria, y es necesario para conciliar el sueño.

Los cambios de ritmo (de hecho, la ausencia de ritmo) son parte natural de la improvisación musical. Si alguien pide “espacios”, entonces es que quiere partes vacías para descansar, para pensar, para soñar…

¿Consideras que la improvisación libre es un género musical autónomo?

Esta pregunta es difícil.

Aunque la improvisación libre tiene características particulares frente a la música (por ejemplo) comercial o clásica, y es fácil imaginar muchos músicos que probablemente la detesten, preferiría decir que no, porque significaría definir la improvisación libre como un estilo musical.

Entonces empezaríamos a definir sus reglas, y quiénes son los maestros de este “importante” movimiento, y cuándo empezó su auge, etc.

Y entonces caemos en la trampa de la regularización y de la evaluación.

Mejor digo que no, que la improvisación libre está ahí por entre todas las categorías musicales, como un retorno a lo primigenio.

Al fin y al cabo, la música nació del gruñido, del palo y de la piedra. Desde cualquier género musical se puede desandar lo andado, y regresar a los orígenes comunes de la improvisación libre.

Hay músicos e improvisadores (como yo, por ejemplo) cercanos a la idea de hacer primeras tomas y de dejarse llevar por la intuición, la inmediatez y la espontaneidad.
Hay quien dice, sin embargo, que esa forma de entender el arte lleva a fórmulas repetitivas y aburridas, y que el ensayo y la composición son necesarios para evitar esos inconvenientes.
En mi opinión, las fórmulas y patrones se repiten en cualquier manifestación artística. ¿Qué opinas?

Por supuesto que las repeticiones ocurren en el arte. Pero lo primero, la cuestión es quién se aburre. Si el experimentador musical se alegra de la repetición, entonces bendita sea.

Si no, entonces puede haber un problema. Pero no creo que la composición sea la solución. El ensayo sí, por qué no, pero no necesariamente. Pienso que la interacción con otros músicos promueve la variación.

Es una regla que sirve para otras actividades humanas. Somos animales sociales, y nuestra organización en tribus, pueblos y culturas ha conducido a grandes (y terribles) resultados durante los últimos miles de años.

Interacción entre improvisadores: creo que es el valor seguro para el que esté preocupado por su creatividad. Cuanto más personal, mejor.

En un libro llamado “El nuevo paisaje sonoro”, de R. Murray Schaffer, viene la siguiente afirmación:
“Es cierto que hay mucha gente que no son sensibles al ruido; pero esos son precisamente los que tampoco son sensibles al argumento, o al pensamiento, o a la poesía, o al arte, en una palabra: a cualquier tipo de influencia intelectual. La razón de esto es que el tejido de sus cerebros es de una calidad muy tosca y ordinaria. Por otro lado, el ruido es una tortura para gente intelectual”.
¿Cuál es tu opinión sobre esta afirmación?

Me parece una generalización aberrante, o quizá está basada en experiencia personal.

Pero no deberíamos tomar esta afirmación muy en serio, y creo que entiendo el mensaje del autor.

Equipara “ruido” a un sonido desagradable y opuesto a “lo intelectual”. Fuera de contexto, me resulta un argumento sospechoso.

El ruido del mar, el ruido del viento en las hojas de los árboles, y otros ruidos pueden ser muy agradables.

Explícame brevemente tu concepto artístico y musical.

Esto va a ser un resumen de cosas que hemos discutido arriba. Brevemente, pues.

El arte (incluyendo la música) es una actividad de expresión humana en la que todos deberíamos participar simplemente por el placer de jugar, usando los medios a nuestro alcance, sin necesidad de restringirnos por ciertos baremos o críticas.

El único añadido, no necesario, pueda ser la apreciación de que la interacción e intercambio entre artistas (¿y público?) podría promover la creatividad.

Creo que la historia lo demuestra.

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